Valencia: en busca de la Generalitat perdida. 
 De Jaime I a Franco     
 
 Diario 16.    08/10/1977.  Página: 14. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

De Jaime I a Franco

La identidad nacional nace en el País Valenciano con la entrada de Jaime I en la "ciudad el 9 de octubre

de 1238. El monarca, dos años después, creó, a través de los fueros, un reino "libre y autónomo",

integrado en la corona de Aragón, pero sin subordinación a ninguno de los otros tres pueblos —Cataluña,

Aragón y Baleares— por los que estaba formada. El proceso autonómico alcanza uno de sus hitos más

importantes durante el siglo XV. Con la guerra de Sucesión —que enfrentó a austrias y borbones por la

corona de España—y el acceso de Felipe V al trono desaparecieron las instituciones autonómicas del País

Valenciano. Según las disposiciones reales que derogaron tal legislación, "este reino (Valencia) se

gobernará en adelante según las leyes y estilo de Castilla". Hasta entonces —1707, batalla de Almansa—

se había gobernado por sí mismo. Se inicia entonces un periodo oscuro de centralismo rígido y represión

absoluta —incendio-de Játiva por orden del rey—, en que quedan aletargadas las aspiraciones autonómi-

cas valencianas. Hay que esperar hasta principios del presente siglo para asistir, en 1907, a la Asamblea

Regionalista Valenciana, en euyas conclusiones se recoge "la necesidad de reconstruir el País Valenciano

y de conseguir la autonomías todos los niveles". Este proceso sinuoso quedará nuevamente truncado en

1923, con la dictadura de Primo de Rivera. Tras la dimisión de éste, siete años después, y la instauración

de la República en abril del treinta y.; uno, renacen las esperanzas autonomistas. Al amparo de la

Constitución, que permite las autonomías regionales, se plantea la elaboración de un anteproyecto del

estatuto de autonomía para el País Valenciano. Hubo varios intentos, del 31 al 39, que por distintas razo-

nes, fundamentalmente discrepancias entre los partidos políticos, no llegaron a cristalizar. Franco se

encargó más tarde de silenciar el asunto. Permanece, no obstante, la "conciencia valenciana"-, que se

traduce en la creación, a partir de los sesenta, de distintos entes políticos que canalizan las aspiraciones

autonómicas. En el setenta y seis —tras la creación de La Taula, Consell...—, la autonomía es una

reivindicación unánime. Según el testimonio de algunos teóricos del tema, éste es, quizá, uno de los

momentos históricos más importantes para conseguirla.

 

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