Autor: Sopena Daganzo, Enrique. 
 La Generalidad entró con buen pie. 
 Primer objetivo deTarradellas: formar Gobierno     
 
 Informaciones.    30/09/1977.  Página: 4-5. Páginas: 2. Párrafos: 22. 

LA GENERALIDAD ENTRO CON BUEN PIE

Primer objetivo de Tarradellas: FORMAR GOBIERNO

• NO HUBO MANIFESTACIONES CALLEJERAS EN CATALUÑA

• CONVERGENCIA DEMOCRÁTICA SE OPONE A QUE ROCA JUNYENT OCUPE LA

CARTERA QUE DEJA CAMUÑAS

Por Enrique SOPENA

BARCELONA, 30.

EL restablecimiento oficial de la Generalidad, -provisional no ha encontrado, de momento, ningún eco de

alborozo en la calle. La ciudad de Barcelona mantuvo a lo largo la noche corrió el rumor deque grupos de

personas pártanla noche corrió el rumor de que grupos de .persinas portando banderas catalanas se

dirigían hacia la plaza- de San Jaime, sede del palacio de la Generalidadi a fin de celebrar la efemérides.

Los rumores no se confirmaron.

Sin embargo, la Federación de Asociaciones de Vecinos ya se ha- dirigido públicamente a todos los

ciudadanos rogándoles que este fin de semana engalanen los balcones, ventanas y establecimientos

coaierciafes, con «senyeras» y colgaduras, como primera muestra de júbilo colectivo por el logro de tan

unánime reivindicación. Aunque el adorno de las casas pueda constituir el primer síntoma a nivel de la

calle, todo parece indicar que las concentraciones masivas no se producirán hasta el definitivo regreso del

presidente de la Generalidad, don Josep Tarradellas. Entonces, con gran probabilidad, el viejo exiliado de

Saint Martin-le-Beau será recibido en medio de un sensible entusiasmo. Mientras, las primeras reacciones

hay qué detectarlas en la prensa. Obviamente, y ya desde hace varies días, todos los periódicos catalanes

dedican amplísimos espacios informativos y analíticos a este acontecimiento histórico. Y todos los

periódicos, sin excepción alguna, se han apresurado a señalar que esta Generalidad contiene muchos más

aspectos positivos que vertientes menos optimistas. En realidad, los comentarios periodísticos sintonizan

perfectamente con el criterio expuesto en prácticamente todo el abanico ideológico de los partidos y orga-

nizaciones sindicales de Cataluña. Desde Alianza Popular hasta Estat Català (partido recién legalizado y

de voluntad independentista), toda la gama política viene a coincidir en que la aprobación del organismo

autonómico constituye un importante paso adelante, capaz de consolidar la democracia en Es-paña y

profundizarla en Cataluña. Como ha advertido el secretario general de Convergencia Democrática, don

Jordi Pujol, «todo pacto deja a todos un poco insatisfechos, pero son muchos más y más importantes los

puntos de satisfacción que los de insatisfacción, y creo que lo más importante es que este acuerdo ha sido

aceptado por todas las fuerzas políticas, desde la derecha hasta la izquierda». Desde otro ángulo, la simi-

litud con las opiniones del señor Pujol se concretan a través de las palabras del líder del P.S.O.E., don

Josep María Triginer: «La Generalidad que se reinstaura no nos satisface plenamente, pero

comprendemos que en este período transitorio ha de ser el resultado de un equilibrio entre las diferentes

formulaciones.» Y el paralelismo continúa, si se observan las declaraciones efectuadas por el secretario

general del P.S.U.C., don Gregorio López Raimundo. «Todos podemos sentirnos satisfechos, aunque no

es una alegría completa —subraya el dirigente comunista—, pero sí igual para todos.»

TARRADELLAS NO PIERDE TIEMPO

En fin, en la escala de los partidos, la sintonía parece ser muy similar. Todos son conscientes de que han

tenido que renunciar a determinadas exigencias en aras de conseguir el objetivo final. Este equilibrio de

posiciones se-ra con entera seguridad, la característica más acusada del Consell» o gobierno que ya está

preparando él presidente Tarradellas. «Estoy muy emocionado», manifestó el señor Tarradellas, pero al

propio tiempo con una gran ambición de constituir el gobier-no de la Generalidad, con el fin de que

empiece a trabajar de inmediato. Respecto a las posibles divergencias que pueden surgir entre los

partidos, divergencias que han venido aflorando constantemente en estos últimos tiempos, el señor

Tarradellas, ha .tratado de restarles significación al manifestar: «Es completamente normal que haya

discrepancias. Ello es síntoma, de que los temas se estudian a fondo.»

