Autor: Campmany y Díez de Revenga, Jaime. 
   La Diada     
 
 Informaciones.    14/09/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

LETRAS DEL CAMBIO

LA «DIADA»

Por Jaime CAMPMANY

YA lo han dicho otros. Pero conviene que lo digamos todos, y a mí, particularmente, me produce especial

satisfacción. De Cataluña nos ha llegado un grande e imitable ejemplo de civismo, de seriedad, de

cordura. Para el 11 de septiembre, Cataluña puede elegir entre el «seny» y la «rauxa». Ha elegido,

dichosamente, el «seny». Dicen que han sido un millón de catalanes los que han desfilado por las calles

de Barcelona pidiendo una autonomía que no les separa de España. Al contrario: hace a España más rica y

varia con una Cataluña rica y plena. Daría igual que la cifra hubiese sido la de 800.000 o la de 1.200.000.

Es un gigante río humano discurriendo por su cauce hondo, ancho, histórico y legitimo. Es un río caudal

que viene a ensanchar pacíficamente la fecundidad de este río mayor de la Historia que llamamos España.

Alguna vez me he manifestado partidario —partidario, si bien tímidamente partidario— de que el tema de

las autonomías fuese reservado para la Constitución. Creo, sinceramente, que el tema de las autonomías

regionales no puede ser despachado por decreto-ley, no debe ser hurtado a una Constitución que está ya

en período de gestación y que deberá servir para todos los españoles, catalanes o no catalanes. Me

preocupaba el hecho de que un Gobierno, sin contar son las Cortes, tratara, con interlocutores de

legitimación equívoca y aunque fuese provisionalmente, la restauración de instituciones en una forma que

seguramente luego sería definitiva e irreversible. La prudencia y la paciencia, la habilidad y la firmeza

con que el honorable Tarradellas ha mantenido las conversaciones —difíciles y complejas— con los

representantes del Gobierno español. La mesura con que han sido redactados los documentos que han de

restaurar provisionalmente la Generalidad de Cataluña, y sobre todo la aspiración, tan cívicamente

manifestada por el pueblo catalán, en una dimensión que no deja lugar a ninguna duda de que se camina

por la senda acertada, pueden disolver cualquier reparo de los que me asaltaban y que he confesada antes,

La «Diada» sirve de confírmación al Gobierno español sobre el acierto de su gestión acerca del tema de

Cataluña, Y más aún: sirve de lección de cómo una mayoría inequívoca puede solicitar y lograr sus

aspiraciones. Ojalá el 11 de septiembre sirva de ejemplo a otras aspiraciones expresadas de manera más

turbia, para decirlo con la más suave palabra que se me ocurre.

 

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