Autor: Vigil y Vázquez, Manuel. 
   El catalanismo es poco catalán...     
 
 Ya.    22/10/1977.  Página: 13. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

NACIONAL

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CARTAS DE CATALUÑA

El catalanismo es poco catalán...

EEN la espera, de la llegada del president de la Generalitat provisional, don Josep Tarradellas ademas de

haber prosegui-do las pintadas en contra suya, de las que nos hacíamos eco en carta precedente, se ha

producido un hecho sintomático de por donde le vendrán las acaso mayores dificultades que espa-ra/n al

presidente catalán: una manifeatación en la misma plaza de San Jaime, ante el palacio de la Generalitat,

"Per una Catalunya lliure, socialista y asamblearia", promovida por uno da tantos grupos comunistas a la

Izquierla del PCE, aquí PSUC. Da toda la consigna, lo mas característico, lo de "asamblearia", maniobra

que se encuentra en marcha en distintos sectores, en los cuales quiere imponerse como única repre-

sentación del mismo la "asamblea", instrumento coactivo en pro de las manipulaciones, más extremistas y

voraces, para obviar la votación personal y secreta. Al que no acepte el "poder .asambleario" le puede

caer el sambenito de "fascista", por mucha y demostrada que sea su fiabilidad democrática. Y catalanista,

EL catalanismo se basa en el recobro de las libertades catalanas, perdidas al rendirse Barcelona e1 11 de

septiembre de 1714 a las tropas franco-castellanas mandadas por el duque de Berwick, Eso es lo alegado,

y en señal de ello la conmemoración de la fecha, no por lo que tiene de aniversario de una derrota, sino

por el renovado anhelo de autogobierno que hasta aquel infausto día tuvo el principado. El anhelo se ha

mantenido vivo desde entonces, y el no haber sabido darle cauce adecuado ha sido un factor de

convulsión no sólo de. Cataluña; sino de España toda.

EN lo de proporcionar el cauca debido no sólo ha fallado la política- estatal, sino que han fallado las

propias fuerzas políticas catalanas. Planteando la cuestión en sUS fundamentos históricos, en sus raíces,

se apuntan incoherencias entre la realidad de los hechos en que se basa la aspiración autonomista y las

formas actuales que reviste la misma. Se apela al ser de la Cataluña, personificada en el héroe vencido

aquel ll de septiembre, el "conceller" Casanova; mas se explicà poco —cuando no se falsea—lo que era

aquella Cataluña, su personalidad, su genio típicamente mediterráneo, con la cual se empalma sin más el

renacido catalanismo en sus versiones primero burguesa, izquierdista republicana luego y ahora, si

juzgamos por el resultado electoral del 16 de junio, marxista, que, como se ve, aún parece poco a algunos

y se pretende "asamblearia". El virrey conde de Santa Coloma, que moriría a mano de los segadores en la

revuelta dej ´"Corpus de Sangre", 7 de junio de 1640, durante su desastrado gobierno había dicho que los

derechos de Cataluña eran cosa del tiempo de las ballestas... Es decir, algo anticuado, anterior a la

invención de la pólvora y sin vigencia, por tanto; no tan poca que a él ño le costara la vida. Viene esto, a

cuento de que hay toda una escuela historiogràfica catalana que define el ser de Cataluña como

irrevocablemente conformado por el medievo. La Cataluña real es una Cataluña sociológicamente

tradicionalista, de inequívoco cristianismo. "Cataluña será cristiana o no será" sentenció en su tiempo el

obispo de Vic doctor Torras y Bages ante los esfuerzos de un catalanismo modernizante.

Y éste es el tema del último número de la revista "Cristiandad", en el que con gran acopio de

documentación histórica se presenta cuan distinta es la realidad catalana de la que se alaga

contemporáneamente. De un artículo de esta revista tomamos esa tremenda cita del- Virrey Santa

Coloma. "El catalanismo—e acribe en ella Josep Bonvehi—rio surge de laa tradiciones y atavismos de

lau precedente» generaciones catalanas, sino que se injerta en nuestro pueblo a través del impacto que las

ideas revolucionarias ejercen en sus núcleos intelectuales, especialmente a través del movimiento

romántico." "Ningún pueblo europeo puede compararse con Cataluña en su tenacidad tradicional´´, escri-

be, por su parte, el profesor don Francisco Canals Vidal, catedrático de. Metafísica .de la Uní. versidadí

de Barcelona, acostumbrado a .tenérselas, tiesas con ciertos PNN del PSUC, manipuladores habituales del

claustro, Cinco guerras populares aritíll-berales llenan más de quince años, entre 1822 y 1876,- en Ca-

taluña: contra la Constitución de Cádiz, contra Calomarde, la primera guerra carlista, la de lo» "matiners"

contra la boda de Isabel II con su primo Francisco y la segunda carlista, aparte la de 4a Independencia,

claramente contrarrevolucionaria «n Cataluña.

EN opinión del grupo de "Cristiandad", ni liberalismo ni marxismo .tienen nada ´que ver con la

sustantividad de Cataluña. Pero, ¡ay!, por afectación de modernidad manea del virrey Santa Coloma...—,

los catalanes han sido llevados a envanecerse de lo que no son y a encubrir lo que son, remacha el

profesor Canals.

NOS atrevemos a oponerle que la realidad catalana, con su enorme componente andaluza, es hoy muy

distinta. Que eï problema político no sólo tiene qua contaí. con factores históricos, aunque ciertamente sea

una imprudencia prescindir de ellos o falsearlos. - —Los compositores de la mejor música andaluza son

catalanes, Albéniz y Granados—nos replica, imperturbable, el catedrático de Metafísica, escolástico él, de

la marxista Universidad de Barcelona.

Bienvenido, señor Tarradellas. dellaa.

Barcelona, octubre de 1977.

Manuel VlGIL Y VÁZQUEZ

 

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