Las posturas oficiales de los distintos partidos llegarán, no obstante, más esclarecidas cuando esta tarde se

reúna la comisión permanente de la Asamblea de Parlamentarios y, sobre todo, cuando mañana, sábado,

se celebre la sesión plenària de la citada asamblea. Será entonces, con luz y taquígrafos,; cuando los

portavoces de los diferentes grupos expongan sus criterios y sienten las bases mínimas para comenzar una

colaboración conjunta en el gobierno de la Generalidad, gobierno con dimensiones de concentración. A

este propósito, valga añadir que el «Consell» o gobierno no dispondrá de los cuatro representantes de las

cuatro Diputaciones Provinciales. Para salvar las últimas discusiones, el Gobierno ha terminado por

acceder a una fórmula que ha sido acogida con gran satisfacción entre los partidos de la izquierda. Esta

fórmula consiste en aplazar el nombramiento de los cuatro «consellers» hasta después de los comicios

municipales. A través de éstos quedarán, automáticamente, renovadas las Diputaciones Provinciales y

serán, pues, unas corporaciones democráticas las que elijan a sus representantes en el «Consell. También

ha trascendido que el Gobierno insistió en que el grupo de «consellers» políticos fuera o bien ampliado a

seis o bien reducido a cuatro. Tal propuesta fue rotundamente rechazada por los socialistas, que no

quisieron modificar el número de cinco finalmente aceptado. El Gobierno pretendía que, siendo cuatro, no

hubiera ningún partido con dos representantes, como ocurrirá ahora para los socialistas. La cifra de seis

hubiera supuesto ampliar el espectro a un delegado de la Unión Democrática de Cataluña, con lo que la

derecha hubiera podido neutralizar la fuerza teórica de los socialistas. Pero no ha sido así.

ROCA JUNYENT RECHAZA EL MINISTERIO

Otro aspecto que merece relatarse es la negativa de Convergencia Democrática a que su secretario general

adjunto, don Miguel Roca Junyent, aceptara la cartera de ministro de Relaciones con las Cortes que había

dejado vacante el señor Camuñas. La oferta gubernamental explica, de alguna manera, el gran Interés

demostrado estos últimos días por el Gobierno de buscar fórmulas aceptables por todos que hicieran

posible el restablecimiento inmediato de la Generalidad. Sin embargo, la negativa del señor Roca Junyent

indica que, de momento, el presidente Suárez no ha conseguido el objetivo buscado: la inclusión en su

Gobierno de un representante de la minoría parlamentaria, vasco-catalana, aun a pesar de que Cataluña

vaya a disfrutar ya de un incipiente instrumento de autogobierno. Finalmente, destaquemos el respaldo

ofrecido con matices por el secretario de Convergencia Democrática, don Jordi Pujol, a la propuesta de

don Santiago Carrillo respecto a la necesidad de un Gobierno de concen t r a c i ó n. «Ayudaremos a que

el país pueda gobernarse, dijo, y vemos bien la propuesta de Carrillo de un Gobierno de concentración

nacional, aunque la consideramos inviable. Como fórmula más adaptada a la realidad actual, vemos la de

un acuerdo programático.»

LOS HOMBRES DEL PACTO

Josep Tarradellas nació en 1899 en Cervelló, pueblo cercano a Barcelona. Inició muy joven sus

actividades políticas y ya en 1916 era secretario de propaganda de un grupo clandestino catalanista

llamado La Palc. En 1919 empezó a colaborar con Francesc Macià, que fue el primer presidente de la

Generalidad. En 1931, Tarradellas es designado s e c r etario general del recién fundado partido Esquerra

Republicana de Catalunya. Al mismo tiempo, es designado por Maciá conseller (ministro) de Go-

bernación del primer Gobierno autónomo de Cataluña. También es elegido diputado a las Cortes

constituyentes de la II República. En 1933 rompe con Maciá por considerar que la autonomía se va

consiguiendo con demasiada lentitud. Desde esta fecha y hasta el 19 de julio de 1936 su único cargo pú-

blico es el de diputado. Durante la guerra civil, Tarradellas se convirtió en estrecho colaborador del

presidente de la Generalidad, Lluis Companys, ocupando diversas carteras ministeriales. El 7 de agosto de

1954 fue elegido presidente de la Generalidad por los diputados supervivientes del Parlamento de

Cataluña.- Desde el fin de la guerra, Tarradellas ha intentado aglutinar a las diversas tendencias políticas

catalanas. Contribuyó a crear la Solidaritat Catalana. En 1960 se entrevistó con Areilza, embajador

entonces en París. A finales de 1976 se inicaron contactos oficiosos entre Adolfo Suárez y Tarradellas,

convertidos en oficiales tras las elecciones.

