Autor: Sopena Daganzo, Enrique. 
   El PCE i intentó romper el pacifismo de la Diada     
 
 Informaciones.    13/09/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

El P.C.E. (i.) intentó romper el pacifismo de la «Diada»

Por Enrique SOPENA BARCELONA, 13.

LAS primeras evaluaciones oficiales de los partidos políticos catalanes vienen a coincidir sustancialmente

en dos aspectos de la manifestación del domingo. En primer lugar, tanto socialistas como Convergencia

Democrática y el P.T.E. —las tres formaciones que hasta ahora, se han pronunciado colectivamente—

señalan el rotundo éxito de la «Diada», que en opinión de su comité organizador «ha sorprendido a, la

propia empresa».

En segundo lugar, la coincidencia viene a referirse, desde un punto, de vista crítico, a los incidentes,

preocupantes, aunque marginales, que grupos de provocadores ocasionaron al anochecer.

La palabra «provocadores» es común al análisis de los distintos partidos. De un tiempo a esta parte, las

ramblas de Barcelona se han convertido en casi cotidiano y turbulento escenario de desmanes. Acciones

violentas, con asaltos a autobuses y establecimientos comerciales batallas campales, etc., se suceden a un

ritmo inquietante y que mereció ya, hace cuatro días, la condena de los comunistas del P.S.U.C. Según

publican hoy algunos rotativos barceloneses —cuya exaltación de la «Diada» alcanza niveles paralelos a

a euforia que se advierte incluso en el ciudadano medio—, tales incidentes, que estuvieron a punto de

malograr una jornada de máximo civismo, están - promovidos por sectores próximos al P.C.E. (i), por la

extremísima izquierda, y por núcleos vinculados ideológicamente al polo opuesto. «Diario de Barcelona»

indica la presencia el domingo por la noche en el lugar de ios acontecimientos de presuntos militantes de

Fuerza Nueva. Asimismo, los periódicos catalanes muestran su inquietud por lo que consideran una

acción preventiva de quienes tienen bajo su responsabilidad la misión de mantener el orden ciudadano. Es

evidente que, desde la esfera de la izquierda más radical, sólo el partido mencionado y algún otro .pueden

estar interesados en ocasionar graves trastornos. Ello se puso de relieve el propio día 11, ya que la

manifestación autorizada de los grupos independentistas e izquierdistas, en el Fosser de las Moreres, en el

casco antiguo de la Ciudad Condal, se desarrolló con el mismo pacifismo que la gigantesca marcha de la

tarde. Sin embargo, la nota discordante la ofreció el P.C.E. (i), que, contra todos los llamamientos unita-

rios secundados por la inmensa mayoría del espectro político, insistió en organizar su propia

manifestación hacia las ocho de la tarde, en la plaza de San Jaime. Esta, durante todo el día, estuvo

ocupada por las fuerzas de orden público. Muy probablemente, de la convocatoria insolidaria del P.C.E.

(i.) brotaron las chispas de unos hechos lamentables. También, en este orden de cosas, los periódicos de

hoy registran el atentado que sufrió un miembro del servicio del orden, militante del Partido Socialista

Unificado de Cataluña, que recibió un navajazo a cargo de individuos que ostentaban símbolos del Frente

Revolucionario Antifascista y Patriótico. Pero las zonas mas sombrías de la «Diada» -en rigor

tangenciales a la fiesta nacional de Cataluña— no oscurecen los objetivos alcanzados por la movilización,

de gran parte de la población catalana. Debe advertirse que, además de la manifestación de Barcelona, en

las restantes capitales del Condado, así como en todas las ciudades, pueblos y villas, se desarrollaron

acciones similares. La valoración de los partidos, citada al principio de esta crónica, viene a subrayar que

la participación masiva de la población ha de reforzar el último tramo de las negociaciones entabladas con

el Gobierno para el restablecimiento de la Generalidad. Las crónicas periodísticas, como ya apuntaba ayer

INFORMACIONES, resaltan aquí también la generalizada indiferencia observada al domingo en torno a

la figura del presidente Tarradellas. En su favor hubo escasas gritos y muy pocas pancartas. Tampoco se

registraron actitudes notoriamente contrarias. Pero la indiferencia, a juicio de los comentaristas, no deja

de ser un síntoma del desgaste sufrido por el señor Tarradellas en unas conversaciones con el Gobierno,

cuyos primeros resultados no reflejan las reivindicaciones mínimas respecto a la Generalidad, al Estatuto

de Autonomía. Finalmente, la Prensa barcelonesa se hace eco de la resonancia que la manifestación del

día 11 ha encontrado tanto en los periódicos del resto de España como, de modo especial, en los

extranjeros. Estos días, Barcelona ha sido punto de confluencia de numerosísimos corresponsales y

enviados especiales dé los medios informativos europeos. El hecho de que alguno de estos periodistas

haya comparado la concentración del domingo con la muchedumbre que se congregó en las calles de

París el día que fue liberada por las tropas aliadas es un dato que esta mañana puede encontrarse ojeando

los matutinos barceloneses.

 

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