Autor: Martín Bernal, Obdulio. 
 Nos decepciona profundamente la solución que se ha dado a la crisis. 
 Feliep González pide un gobierno de amplia mayoría parlamentaria     
 
 ABC.    03/12/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 17. 

«Nos decepciona profundamente la solución que se ha dado a la crisis»

Felipe González pide un Gobierno de amplia mayoría parlamentaria

MADRID (O. M. Bernal). Unas horas después de que la crisis de UCD y el Gobierno

quedara

cerrada, y unas horas antes de que el Ejecutivo remodelado de Calvo-Sotelo

jurara sus cargos,

el líder de la oposición, Felipe González, pedía ayer públicamente, bien que con

más

insistencia que claridad, la formación de un Gobierno distinto, que

trascendiendo la estructura

centrista responda a una amplia mayoría parlamentaría y cuente con un fuerte

respaldo social.

Este Ejecutivo fuerte y fortalecido resulta hoy imprescindible —y este fue el

mensaje de la

dirección socialista— para llevar a cabo el proyecto histórico de la

Constitución del 78, para

garantizar las libertades y encarar la crisis económica.

Si no se ofrecen fórmulas para conseguir un Ejecutivo fuerte y respaldado

El PSOE tratará de movilizar a los sectores sociales mayoritarios

El planteamiento del PSOE no parece guardar una relación directa de causalidad

con la

composición del nuevo Gabinete. Todo indica, por el contrario, que los

socialistas pensaban

formular su propuesta antes de que se resolviera el reajuste, y Calvo-Sotelo,

inconsciente o

deliberadamente, se adelantó a sus propósitos. En cualquier caso, el primer

partido de la

oposición piensa que la nueva formación de Calvo-Sotelo «no es un Gobierno para

responder a

los problemas de España, sino, en el mejor de los casos, a los problemas

internos de UCD».

Felipe González resumió la valoración de su partido en frase estricta, casi

lapidaría: «Nos

decepciona profundamente —dijo— la solución de la crisis.»

Sin embargo, el análisis y posterior enfoque del PSOE trasciende sin duda los

meros

resultados de la revisión gubernamental y apunta al convencimiento de que el

partido, centrista

no puede, por sí solo, confeccionar un Gabinete capaz de encarar la situación

del país. En este

sentido la visión de los socialistas no es nueva, sino en todo caso renovada. La

dirección del

PSOE estima que la formula de concertación con el Gobierno está agotada, que el

esfuerzo no

ha sido válido ni suficiente, y ha vuelto por pasiva el ofrecimiento explícito

para un Gobierno de

coalición que el propio Felipe González hiciera reiteradamente en los días

posteriores al fallido

golpe de Estado del. 23 de febrero. Ahora, la propuesta es más abierta, mas

abstracta también,

y no deja de contener ciertas novedades de estilo. NO se quiere promover un

Gobierno de

coalición, sino hacer que el Gobierno promueva una fórmula en este sentido. Sin

perder la

iniciativa política, se Intenta que sea el Poder quién tome la iniciativa

última.

El relativo oscurecimiento de esta nueva perspectiva socialista no cabe

considerarlo

únicamente como una mera reserva, un pudor comprensible ante un posible fracaso

de una

nueva oferta directa. Es también un enfoque de mayor amplitud y envergadura. La

conferencia

de Prensa de Felipe González fue un constante tira y afloja, un continuado dar

vueltas a la

noria dialéctica para intentar, sin conseguirlo, que el líder de la oposición

desvelara la

concepción socialista de esta fórmula que se pide. Pero sí pudo entreverse, por

debajo de

rodeos y generalidades, que aunque la salida preferida por el PSOE sea un

Gobierno de

coalición entre las dos grandes fuerzas políticas, no vería con malos ojos otros

planteamientos

factibles: un Gobierno en el que estén presentes otros grupos políticos, afines

o no un Gobierno

con personalidades independientes; apoyado por la izquierda; un Gobierno, en

fin, de

concentración perfecta o imperfecta. Ninguna de estas posibles modalidades fue

explícitamente

planteada por Felipe González, pero sí parecieron insinuarse a partir de la

orientación —

bastante solemne y reiterativa por otro lado— de sus palabras.

