Autor: Sopena Daganzo, Enrique. 
   Malestar ante la lentitud de las negociaciones autonómicas     
 
 Informaciones.    16/09/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Malestar ante la lentitud de las negociaciones autonómicas

Por Enrique SOPENA

BARCELONA, 15.

L·A euforia de la pasada semana, cuando los parlamentarios catalanes conectaron directamente con el

Gobierno, ha decrecido de forma sustancial en este proceso hacia la Generaidad que, desde su inicio más

inmediato, se viene caracterizando por un constante tira, y afloja, una, especie de «stop and go» que lleva

del optimismo a la depresión. JEs-te último estado de ánimo era perceptible ayer en los círculos políticos

catalanes y se traslució durante la rueda de Prensa celebrada tras la nueva reunión de la, comisión per-

manente de la Asamblea, de Parlamentarios.

«El tiempo que pasa no nos favorece, y la necesidad de llegar a un acuerdo se hace cada vez más

urgente», manifestó el portavoz de la permanente, don Pere Portabella, al ser interrogado por los perio-

distas respecto a la situación actual de las negociaciones. De nuevo, el verdadero fondo de los- problemas

continúa oficialmente velado. La conversación con los periodistas transcurrió entre evasivas y sin Que

llegaran a la opinión pública nuevos datos objetivos que permitan una evaluación exacta. Sin embargo, el

hecho mismo de las dilaciones y de los circunloquios es un factor harto significativo. «Hay una gran prisa

—subrayó el señor Portabella—, pero el único elemento que puede explicar el retraso estriba en la

complejidad de estas negociaciones. Todavía no sabemos cuál es el techo del Gobierno.»

En cualquier caso, rumores insistentes coinciden en apreciar que el referido techo gubernamental se ha

endurecido hasta el punto de que incluso la presencia de los presidentes de las Diputaciones en el Consell

o Gobierno de la Generalidad se habría convertido en condición «sine qua-non». A la dureza del

Gobierno estaría correspondiendo una actitud semejante por parte de los partidos catalanes cuya suma de

votos en la Asamblea de Parlamentarios les permite ofrecer una imagen, real de hegemonía gracias a los

resultados electorales del pasado 15 de junio. Según, fuentes dignas de crédito, socialistas y comunistas

habrían mantenido una reunión previa a la sesión de la Permanente y habrían reforzado sus puntos tíe

vista, tendentes, como se sabe, a no aceptar el proyecto de Generalidad acordado inieialmente por el señor

Tarradellas y por el señor Sánchez Teran. Sin ir más lejos, «Treball», órgano central del ´P.S.Ü.C.,

publica en su primera página un editorial sobre la tesis de este partido en torno a la Generalidad.

«Queremos —proclama el P.S.U.C.— no una Generalidad descafeinada, sometida a decisiones

unipersonales, sin ninguna, garantía de que sea respetada la voluntad mayoritaria de los ciudadanos de

Cataluña (...). Voces irresponsables han. acusado a socialistas y comunistas de retardar el proceso

negociador, han pretendido forzar, bajo presiones demagógicas innobles unos acuerdos que no dan

satisfacción, ni de lejos, a las exigencias colectivas de nuestro pueblo.» Después de insistir en no

apartarse del posibilismo, aun con renuncias, «Treball» asegura: «Pero hay un principio irrenunciable: el

reconocimiento de la soberanía del pueblo.» La linea del P.S.U.C., según todos. los indicios, no sólo es

secundada, sino superada por los socialistas, que no desea-n verse apeados de la potencia que les confiere

el haber obtenido en Cataluña el 30 por 100 de los votos, doblando exactamente a lo conseguido por la.

Unión de Centro Democrático. Cada vez más, las relaciones entre el señor Tarradellas y el P.S.C.-

P.S.O.E. (sus antiguos aliados) se dibujan con mayor tensión. Mientras este fin de semana, si no hay

nuevas modificaciones, el señor Sánchez Te-rán acudirá otra vez. a Saint Martin-le-Beau para dar cuenta

al señor Tarradellas de lo que se vislumbre como acuerdo definitivo del Gobierno, en fuentes allegadas a

la presi-d e n c i a de la Generalidad —fuentes domiciliadas en Barcelona— se refleja un notable

nerviosismo. Los ambientes «terradellistas» ofrecen síntomas de desazón ante lo que consideran «la

pérdida de una oportunidad única». Ha trascendido-que tales fuentes tienen el íntimo convencimiento de

que, o el señor Tarrade-lias puede regresar en breve a Cataluña, o su regreso puede quedar

apdazado«sinedie». Obviamente, el primer presupuesto entraña la aceptación casi total de la propuesta del

Gobierno sobre la Generalidad. Por otra parte, socialistas, comunistas y Entesa hacen valer un dató de

envergadura: si el actual proyecto fuera puesto a votación en la Asamblea de Parlamentarios, 35 votos

conseguirían rechazar la moción. Si a todo ello se añade el explosivo reportaje, muy negativo para, el

señor Tarradellas, publicado por la revista «Interviú», se entenderá fácilmente que, por momentos, un

objetivo reivindicado multitudinariamente el domingo día 11, esté ahora en progresivas vías de deterioro.

 

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