Autor: Nart, Javier. 
   La Generalitat de Tarradellas     
 
 Diario 16.    20/09/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 25. 

Martes 20 • septiembre 77DiaRíO 16

La Generalitat de Tarradellas

Javier Nart (Secretario de Relaciones Internacionales del PSP)

¿Hay alguien que pueda pensar que del capitalismo catalán puedan surgir instituciones populares?

Por ser socialista, soy demócrata y republicano. Por demócrata entiendo mi vinculación a aquello de 1o

que soy partícipe y el respeto a los resultados de un proceso electoral, Por republicano, que no creo en las

dinastías monárquicas. Menos aún en ias dinastías republicanas. Tampoco creo en el mesianismo, en

personas providenciales, en invictos caudillos. Creo en la responsabilidad de un pueblo en sus decisiones.

Nadie habla claro

Nadie habla claro. Alguien dijo que atravesábamos una larga noche en la que todos los gatos son pardos.

Al pueblo se le mantiene perfectamente desinformado de todos y cada uno de los fundamentales procesos

que conformarán su próximo futuro: la Constitución se redacta a puerta cerrada, la Generalitat es

negociada en la más absoluta ignorancia de los catalanes. Los parlamantarios elegidos por el pueblo

catalán son incapaces de reconocer a ese mismo pue-blo que el proceso negociador de la Generalitat se

está haciendo a sus espaldas, lo que es lo mismo que decir que se hace a espaldas del pueblo de Catalunya

(a no ser que pensemos que dichos parlamentarios no representan a sus electores).

Hablemos claro. Existe un acuerdo, obvio acuerdo, entre Tarradellas y Adolfo Saárez. El primer golpe

que suirgió el pueblo catalán fue la inesperada visita al presidente Adolfo Suárez por parte de Josep

Tarradeflas, bajo el patronazgo -le la Unión de Centro Democrático. La Generalitat comenzaba a ser

restaurada no por el pueíno catalán, como conquista, sino por la Unión de Centro Democrático, al margen

de las fuerzas populares catalanas, únicas que durante los años del franquismo habían luchado por

Catalunya libre.

Parlamentarios sin importancia

Y después de tan triste fecha hemos contemplado la nula importancia de los parlamentarios catalanes, de

una supuesta comisión negociadora que -jamás tuvo capacidad de negociar cosa alguna, que jamás supo

exigir su lógico protagonismo, único protagonismo aceptable en el proceso de negociación con el poder

central. En el colmo del absurdo, un hombre elegido por una exigua minoría de miembros del Parlamento

de Catalunva, que además de no alcanzar ni con mucho un quorum tenía su mandato caducado, se

permitía por sí y ante sí sustituir de la comisión negociadora al honesto senador que más votos ha

obtenido en toda España, a Josep Benet. Los siete electores del señor Tarradellas parece que son más

representativos que 1.328.607 catalanes. El senador Josep Benet sólo puede ser censurauo por el pueblo

de Catalunva. Cuarenta años de nombramientos y destituciones a dedo es una experiencia suficiente.

Si coa argumentos legales se pretende justificar lo que democráticamente es injustificable, argumentos

legales suficientes e irrefutables existen en el Estatuto de Catalunya oara negar cualquier validez a esta

medida por vicios de raíz y básicos en la propia presidencia. Y nuestros parlamentarios siguen callando,

únicamente el PSÜC y ciertos sectores del PSOE han adoptado una actitud coherente. Han aparecido unas

declaracio-nes manifiestamente expresivas. Mientras ´a comisión de parlamentarios catalanes acude a

Madrid para "negociar" la Generalitat con al Gobierno, todo está ya negociado. Hasta tal punto, que

Tarradellas no se reeata en manifestar que "se alegra mucho si los representantes de los partidos políticos

pudieran perfeccionar, matizar u obtener más de lo que ya he conseguido". Está clara, nítidamente claro

que todo está "atado y bien ataao´´, que nuestros parlamentarios serán convidados de piedra.

Nombramientos a dedo

Tendremos Generalitat. Y parece ser que también vamos a tener todo el proceso de nombramientos a

dedo que siempre hemos repudiado. Un Consell formado por doce miembros y cuyos consellers serían

nombrados por el presidente de la Generalitat. También se habla de dos comisiones técnicas elegidas,

nombradas a dedo, a partes iguales por el presidente del Gobierno y el presidente de la Generalitat.

Quizá el -pueblo catalán se vea obligado a aplaudir tan extraño logro, pero las preguntas, otra voz, surgen

inevitables: ¿Por qué el proceso negociador no se ha iniciado con los legítimos representantes catalanes,

votados por el pueblo, que significativamente son en su mayoría pertenecientes a partidos de izquierdas?

Parece contradictorio que Adolfo Suárez haya preferido entenderse con el represcntante de la negada y no

reconocida Generalitat a hacerlo con los parlamentarios catalanes, representantes en el aparato del Estado

del pueblo de Catalunya. El salto" político es demasiado audaz si no existiera un consenso absoluto entre

las partes. Nadie piensa que el poder (Suárez) nombrara un presidente de la Generalitat Tarradellas) qne

pueda obstaculizar su línea de gobierno. Creer lo contrario sería pecar de -ingenuidad. Ningún gobernador

civil actúa contra el ministro del Interior. Tarradellas será el "hombre de Suárez" en Catalunya.La derecha

ha pactado coa la derecha.¿Hacia qué Generalitat vamos? Mucho me temo que una Generalitat contra la

voluntad autonómica de Catalunya. Una etiqueta. Sí a la autodeterminación de Catalunya. No a una

Generalitat —¿o mancomunidad?— de más que dudoso contenido. El pueblo es el lírico soberano. No

existen tutores.

 

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