Los críticos del PSOE analizan el debate parlamemntario (III). 
 ¿Un programa abierto a quién?     
 
 Diario 16.    14/06/1980.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

Los «críticos» del PSOE analizan el debate parlamentario (III)

¿Un programa abierto a quién?

Frente a las ofertas de programa abierto, lanzadas tanto por Gregorio Peces-

Barba como por el propio

Felipe González, los «críticos» reiteran su conocido escepticismo, cuando no

abierta resistencia, frente a

posibles intentos de aproximación socialista a los llamados sectores

progresistas de UCD.

Entendemos que para hallar la clave de la orientación dada al programa leído por

González no basta con

achacar la confección del discurso a mentes tecnocráticas absortas en su

monotema, sino que ha de

buscarse principalmente indagando en la cuestión de las alianzas; en este caso,

de los apoyos

parlamentarios que era preciso conseguir para ganar la moción de censura o al

menos para dejar aislado al

Gobierno.

En esto conviene que nos detengamos unos momentos, pues de aquí se infiere una

gran lección para los

socialistas cara al futuro. Según las gentes que te apoyan podrás hacer unas

cosas u otras. A nivel

parlamentario, al fin y al cabo, ocurre como en el plano sindical o ciudadano:

según qué bases tengas

podrás fijarte unos u otros objetivos.

En la sesión del día 29, ya próximo el fin del debate, Gregorio Peces-Barba dijo

que nuestra oferta iba

dirigida a esa mayoría posible de 168 diputados, sin contar con CD (Fraga),

Basta echar el más somero

cálculo sobre la composición del actual Parlamento y ver que no salen esas

cuentas sino agrupando frente

al partido del Gobierno a las siguientes fuerzas: PSOE, PC, minoría catalana,

PNV, andalucistas y

elementos varios del grupo mixto.

Poco entusiasmo nos produce la perspectiva de un Gobierno socialista, o nucleado

por socialistas, cuya

base parlamentario hubiere de conjugar los intereses de las finanzas catalanas,

de los empresarios vascos,

de los trabajadores de CC OO y de UGT, de los nacionalistas radicales de

izquierda insitos en el grupo

mixto. Demasiada heterogeneidad.

Pero más inquietud nos causa Peces-Barba cuando en su última réplica, tras una

serie de ataques a Suárez,

en los que estuvo muy bien, afirma jocundo: aquí tienen ustedes a unos amigos.

El programa queda

abierto.

Nos preguntamos: ¿Qué es eso de un programa abierto? ¿Abierto a quién? ¿Abierto

hasta qué contenidos?

Quisiéramos pensar que son frases improvisadas tuvo otras más afortunadas, y que

ningún socialista

puede pensar en hacer un programa cortado a la medida de cualquier combinación

de votos para llegar al

Gobierno de cualquier forma.

¿Cree González en los «social-liberales»?

Felipe González, en esta cuestión de las combinaciones de votos y de apoyos, fue

más sutil en su

postrera intervención: cuando afirmó que, de conseguirse los 168 votos para la

censura-investidura, habría

diputados que «por patriotismo» —dijo— comprenderían la necesidad de formar una

sólida y nueva

mayoría. ¿Piensa González que los llamados «social-liberales» de UCD, caído

Suárez sin su complicidad,

reaccionarían liberados de sus actuales compromisos ante un Gobierno de signo

moderado presidido por

el líder del PSOE?

Pudiera decírsenos que los dedos se nos vuelven huéspedes, y que desorbitamos

las cosas. Que tales

afirmaciones de unos y de otros son sólo detalles en la retórica de un grande y

largo debate. Mas

entonces, ¿por qué tanto pulir y recortar las aristas del programa; por qué

tantas

referencias a esa sorprendente nueva mayoría; por qué tantas concesiones, en el

caso de que sólo se

pretendiera testimoniar ante el pueblo dónde está cada cual?

Queda por analizar cuál fuere la potencial eficacia de las medidas económicas

tan tímidamente

insinuadas, y que desenvolviéndose en la contraposición inflación-inversión del

sector público, dejan

intocados los análisis y necesidades de modificación de comportamientos en el

importante campo del

sector financiero, en el que indudablemente esté la clave de cualquier solución.

Asimismo el tema de la reforma de la Administración y su inseparable tratamiento

e interacción con el

tema de la seguridad jurídica, en su doble plano de profundización democrático-

constitucional, y de

seguridad ciudadana, debería explicitar, más que formas y modos administrativos,

una coherente filosofía

de la función pública, su régimen de exclusividad, incompatibilidad e

imparcialidad, como resorte

fundamental de la democracia, la lucha contra la corrupción, el tráfico de

influencias y la recuperación de

imagen del funcionario público al servicio de esa voluntad política, de la que

tanto se ha hablado, que

entronque al pueblo con sus representantes, administradores y garantes de sus

intereses ciudadanos.

Relación de los firmantes, por orden alfabético; Francisco Bustelo, Eusebio

Cano, Pablo Castellano, Juan

Manuel Cuadrado, José García Ladrón de Guevara, Luís Gómez Llorente, Francisco

González Amadiós,

Joaquín Martínez Bjorkman, Joaquín Navarro, Joan Pastor, Javier Paulino, Avelina

Pérez, Manuel

Sánchez Ayuso, Antonio Torres Salvador y Jerónimo Saavedra.

 

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