Autor: P. R.. 
   Guruceta     
 
 Arriba.    18/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

GURUCETA

EL problema de este señor es el del Billy el Niño: desenfunda muy rápido, forastero. En donde

saca la tarjeta —roja, por más señas— no crece la hierba. Como pertenece a la Asociación de

Chicarrones del Norte, sector renovado, no se quiere dar cuenta que el arbitro, la pata

quebrada y en casa. En tiempos de la oprobiosa dictadura, marchando una de "Oprobiosa

dictadura», niño, los arbitros no iban armados como ahora. No tenían la force de frape,

marchando una de cultura gala, niño, de las tarjetas, ya digo, y no tenían otro recurso que

fulminar a los delanteros disidentes con la mirada, enarcando las cejas. Enarcando las cejas se

hicieron muchas cosas en este país, para qué nos vamos a engañar. Ahora, en lugar de ir a la

disolución del arbitro como ente represivo, marchando una de entes represivos, niño, y

sustituirlo en cada partido por una plataforma unitaria de aficionados a nivel de Estado español

que dirigirían el juego desde una plataforma, como su propio nombre indica, moviendo

banderas de nacionalidades por el imperio hada Dios, pues en vez de eso las fuerzas

portianas, o sea, deporta, se han inventado él truco del careo, que es como el del almendruco.

El truco del careo debe ser implantado, caiga quien caiga, los sábados por la noche, antes que

los españoles se vayan a hacer el amor, en un programa que se titule «Careo-sábado», que

podría dirigir yo muy bien, marchando una de nomina, niño, y en el que salieran pues ya digo:

Ansón y Llovet, Carrillo y Pinar, Sergio y Estíbaliz.

A lo que iba es que Guruceta, en su modestia, tiene magia, sprit, sorpresa, espectáculo. O sea:

es el Nacho Guevara de los estadios, que hace sus muescas al atardecer sobre los travesaños.

Guruceta ha venido a subvertir el orden establecido de que los equipos de casa ganan casi

siempre, y los Subsecretarios nunca se equivocan. Por culpa de Guruceta se ha demostrado

que el español es uno, grande, libre y cabreado, y ha habido que ponerle vallas a los estadios,

si bien se está estudiando ponerle puertas al campo. Por culpa de Melero, que es como un

Guruceta con motor 1430, han suspendido a Cruyff a dlvinis. Por culpa de Guruceta hemos

vuelto a la España de los puntos suspensivos, al mágico país donde la ancestral climatología

convierte un inocente «Manolo, baja a la defensa» en un «Hijoputacabrón», que es el término al

que, en un incesante progresó cívico, hemos llegado como supremo exponente de crítica

constructiva.

Por culpa da Guruceta hemos dejado de pensar en el Producto Nacional Bruto. Ya sabía yo

que era una maniobra romana de Rodolfo: la conocida, la vieja, la temida maniobra de

distracción, marchando una de maniobras, niño: «Panem et Gurucetam.»

P.R.

>í..

 

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