Salvador Sánchez - Terán Hernández, representante del Gobierno en las negociaciones sobre la

Generalidad, nació en Logroño en 1934. Es doctor ingeniero en Caminos. En 1959 fue nombrado

presidente nacional de la Juventud de Acción Católica. En 1960 fue elegido vicepresidente de la Fe-

deración Internacional de la Juventud de Acción Católica. Posteriormente participó en el estudio de las

primeras autopistas, de peaje. En 1966 fue nombrado direc-tor-gerente de SEOPAN, entidad que agrupa a

las empresas más importantes de la construcción. Desdé 1968, y tras cesar en sus cargos de Acción

Católica, desarrolló su actividad política, tom ando contacto con diversas personalidades y grupos

políticos. En 1970 fue nombrado director general de Renfe. En su etapa directiva prestó especial atención

a la modernización de la red, a la elaboración, del plan Renfe 72-75 y del plan estratégico de Renfe a

largo plazo, a la negociación en Madrid y Washington del tercer convenio de crédito con el Banco

Mundial y al replanteamiento de las relaciones la-borales´en la empresa. En 1973 fue nombrado

subsecretario de Obras Públicas y posteriormente gobernador civil de Barcelona, cargo del que dimitió

para presentar su candidatura como diputado de la U.C.D. por Salamanca, resultando electo.

HISTORIA DE LA GENERALIDAD

Los orígenes de la Generalidad se sitúan en los siglos XIII y XIV, cuando las Cortes de Cataluña crean

comisiones que se encargan de velar por el cumplimiento de los acuerdos tomados en ellas, comisiones

formadas por representantes de nobleza, clero y pueblo llano, que poco a poco van adquiriendo carácter

estable y toman residencia fija en Barcelona; al mismo tiempo, la Generalidad va acumulando

atribuciones, que primero son sólo económicas, para luego ser también políticas y de defensa. Entre 1359

y 1493, la Generalidad vive su período de esplendor, pero la institución comienza, a decaer con los Reyes

Católicos y, sobre todo, con los Austrias; a partir de 1640, la Generalidad pierde su contenido político y

pasa a ser una institución sin poder. Hasta que los famosos «decretos de nueva planta» borran todos los

signos de autonomía en el Principado en 1716. Pocos años después comienzan las reivindicaciones cata-

lanas de la autonomía perdida, como se hace en el Memorial de 1760. Conforme avanza el siglo XIX

asciende el catalanismo, pero sus reivindicaciones son soslayadas por los Gobiernos de Madrid; sólo en

1913, con la configuración de la Mancomunidad de Diputaciones de Cataluña, se inicia una actuación

regional autónoma, reducida en esta época a la unificación de servicios como transportes, cultura y

beneficencia. Actuación positiva, pero que trunca la dictadura de Primo de Rivera, lo que supone una ra-

dicalizaeión en la reivindicación catalana, tradicionalmen-te liderada por la burguesía industrial, que toma

ahora un carácter más izquierdista. La llegada de la II República representa el «cénit» para la autonomía

de Cataluña; votado por una mayoría muy amplia, el Estatuto de Autonomía sería «recortado» por las

Cortes de la República, pero en 1932 Cataluña tiene esa autonomía, y la Generalidad, instaurada tras el 14

de abril, comienza a gobernar. La labor de la Generalidad ha recibido en general juicios favorables; no es

una labor fácil; recuérdese, por ejemplo, que en 1933 las elecciones generales dan el Gobierno a la

derecha, mientras la Generalidad, que habia realizado elecciones para cubrir los escaños de su propio

Parlamento en 1932, tiene una mayoría de izquierda. Los enfrenta-mientos no tardan en llegar, y el

Gobierno de Madrid declara inconstitucionales diversas leyes —especialmente de reforma agraria—

promovidas por la Generalidad, pero el estallido principia data de 1934, cuando en los días de la re-

volución de octubre, Companys declara el «Estado catalán» dentro de una República Federal Española.

La reacción de Madrid es suspender la Generalidad, que sólo reanuda su actuación tras el triunfo de la

izquierda en febrero de 1936. Durante la guerra civil, la Generalidad —en la que Tarradellas ocupa un

puesto destacado, normalmente en sectores vinculados al proceso económico— realiza una tarea amplia,

pese a .las dificultades del momento. Con la caída de la República en Cataluña, la Generalidad pasa al

exilio, presidida primero —desde la muerte de" Companys— por Josep Irla, y desde 1954 por Josep

Tarradéllas. Las elecciones del 15 de junio abren una nueva época. Se inician las negociaciones entre

Tarradellas, como representante de la Generalidad histórica, y el Gobierno español, que levanta

suspicacias entre los parlamentarios catalanes, que llegan a su peor momento con la «destitución» de Joan

Benet —senador socialista— por Tarradellas. Los parlamentarios, sobre todo los de izquierda —

mayoritarios en la región—, se sienten marginados, aunque al final hay acuerdo y los representantes

elegidos por el pueblo catalán aceptan básicamente los términos del acuerdo entre Sánchez Terán,

representante del Gobierno, y Tarradellas. Se llega así a la reunión de Perpiñán, que configura ese

acuerdo, que, ratificado ayer en Madrid, abre paso a la Generalidad provisional.

INFORMACIONES

30 de septiembre de 1977

 

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