Autor: Iglesias Selgas, Carlos. 
   El restablecimiento de la Generalitat (y 2)     
 
 Pueblo.    20/09/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

El RESTABLECIMIENTO BE LA GENERALIDAD (y 2)

RECORDEMOS que en las primeras horas del 14 dee abril de 1931 la República íue proclamada en la

localidad vasca de Eibar por iniciativa de los socialistas, dominantes en la ciudad. El caso se repitió en

Bilbao, donde, aliados con los republicanos, tomaron ios socialistas posesión del Ayuntamiento. El

nacionalismo vasco reaccionó al día siguiente, deseoso de no dejarse arrebatar el campo por sus

adversarios. Los alcaldes de Guacho, Mundaca, Elorrio y Bermeo convocaron a los municipios vascos a

una asamblea que debía celebrarse en Guernica el 17 de abril de aquel año a fin de resucitar las Juntas

Generales, confirmando en ellas una autonomía Que sólo en el pasado siglo fuera conculcada y expresar

«el deseo de los Ayuntamientos vizcaínos de constituír un Gobierno republicano-vasco vinculado a la

República general española». Hubo tiempo para que desde Madrid se tomaran las medidas oportunas, en

evitación de que la cosa pasara a mayores. Es indudable que el problema del País Vasco tiene que ser

abordado. Su solución ha de ser más difícil que la del catalán, entre otras razones en vir. tud de que no

parece existir la necesaria sincronía entre la base y la re. presentación parlamentaria. La acritud en que el

tema se ha planteado en -esta región y las particularidades de las disfintas provincias agravan la solución

del problema. Han sido los continuadores del franquismo los que de modo inopinado, y sin que existieran

antecedentes de sua preocupaciones por este tema, han dado un paso de la trascendencia del

restablecimiento de la Generalidad de Cataluña. No cabe duda de que los Gobiernos de la Monarquía

están da.n-do pruebas de audacia y valor al abordar, al hilo de la contestación popular algunas de las

grandes cuestiones que tiene el pueblo español, y que- fueron congeladas en el anterior período, lo que

constituyó un error que en su día denunciamos. Esto está permitiendo en algunos sectores de la vida

nació-nal que .se cree un clima de convivencia que era muy necesario; en otros, en cambio, está

provocando grandes suspicacias, particularmente en razón a la premura en el tiempo.

ES curiosa la rememoración de lo que ocurrió el año 1931. Entonces, como hoy, un nuevo régimen se

abrió camino respaldado por el sufragio universal. Uno de los problemas más graves con que se enfrentó

enton. ees la República fue que los representantes de la burguesía, es decir, Alca-zá Zamora y Maura, e

incluso el propio Lerroux y Azaña, se enajenaron su natural electorado, a virtud de su actuación ante el

problema de los estatutos, que se interpretaron entonces como ruptura de la unidad nacional; ante la

cuestión religiosa, que revistió una actitud innecesaria, y respecto a la propiedad, aunque sobre ésta se

adoptaron fórmulas bastante aceptables. Este fenómeno puede constituir un grave riesgo no sólo para ios

partidos afectados, sino para to´do el país. Recordemos como elemento de meditación, que hubo un

momento en que Alcalá Zamora y Maura pensaron que iban a canalizar al elemento de la burguesía

moderada y Lerroux y Azaña a la burguesía progresista. La forma como discurrieron los acontecimientos

enajenó a unos y otros los que hubieran sido sus naturales electores, incluso los que los dos últimos

recogieron en algún momento. En la actualidad las cosas son algo más complejas. Por el momento puede

constituir un «test» significativo la reacción de los medios conservadores ante el restablecimiento de la

Generalidad de Cataluña. Así como la inquie, ta expectativa de la opinión pública ante la actitud que

tomará ej País Vasco y —lo que a la larga puede revestir mayor importancia—el renacimien, to de

autonomísmos, más o menos radicalizados, en las restantes regiones españolas impulsados por variantes

tan diversas como pueden ser las siguientes: deseo de equivalencia, historia, anhelos dé líderes locales

marginados, anticentralismo, etc.

Carlos IGLESIAS SELGAS

 

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