Declaraciones políticas del señor Fraga     
 
 Ya.    03/04/1971.  Página: 14. Páginas: 1. Párrafos: 28. 

3I-V-71

Ver, o/r y... contarlo

Declaraciones políticas del señor Fraga

Bajo el título "La primavera de Fraga", publica "Avanzada", revista de información universitaria y

profesional, la entrevista que Francisco Muro de Iscar hace a don Manuel Fraga Iribarne, y de la que

reproducimos las siguientes preguntas y respuestas:

"—¿Cuáles son los grupos políticos llamados a jugar un papel fundamental en el futuro y aun en el actual

desarrollo político?

—El gran problema del momento es el Estatuto de Asociaciones de Acción Política que permita

configurar esos grupos con actualidad, es decir, no prolongando las líneas de división de antaño, sino en

función de las realidades presentes y de los problemas del futuro inmediato. Por eso, muchos hemos

considerado que este Estatuto (tozuda, pero explicablemente resistido por algunos) es el tema previo a

todos los demás.

—Desarrollo político, desarrollo económico, desarrollo social, expertos, tecnócratas... ¿Qué es lo que

falta y lo que sobra en España en el momento actual? ¿Qué peligros encierran estos términos?

—Me he referido a este tema con extensión y publicidad últimamente. España necesitaba una dieta de

discusión política, y la ha tenido; necesitaba un régimen de técnica y administración, y lo ha tenido

también. Ahora hay que ir a una síntesis, y el desarrollo político tiene que consistir en una articulación de

fuerzas políticas que haga funcionar y perfeccione el sistema institucional sin destruir la racionalidad

planificadora y administrativa, pero también planteando de verdad los conflictos y las reformas

consiguientes. Peligros, los hay siempre; pero ninguno mayor que quedarse quieto cuando todo se mueve.

—Cuando se pasa desde la posición de ministro a la de "ex ", ¿qué es lo que cambia: las ideas, las formas,

los modos de ser y de actuar´.´ En una palabra, ¿está usted en la oposición? ¿Dónde comienza la oposición

y contra quién va?

—Un hombre de Estado consecuente tiene siempre los mismos principios antes de ser ministro, mientras

lo es y después de haberlo sido; en eso se diferencia de un político oportunista. Ahora bien, esos mismos

principios le obligan a actuar en cada caso según la naturaleza de la función. Mientras se permanezca en

un equipo de Gobierno hay una responsabilidad colectiva y una serie de compromisos en la línea de

acción común, perfectamente lícitos, y aun necesarios, en un Gobierno de coalición.

En la acción desde una Cámara, o desde la vida ciudadana normal, la situación es diferente. Un sistema

político eficiente y flexible prevé expresamente estas situaciones y las hace posibles. En mi caso, yo pido

simplemente que se lean mis libros "La crisis del Estado" (segunda edición, 1958), "Organización de la

convivencia", (1961), "El Parlamento británico" (1961), las ideas que expuse siendo ministro (no sólo en

discursos, sino en la realidad de la ley de Prensa) y mis discursos y conferencias de 1971, a ver si hay o

no hay una verdadera continuidad. Y es obvio que puedo afirmar que en los debates del Gobierno (en lo

que no trasciende, pero a ver si alguien lo desmiente) fui siempre consecuente, incluso al límite, en la

defensa de tales ideas: las del "centro", equidistante del inmovilismo y la utopía. Esto sentado, el tema de

la "oposición" para mí es claro: hay una "oposición al sistema" y otra "dentro del sistema".

Cuanto más amplia sea la zona de la segunda, más reducida será 1a primera. En ésta, ni estoy ni estaré;

pero sí pretendo luchar para que la legítima, la leal, tenga la amplitud que España (una España generosa,

en que quepan todos los españoles) necesita y se merece.

—Fraga cesó como m i n i stro. Volvió a la Universidad. Fue nombrado director general de una gran

empresa... Y, de pronto, como una explosión, salta al ruedo otra, vez. En pocos días varias conferencias,

entrevistas... ¿Hasta dónde llegan las aspiraciones políticas de Fraga Iribarne?

—Hasta donde llega su sentido del deber. Cuando el país y su sistema le han hecho a uno "hombre

público", le imponen al mismo tiempo un deber de "servir", de no desertar. Sería demasiado cómodo...

—Ruiz-Giménez y usted. ¿Es cierta esa coincidencia en el noventa y nueve por ciento o es una

declaración de cara a la galería?

—Fue una declaración concreta respecto a una intervención determinada sobre un tema preciso y en un

debate público. El profesor Ruiz-Giménez expuso brillantemente un punto de vista filosófico-jurídico

sobre las notas del Estado de Derecho. Yo, que traté el tema a continuación, desde un punto de vista

histórico-sociológico, comencé por afirmar una coincidencia básica con lo que él había expuesto.

Después, en el curso del debate, y como el propio ilustre colega ha manifestado en otra entrevista,

surgieron diferencias (que los dos definimos como fundamentales) en nuestro ideario político. Pero—sin

mira a ninguna galería que no sea la de mi conciencia—deseo añadir esto: en una España desarrollada y

civilizada, como la que deseamos para el último cuarto del siglo XX, hombres como Ruiz-Giménez y sus

ideas tienen que circular libremente. PARTIDOS ASOCIACIONES Y PROBLEMAS

—¿Partidos o asociaciones? ¿Cuándo y por qué?

