Autor: Arias, Jaime. 
   El honorable lloró     
 
 Hoja del Lunes.    24/10/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

LUNES 24 DE OCTUBRE DE 1977

EL HONORABLE LLORÓ

BARCELONA, 23. (Crónica telefónica, especial para HOJA DEL LUNES, por JAIME ARIAS,

subdirector de LA VANGUARDIA.)

"Ja soc aquí" ("Ya estoy aquí"). Con estas tres palabras, pronunciadas con buen timbre de voz desde el

balcón principal del Palacio de la Generalitat, el honorable señor Tarradellas daba finalmente por ganada

su fantástica apuesta, aquella de que o volvía de presidente o no volvía nunca. Eran algo más de las siete

de la tarde de este domingo otoñal, en que Barcelona, "cap i casall" de Cataluña, había servido de

escenario de este acontecimiento tan inédito. El recibimiento ha tenido el carácter eminentemente popular

que cabía esperar, pero a la vez cívico y sin estridencias, muy de acuerdo con el estilo sobrio-de este

singular personaje político a quien iba dedicado. Sagarra, su poeta favorito, ya había intuido que llegaría

un día en que "todos nos daremos la mano, sin palabras vanas ni demasiado repique de campanas".

Desde el.aterrizaje, bajo un cielo encapotado, hasta el último saludo a la muchedumbre concentrada´en la

plaza de San Jaime, transcurrieron tres horas muy densas de aplausos, vítores, cantos y flamear de ban-

deras. Ciento ochenta minutos intensos y conmovedores, sobre todo para el principal protagonista de esta

efusiva bienvenida, soportados con el vigor asombroso a que nos tiene "ya acostumbrados este joven

septuagenario que, sin embargo, tanto él como su esposa, no pudieron reprimir las lágrimas en algunos

momentos culminantes y al entonar el himno de "Els Segadors". En Madrid, antes de salir ayer en avión

hacia Barcelona, Tarradellas había comentado: "Haré lo. posible para no llorar. No quiero llorar", pero no

pudo evitarlo. El encuentro se ha desarrollado en tres -fases, como apuntaba hoy el editorial de "La

Vanguardia": reencuentro con la tierra que le vio nacer, en el aeropuerto; con el pueblo de Montjuich, en

el corazón de Barcelona; con las instituciones, en el Palacio de la Generalitat. Imposible evaluar el gentío

que acudió en los distintos puntos del itinerario. Auténticos ríos humanos jalonaron el triunfal paseo con

un entusiasmo que fue "in crescendo". No es preciso caer en exageraciones; fueron todos los que

espontánea y libremente quisieron rendir homenaje al más ilustre de los exiliados catalanes, aquel por

cuyo retorno votaron millones de ciudadanos y cuyos representantes, en el Parlamento, desde Carlos

Sentís a López Raimundo, pasando por Jordi Pujol, Benet y otros líderes, escoltaron al matrimonio

Tarradellas desde la capital. Lo mismo en Montjuieh que en pleno Barrio Gótico, Tarradellas ha podido

palpar muy a lo vivo y con toda intensidad la enfianza que le otorga su pueblo. Confianza que sia duda se

ve reforzada por el doble sentido de la autoridad y del Estado, que ha puesto en evidencia en. su visita

previa a Madrid, al Rey y a otros gobernantes. Gesto muy significativo, aún más viniendo de un hombre

de una sola pieza, que nunca se ha doblegado y que con tranquila certidumbre siempre ha tenido

conciencia de hablar en nombre de Cataluña. Esta voz tan identificada con Cataluña y que se ha hecho oír

en el ámbito mismo de la gran metrópoli ha recordado ante todo las graves responsabilidades que asume y

ha reiterado sus llamadas a la concordia, a la unidad y al trabajo dé catalanes y no catalanes. "Si es que

verdaderamente queremos vivir en libertad y democracia—ha insistido en dos de sus intervenciones—f

debemos todos ponernos a trabajar con seriedad para hacer una Cataluña más próspera y más fuerte, qus

sea ejemplo para toda España." Trías Fargas, uno >Je los más firmes valores políticos de este momento,

ha resumido muy bien la jornada: "Hemos asistido al final de una época de tensiones para iniciar otra de

respeto mutuo por la qua Cataluña recupera sus libertades y se expresa a cambio solidaria de una España

común, democrática y justa." Desde este mismo lunes, en que tomará oficialmente posesión de la

presidencia en presencia de don. Adolfo Suárez, puede afirmase que a la cabeza de Cataluña hay un gran,

hombre que pertenece a todos los catalanes sin distinción de origen y que se pone al trabajo no para

derribar nada, sino para ayudar desde aquí a construir el futuro de España.

 

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