Autor: Vigil y Vázquez, Manuel. 
   Soplan los vientos sembrados en la clandestinidad     
 
 Ya.    11/11/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

11-XI-77

CARTAS DE CATALUÑA

SOPLAN LOS VIENTOS SEMBRADOS EN LA CLANDESTINIDAD

HISTÓRIAS cómo éstas corren por Barcelona: En una barriada extrema; -una noche un hombre toma un

taxi: "Acabo de salir de la cárcel. Déme todo to que lleve", le conmina al taxista. Este responde

suplicante. Es un padre dé familia que lleva tres meses al taxi y vive con mucho sacrificio. El atracador

renuncia y se apea. "Me ire a cargarme alguien a la Diagonal." Otra: En una de tantas noches de alboroto

y ataques a vehículos y establecimientos en las Ramblas, una muchacha elude los enfrentamientos entre

"cócteles Moíotov" y pelotas de goma, refugiándose en un portal de una calle inmediata. Tras ella entran

a poco unos cuantos jóvenes. Rehecha la calma entra también un hombre maduro y reparte unos sobres,

uno de los cuales lo da a la muchacha, quien lo coge sin atreverse a decir que ella no tiene nada que ver

con los otros. La banda se dispersa y la chica abre el sobre. Contiene 5.000 pesetas: el "salario" de las

fechorías de grupos juveniles extremistas, financiadas por no se sabe quién.

ESTOS hechos se encuadran en un contexto demagógico, nutrido por quienes incluso, con pretensiones

intelectuales, exculpan a terroristas y delincuentes comunes (los terroristas también lo son) a cuenta de las

"irracionalidades" de la sociedad. Si ésta fuera "racional" no habría violencia, no habría delincuentes...

Por tanto hay que ser comprensivos con los desmanes y crímenes de los terroristas y, por supuesto, con

tes fechorías de los delincuentes comunes, a los que pretenden aliviar con el calificativo de sociales". Si

además se encuentra ana mente calenturienta a la que hacer creer Que le van a dar el Premio Nobel de la

Paz por sus campañas de excarcelación de toda clase de delincuentes, se explican los recientes sucesos de

la cárcel de Barcelona. EL sentido de todos estos desórdenes se corrobora con detalles como los siguien-

tes: Durante el motín de los comunes, un grupo de éstos intentó agredir a los acusados de haber puesto

una bomba y ocasionado la muerte det portero del edificio) a una publicación extremista. A estos

detenidos no les beneficia el "irracíonalismo" de la sociedad. Esté, en cambio, ha de servir de descargo a

la banda que asesinó a don José María Bulto, presidente de Cros, sobre la cual se está haciendo una

"literatura" lacrimógena. Banda cuya detención evitó una verdadera serie de asesinatos de otras conocidas

figuras barcelonesas de la política, el foro y la industria, según pudo comprobarse por los proyectos enr

centrados a esos detenidos.

HACE días, "La Vanguardia" ha conminado a partidos políticos y centrales obreras a condenar y frenar

las violencias, g e n eraJinente atribuidas a grupos ácratas y marxistas "por libre". En general, las

condenaciones nunca han faltado, sobre todo si se trataba de atentados imputados a la extrema derecha,

pero en cuanto a que las organizaciones obreras y similares puedan frenar ni mucho menos enfrentarse

con las actuaciones "salvajes", q u e verdaderamente lo son, sin comillas, es razonable la duda. Cualquiera

que conozca las actividades, las consignas y el estilo de dichas organizaciones en la pasada clandestinidad

sabe bien lo que han predicado durante años y años. Con la legalizacióíi que les han traído los nuevos

tiempos es evidente que intentan suavizar sus formas dentro de un acatamiento democrático. Los g r u p o

s más exaltados, cuya fiebre tnantuvieron en la clandestinidad, se llaman ahora a engaño. Ya nos hicimos

eco en carta anterior del intento d« agresión de que fue objeto el hoy presidente del PSUC, señor López

Raimundo, por parte de energúmenos anarquistas. Ahora hay que registrar la oposición violenta de esos

grupos que se consideran los amos de la calle contra la manifestación que organizaron las centrales

sindicales para protestar del paro y la la crisis económica en general. Ya es sabido que esto pudo

degenerar en un enfrentamiento con sangre, lo que afortunadamente pude e vitarse por parte de los

organizadores. Pero no sin que éstos fueran insultados reiteradamente. "¡Fascistas, asesinos!" "¡Fascista,

asesino!", le gritar ron personalmente con gestos de odio al líder de Comisiones Obreras Cipriano García,

uno de los hombres más encarcelados durante el franquismo. Pero ya se sabe lo que ocurre con la siembra

de vientos.

AL tiempo prosigue la campaña de desgaste de la Generalidad. Grupos diversos, pertenecientes o no a

pequeñas asociaciones o sectores profesionales, concurren con carteles exigentes, con demandas

apremiantes de soluciones perentorias para cuestiones en las que la Generalidad carece de competencia, al

menos por el momento. Se trata, en suma, de mantener a todo coste la crispación que fomentan los grupos

para los que la democracia y el comunismo incluso son estructuras reaccionarias, que explotan en su

beneficio el "irracionalismo" dé la sociedad, tina de las últimas pintadas callejeras dice así: "Si Carrillo es

comunista, Franco era anarquista"

Manuel VIGIL Y VÁZQUEZ

 

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