—Las asociaciones políticas son una necesidad para que las instituciones funcionen con auténtica

representatividad. No se conoce otro medio para lograr la participación política y la movilización del

pueblo. No hay otro sistema de contrapesar los inconvenientes de la burocratización. Por otra parte, tienen

también sus riesgos; el más peligroso, la partitocracia, es decir, el desequilibrio contrario, cuando un

exceso de asociaciones impide a la vez un Gobierno eficaz y una oposición responsable. Pero ahí está la

creatividad política, la acción inteligente que permita funcionar las asociaciones con unos límites (a

derecha y a izquierda) y un control de acción legal y de buena fe. Y ahora, precisamente ahora, es el

momento de iniciar el experimento.

—En resumen, ¿cuáles son los problemas más importantes con que se enfrenta hoy la España 1971?

—Todos los problemas de una sociedad a la vez antigua y en desarrollo. Pero todos gravitan sobre el

fundamental: recoger la herencia de estos treinta años de paz y proyectarlos hacia el futuro, en que ya una

sociedad mayor de edad política se gobierne a sí misma a través de un sistema legítimo de instituciones.

REFORMA DE LA EMPRESA

—Usted ha hablado de reforma. Pero ¿en qué dirección?

—Es difícil resumir en una sola respuesta un tema tan amplio. La palabra reforma, sin embargo, habla por

sí misma: habla de una cosa valiosa (en este caso la empresa), que no se trata de arrumbar, sustituir o

revolucionar, sino de reformar, o sea, adaptar, poner al día. Yo señalé diez puntos cardinales: tamaño,

técnica, ética, e s t at u to jurídico, propiedad, autoridad, c o n t rol, relaciones externas, aspectos

internacionales, iniciativa de la propia empresa. Una empresa mayor, más al día, con un espíritu de

servicio social, con una participación económica más justa, con una fuerte, pero responsable autoridad,

con eficaces controles internos (cogestión) y externos, con un estatuto jurídico unificado capaz de

enfrentarse con la nueva estructura internacional y tomando los propios empresarios la iniciativa de la

reforma.

—¿Qué reformaría hoy en 1a ley de Prensa?

—Repito que el problema es de aplicación de la ley, y avance en otros frentes, incluso el estatuto de los

otros medios de información. El derecho de réplica en televisión, por ejemplo, es urgente.

población no tiene más ingresos que los provenientes del campo.

Como consecuencia de la catástrofe de la sequía se están muriendo de hambre, sin solución alguna,

334.000 cabezas de ganado vacuno, con un importe aproximado de 6.680 millones de pesetas, tomando

como base el precio de 20.000 pesetas cabeza, que es aceptable.

Aunque por verdadero milagro se pudieran salvaír dichas cabezas al no haber tenido celo no se han

cubierto, con lo cual la pérdida de la próxima cría es segura, y esto, en el mejor de los casos, siempre sería

la pérdida la mitad de la cifra antes citada.

Las pérdidas en el ganado lanar se elevan al 50 por 100 de la cría y la casi totalidad de la cosaohe de lana,

pues criada en animales famélicos es de suponer sea prácticamente inservible.

La cosecha está también en gravísimo peligro, y si se perdiera, y añadida esta pérdida a las anteriores, se

pueden y deben prever los siguientes efectos y problemas:

1. Como la población afectada es de 3.767.000 personas, de las cuales más del 50 por 100 viven del

campo, quedan 1.883.000 personas paradas, las cuates en su inmensa mayoría habrá que pensar en "darlas

de comer y evitar que se mueran de hambre" el próximo verano, ya que sus ingresos du

rante el año habrán sido cero cero, aparte de haber perdido el pequeñísimo capital que representaban sus

ganados y cosechas, la obra de toda su vida de trabajo. Supongo que el Gobierno ya habrá pensado en

distribuir plazas de rancho en los pueblos.

2. Desde luego, el agua escasea de manera total, y la que en este momento se está consumiendo en

su mayoría no es adecuada para el consumo humano, lo que indica la gravedad de este problema en el

próximo verano, por lo cual supongo que también se habrá pensado montar, por medio del Ejército o

como sea, un servicio de abastecimiento. Las epidemias podrían añadirse a las calamidades citadas.

3. Hundimiento del comercio de las provincias citadas, efecto que ya se está produciendo.

4. Desaparición de la mecanización tan duramente conseguida, pues las casas de maquinaria

agrícola, en uso de su derecho, "ejecutarán los créditos para cobrar", y al recoger las maquinarias y

embargar las tierras, habrá desaparecido para "siempre" la mecanización y también la posibilidad del

soñado cambio de estructuras.

5. Gravísimos problemas para parte de la industria nacional de maquinaria agrícola y para toda la

demás industria que. teniendo siempre el problema d_e pequenez del mercado español, ahora verá

desaparecer millones de posibles aunque siempre modestos clientes.

 

< Volver