Autor: Soteras, Alfonso. 
 El Barcelona-Athletic. 
 Confraternización vasco-catalana     
 
 Informaciones.    19/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

CONFRATERNIZACION VASCO-CATALANA

Por Alfonso SOTERAS

BARCELONA, 19.

AUNQUE todavía faltan veinticuatro horas para que el Nou Camp abra otra ves sus puertas desde los

lamentables sucesos de hace quicee días con ocasión del partido Barcelona-Malaga, puede asegurarse con

toda seguridad que las circunstancias inmediatamente anteriores a la confrontación liguera entre el

Barcelona y el Athletic de Bilbao serán las siguientes: casi noventa mil espectadores en los graderías, un

sinfín de banderas catalanas —también posiblemente alguna «ikurriña» vasca—, banderas y motivos

azul-granas y pancartas cuyo contenido será de apoyo a la Junta directiva del «Barga» y a Johan Cruyff y

de condena a la. actuación oficial de Pablo Porta, presidente de la Federación, y José Plaza, presidente del

Colegio de Arbitros, quién, por cierto, estuvo el jueves en Barcelona con motivo del fallecimiento de su

hermano, el prestigioso editor Germán Plaza, de la editorial Plaza y Janes.

El Barça será recibido con una gran ovación, tan fuerte y cerrada como la que asimismo será dedicada al

Athletic. Y, por último, miles de gargantas abroncarán al trío arbitral, cuando, encabezado por el

colegiado andaluz Sánchez Ríos, aparezca por el foso. Eso, claro está, siempre y cuando Sánchez Ríos no

invente un «recurso» de última hora para no viajar a Barcelona y quitarse un buen peso de encima. Luego,

después de todo lo antes expuesto, Barcelona y Athletic empezarán a jugar al fútbol, supongo.

No hace falta ser adivino, ni muchísimo menos, para pensar que eso es lo que veremos y oiremos entre las

cinco menos diez y las cinco de la tarde de mañana do-mingo. Basta simplemente analizar las reacciones

habidas a lo largo de las últimas semanas. Tras los sucesos del Nou Camp y los de San Mames siete días

mas tarde, tras las sanciones a Cruyff y a Rojo, la cosa está clara: el Barcelona - Athletic se presenta

como un acto de confraternización vasco-cata-lana, y así, en efecto, lo presenta desde hace varios días ya

la propia Prensa barcelonesa.

En otras palabras, aquí se entiende todo este «affaire» como una provocación o maniobra centralista —

Real y Atlético de Madrid—, para acabar con las ilusiones de un club periférico —el Barca—, y en la

que, de rebote, también ha salido perjudicado otro club periférico —Athletie—. De ahí, esa, digamos,

extraoficial coalición futbolística, sentimental y algo más entre seguidores rojiblancos vascos y catalanes

azulgra-nas, cuyos movimientos, dicho sea de paso, serán vigilados y, bien vigilados por las fuerzas

policiales repartidas por todo el estadio.

EL CASO DE SÁNCHEZ RÍOS

Decía que Sánchez Ríos será recibido con una monumental pita. Sus declaraciones sentaron terriblemente

mal en Barcelona. Su posterior mentís varió aquella opinión barcelonista, que ahora se ha radicalizado

más aún, al explicar que «sí dije, pero no quise decir».

En tomo a este asunto, el Barcelona mantiene una postura de indiferencia. Juan Granados, secretario

general del club azulgrana, indicó que, oficialmente, el Barcelona no quiere saber absolutamente nada.

«Lo único que desea el Barcelona —añadió Granados— es paz y tranquilidad, y que Sánchez Ríos venga

al estadio, arbitre con equidad y justicia y, en otras palabras, cumpla con su obligación, sin más. Eso es

todo.»

Al propio tiempo, Granados desmintió los rumores que indicaban que Cruyff y Rojo encabezarían

simbólicamente las formaciones del Barcelona y Athletic, y, asimismo, indicó que oficialmente el club no

había preparado ningún festival de banderas. En este sentido, Michels, en la habitual rueda de Prensa de

cada viernes, señaló que el domingo Migueli será el capitán del Barcelona y que su obligación, como la

del resto de sus compañeros, es solo la de jugar al fútbol.

Todas estas consideraciones sobre el Barcelona-Athletic experimentarán, sin duda alguna, un giro de 90

grados, cuando, seis días más tarde sea el otro Atlético, el de Madrid, quien visite él Nou Camp.

Entonces, de confraternización, nada. Absolutamente nada. Por cierto, puede asegurarse ya que este

partido, el Barcelona-Atlético, será definitivamente televisado el próximo sábado, día 26, a partir de las

nueve de la noche, una transmisión televisiva especialmente recomendada para los amantes del fútbol con

«salsa».

 

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