Autor: Quintá Sadurní, Alfonso. 
 Una vez conseguido el autogobierno de Cataluña. 
 Los partidos catalanes valoran distintamente los decretos     
 
 El País.    30/09/1977.  Página: 12. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

POLÍTICA

EL PAÍS, viernes 30 de septiembre de 1977

Cataluña recobró ayer —con carácter provisional— su institución autonómica histórica, la Generalitat, a

través de dos decretos leyes aprobados en un Consejo de Ministros extraordinario y monográfico. Los

decretos contienen la derogación expresa de las disposiciones abolítorias de la Generalitat, adoptados en

plena guerra civil.

Una vez conseguido el autogobierno de Cataluña

Los partidos catalanes valoran distintamente los decretos

ALFONS QUINTA, Barcelona

Con los decretos por los que se restablece la Generalitat, la política catalana se centra en un punto claro y

preciso: saber si las modificaciones introducidas en los proyectos ante las reticencias socialistas

incrementan o disminuyen las facultades del autogobierno de Cataluña. Como es obvio, los partidos están

claramente divididos a la hora de hacer una valoración. Unos se inclinan en favor de los decretos tal como

estaban antes de las leves modificaciones introducidas, mientras que otros prefieren su actual articulado.

La correcta valoración de ambos criterios sólo podrá efectuarse una vez conocidos ambos textos.

Es bien sabido que los socialistas propugnaron el control parlamentario de la Generalitat. Ello paró el

proceso y permitió que el Gobierno intentara, por su parte, introducir recortes en lo ya logrado por

Tarradellas. Uno de estos recortes, de importancia simbólica, consistiría en una nueva disposición adi-

cional manifestando que los decretos no representan una continuación del Estatuto de 1932. Esta

disposición tradicional no aparecía en el primer proyecto. Los socialistas consiguieron que se precisaran

algunos puntos del futuro Gobierno de la Generalitat, pero no a través de los decretos, sino en forma de

pacto entre caballeros. Estos acuerdos indican que el número de ministros será finalmente de dieciséis. En

este sentido procede indicar que, contrariamente a lo apuntado ayer, no figurará en el Gobierno autónomo

de Cataluña, Antón Canyellas. Su presencia fue objeto de encontrados debates y finalmente sé acordó que

no figurara en el Gobierno un representante democristiano. Una de las mayores batallas de la fase última

de la negociación giró en torno a la fórmula «se restablece la Generalitat de Cataluña». El representante

del Gobierno, Salvador Sánchez Terán, hubiese preferido que la expresión fuese se crea, pero la postura

de Tarradellas y de los partidos nacionalistas, así como de los comunistas, fue inflexible sobre este

particular, lo cual obligó a la transacción. Fuentes de centro izquierda indicaron.que en cambio los

socialistas no consideraron capital este punto. Una batalla perdida por .los nacionalistas catalanes

consistió en la presencia de la expresión partidos de ámbito nacional, alusiva a los partidos de ámbito

español. Su supresión fue requerida pero no concedida. Es de señalar que el tan deseado control

parlamentario requerido por los socialistas queda limitado en los proyectos finales a una fórmula

extremadamente vaga, sin que en absoluto se precise la responsabilidad parlamentaria del Gobierno

autónomo. Otros puntos en suspenso son de importancia comparable. Así, es de señalar que no hay un

acuerdo pierio sobre la fórmula de nombrar a los representantes de las cuatro provincias o diputaciones

catalanas; pese a que dominaba claramente el criterio de que fuesen designados un miembro de la coa-

lición vencedora en cada circunscripción electoral. Por ello, es posible que estos ministros no

lleguen a desempeñar sus funciones hasta un futuro impreciso, que podría ser posterior à las elecciones

municipales. Otro punto pendiente de precisión es el financiàmiento de la Generalitat, tema cuya

importancia no es necesario subrayar. A su lado, destaca también la formulación concreta a utilizar para

establecer el régimen autonómico de la Generalitat, es decir lo que en su día contempló el Estatuto de

régimen interior de 1932. Como el tema en el cual la derrota socialista es total, cabe destacar la

imposibilidad de que Tarradellas ceda sus funciones ejecutivas; Revenios, y como aspecto peligroso para

la autonomía de Cataluña, destaca qué el Gobierno pueda suspender la Generalitat por razones de

seguridad del Estado.

 

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