Autor: Llansá, Jaume de. 
 La Iglesia de Cataluña también quiere autonomía. 
 Pide una conferencia episcopal de los paisos catalans     
 
 El Alcázar.    10/10/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

La Iglesia de Cataluña también quiere autonomía

PIDE UNA CONFERENCIA EPISCOPAL De LOS "PAÏSOS CATALANS"

CRÓNICA DE CATALUÑA

Por Jaume de Llansá

Durante una gran parte de la primera época de esta crónica para EL ALCÁZAR enviaba una que yo

denominé, en catalán, «de fets divers de diumenge a diumenge».

Aunque sea esporádicamente, vuelvo a reiniciar la costumbre; siempre, como entonces, informando de

hechos diversos. Acomodándose (?) a los nuevos tiempos catalanes, la Jerarquia Eclesiástica de

Catalunya ha manifestado que la restauración de la Generalitad implica, inexcusablemente,

pastoralmente, que la Iglesia de Catalunya debe «recomponer su imagen» y «ser plenamente catalana»,

para lo cual estima que se debe de ir a la creación de la «Conferencia Episcopal de los Países Catalans».

Para «concienciar» a sacerdotes diocesanos, a miembros de institutos religiosos masculinos y femeninos,

a los mismos fieles, se ha iniciado la campaña de «dinamiza-ción» de unos y los demás citados. Hasta el

punto de que se han organizado «asambleas» de sacerdotes, de religiosos y de religiosas, en contacto con

el denominado «ámbito religioso» del en preparación «Congres de Cultura Catalana».

Airada reacción de las sindicales socialistas y comunistas contra empresarios organizados

La fortísima declaración, durante la asamblea de empresarios del Baix Llobregat, del presidente de la

Confederación Española de Organizaciones Empresariales, el barcelonés Ferrer Salat, también presidente

del prestigioso Fomento Nacional del Trabajo, en el sentido de que el Gobierno debe hacer cumplir las

normas de orden público para impedir, entre otras cosas de no menor entidad que perturban gravemente el

mundo laboral y empresarial, «las ocupaciones de fábricas por los trabajadores con cualquier pretexto o

motivación reivindicativa o de protesta», ha despertado las iras de las sindicales «catalanas» socialistas y

comunistas, que han contestado con un violento «comunicado» acusando a los empresarios de Catalunya

y al señor Ferrer Salat de haber hecho «una declaración de guerra al movimiento sindical», diciéndoles

que las ocupaciones de fábricas por los trabajadores «forma parte consustancial de los derechos de acción

sindical y aceptado como tal en la gran mayoría de los países de estructura capitalista occidental».

Hechos y personajes que se hacen resucitar

Para el próximo día quince se anuncia y se está organizando un homenaje «nacional de Catalunya» al que

fue presidente de la Generalitat después de Macià, Lluis Companys, al cumplirse otro aniversario del

cumplimiento de la sentencia que le impuso un legítimo tribunal militar. La campaña tuvo el jueves, día

seis, una mayor amplitud y mordiente, por cumplirse en tal fecha otro aniversario: el de la rebelión de la

Generalitat de Catalunya (1934) contra el Gobierno de la nación, sintonizando con la sangrienta

revolución de Asturias. Presidia entonces la Generalitat el senyor Lluis Companys. Con tal motivo,

políticos catalanes de esta hora, algunos de ellos testigos activos de los hechos y otros no, han emitido

opiniones diversas, contrastantes, pero todas ellas enderezadas a alertar para que no suceda con la

Generalitat restaurada lo que pasó a aquella de 1934. El editorial de «El Correo Catalán», entre otras

consideraciones, señala: «Al hacer la mención de aquella fecha, lo que se pretende es sobre todo conjurar

cualquier posibilidad de riesgo para el futuro, a través del empeño en discernir las lecciones que se

desprenden de aquel hecho histórico». «Las imágenes que emergen desde el recuerdo del 6 de octubre de

1934 son realmente aterradoras: una autonomía en ruinas; una convivencia democrática en cenizas».

Estoy de acuerdo. Pero se me ocurre señalar que precisamente Lluis Companys era entonces el presidente

y el que lanzó la «crida» para la rebelión política y armada de la Generalitat; que Ventura Gas-sols, el

poeta al que han glorificado estos días como «gran poeta de Catalunya» y a sus ochenta y tantos años; que

el mismo Tarradellas, en fin, formaban parte del «Govern» de aquella Generalitat sediciosa que originó

«una autonomía en ruinas» y fue causa de «una convivencia democrática en cenizas».

Claro que en honor de Companys hay que decir que fue juzgado haciendo frente a sus responsabilidades,

mientras Tarradelias eludía toda acción y Ventura Gassols salía huyendo por las cloacas...

 

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