La lección política de la Diada     
 
 Informaciones.    12/09/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

INFORMACIONES

LA LECCIÓN POLÍTICA DE LA «DIADA»

BARCELONA ha sido ayer escenario de una de las manifestaciones de masas más importantes de los

últimos años, no sólo en España, sino en toda Europa. La defensa de la autonomía catalana ha tenido,

además, un carácter unitario en el que no ha habido más protagonismo que el mismo pueblo catalán.

Todas las organizaciones sociales, independientemente de sus funciones específicas e ideologías

concretas, han coincidido en hacer de este 11 de septiembre una impresionante reivindicación en pro de la

autonomía de Cataluña y de su expresión política: la Generalidad. Al contrario que en otras regiones, la

manifestación de Cataluña en Barcelona rubrica todo un ejemplar proceso de lucha pacífica, democrática,

ordenaba —pero tenaz y persistente— en defensa de sus derechos democráticos. Si como alguien ha

dicho todavía está por dispararse el primer tiro sobre la cuestión catalana, aún está también por escucharse

el primer insulto o calumnia contra otros pueblos españoles y por realizarse alguna acción contra el

Estado español. En orden, paz y serenidad —sin dejarse desbordar por extremistas que pretenden alterar

el contenido político de cualquier manifestación hacia sus insensatos «slogans»—, Cataluña ha dado ayer

colectivamente toda una enorme lección de democracia.

A la vez es una auténtica advertencia para aquellos minoritarios sectores, por fortuna cada vez más

reducidos, que insisten en desconocer la realidad del sentimiento específico de las nacionalidades y en

calificar de separatismo esta legítima, democrática y española postura política. Ayer en Barcelona, hay

que repetirlo con frecuencia, nadie alzó una voz contra España, sino todo lo contrario. Cataluña y España,

el País Vasco y España, Galicia y España, son una misma, indestructible e indivisible entidad estatal. La

unidad en la diversidad es hoy el camino que todos los españoles, incluidos los de estas nacionalidades,

recorremos para reforzar y potenciar la única nación desarrollada y consolidada a lo largo de los últimos

cinco siglos: España. Lástima que problemas surgidos a última hora hayan impedido que el inminente

reconocimiento de la Generalidad no haya coincidido con este importante día democrático. Dentro del

cúmulo de problemas que recibe nuestra nueva democracia es uno de los menos complicados en resolver

y a la vez uno de los potencialmente más explosivos si no se resuelven. La conclusión política de las

elecciones de ayer radica en que hay que acelerar al máximo la resolución provisional de la autonomía de

las nacionalidades, antes de que la Constitución trace definitivamente el marco jurídico del Estado

español.

 

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