Autor: Yagüe, Francisco. 
   El Barcelona, entre el seny y la senyera     
 
 Diario 16.    22/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

El Barcelona, entre el "seny" y la "senyera"

Francisco Yagüe

"Seny" es una palabra catalana ampliamente conocida, y traducida —a veces hasta usada textualmente—

eonao "sentido común", que es lo que -realmente significa. En cambio "senyera" es vocablo bastante

menos popular. Quizá porque durante muchos años se quiso ver en ella —enseña, bandera— únicamente

un símbolo separatista, por lo que fue virtualmente prohibitivo su empleo.

quizá (uno lo ignora, porque, como dice Josép Meliá, formó parte de la "generación perdida", la que no

pudo estudiar el idioma materno en la escuela) haya relación gramatical entre "seny" y "senyera", dada la

similitud de sus raíces. Pero lo indudable es que entre el sentido común y la bandera con las barras

catalanas que pintó Wifredo el Velloso con sus dedos y su sangre, ha estado fluctuando el fútbol nacional

en las últimas jornadas, teniendo al Barcelona como protagonista.

Bajo dos banderas

Se perdió el "seny" —por parte de algunos— cuando el arbitraje de Melero provocó las graves

alteraciones del Nou Camp, con el gol manual de Esteban, la expulsión de Cruyff, la agresión al

colegiado y los sucesos posteriores en el vestíbulo y las cercanías de la tribuna. Y parece que quince días

después se ha recuperado este "seny", tras el flamear de "senyeras" —unidas a "ikurriñas"— cuando, en

lugar de ganar pese a todo al Málaga, se ha perdido inexcusablemente ante el Athletic, que para algunos

era el hermano igualmente victima del centralismo.

Quizá por eso, porque era "otro perseguido": quizá porque el polemizado —por unas supuestas y

estúpidas declaraciones— Sánchez Ríos estuvo bien pese al hostil recibimiento; quizá también porque en

la realidad del juego se demostró que, por lo menos este domingo, los "leones" eran superiores..., pero lo

cierto es que tras un 0-2, que puede ser decisivo para el título, el público reaccionó con sentido común. Y

el "partido de las nacionalidades" acabó siendo —tras los preliminares— ejemplo de cordura de

deportividad.

Lo que no tiene justificación

En bien del fútbol, amén de otros amores personales, uno se alegra de que, a través de una derrota (lo que

tiene mayor mérito aún), el «seny» haya vuelto a las gradas del estadio azulgrana. Se podrá decir que

fueron unos pocos los que lo perdieron; que esta vez no hubo "agente provocador", etc. Lo que no se

puede aceptar —afortunadamente la revista es casi clandestina— es que se llegase a titular "Vandalismo

con Justificación". Estas cosas no tienen nunca justificación, por rematadamente mal que esté un arbitro.

Y menos todavía en Barcelona...

Ojalá el clima de cordura siga imperando el sábado. De momento — y es signo alentador—, el club

azulgrana se ha responsabilizado totalmente del buen fin de la retransmisión televisiva, garantizando la

Integridad de las cámaras y de sus técnicos en el Nou Camp. Es de esperar, y de desear, que tampoco se

produzcan "agresiones" contra los telespectadores. Sería una jornada feliz, al margen de vencedores y

vencidos.

 

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