LLAMAMIENTO A LA RESPONSABILIDAD

Una novedad —quizá la más importante— de este viejo planteamiento reside en la

extensión

que se le pretende dar. Felipe González lo expresó en los siguientes términos:

«Creemos estar

en la obligación y en el derecho de hacer un llamamiento al Gobierno, a los

partidos políticos, a

los sindicatos, al mundo de la empresa, al mundo de la cultura, a todas las

fuerzas vivas de la

sociedad española, que tiene una gran esperanza en el futuro y que, a la vez,

vive la angustia

de la amenaza permanente y cotidiana. Este llamamiento empieza por el Gobierno,

para que

comprenda que la Constitución de mil novecientos setenta y ocho les ofrece

fórmulas para

conseguir un poder ejecutivo con un amplio respaldo parlamentario y con un

amplio respaldo social. Y que son ellos los primeros obligados a estudiar esas

fórmulas y a hacer con

urgencia la oferta que nos saque de esta situación de inquietud, de la cual no

nos saca el

nuevo Ejecutivo.» «No quiero dramatizar ni exagerar —añadió Felipe González—.

Tengo más

esperanza que preocupación. Creo que la sociedad española, de una manera

mayoritaria,

apuesta por la convivencia en paz y en libertad, y que sólo unas minorías están

en contra de

esa convivencia en paz.»

La innovación consiste, pues, que la petición no va sólo dirigida al Gobierno,

sino a todos los

sectores políticos y sociales que están por la democracia. De tal manera, que si

el Gobierno da

una respuesta negativa, como ya lo hiciera en febrero, los socialistas seguirán

«haciendo el

trabajo hacia los demás interlocutores, que son el resto de la sociedad que cree

en la

democracia», hasta conseguir que estos sectores sociales se movilicen para

exigir que se

ponga en práctica esa fórmula de amplio respaldo parlamentario y social.

Pese a que la formulación y, sobre todo, algunas de las palabras empleadas

parecen

desprenden un cierto tono de amenaza de crear conflictos, la línea general de la

exposición de

Felipe González fue mucho más moderada. En un momento llegó a decir que ese

Gobierno de

amplia mayoría, que es necesario para resolver la situación, no puede hacerse

sin contar con la

UCD, y ello quiere decir que el PSOE no está dispuesto a ejercer una oposición

radical,

agresiva o callejera en el caso de que sus planteamientos no sean oídos. Ni

siquiera a

embarcarse en una nueva moción de censura antes de las elecciones del 83. A una

pregunta,

directa sobre este tema, Felipe González dijo que su partido no ha estudiado en

absoluto la

posibilidad de una moción de censura, aunque es una posibilidad constitucional y

no puede

descartarse.

Felipe González insistió una y otra vez en que para resolver el reto histórico

planteado por la

Constitución de 1978 es necesario un Ejecutivo fuerte y eficaz que dé ilusiones

y seguridad a la

sociedad española. Y en que ésta es la máxima prioridad para el PSOE, más

importante que

perder o ganar unas elecciones.

RESPETO A UCD

Las críticas de Felipe González fueron dirigidas mucho más a la actuación de los

respectivos

Gobiernos de la UCD que al propio partido. En todo momento tuvo palabras de

respeto hacia el

conflicto centrista, aunque afirmó que la crisis de Gobierno se ha resuelto con

una visión

provisional, transitoria y cicatera.

Otra cosa que quedó patente en la rueda de Prensa es que el PSOEha puesto fin ,

de alguna

manera, a la política de concertación, «y que, si bien está dispüesto;,a cumplir

los compromisos

adquiridos en el terreno socioeconómico y autonómico, piensa que éstos no son

suficientes».

«El Partido Socialista ha intentado apoyar al Gobierno de Calvo-Sotelo para que

pudiera

gobernar —vino a decir Felipe González—, pero el Ejecutivo no se ha dejado

fortalecer. Que

dejen, pues, fortalecer una nueva fórmula de Gobierno. Y si no dejan hacerlo,

nosotros vamos

a fortalecer la sociedad civil. Trataremos de que la sociedad democrática se

movilice en torno a

una idea-fuerza, a la necesidad de defender el proyecto histórico de la

Constitución del setenta

y ocho. Si el Gobierno no atiende, otros nos .atenderán y entenderán. Hay

mayoría suficiente

en la sociedad para hacer ese gran frente (que nadie entienda frente popular o

cosa parecida)

dispuesto a defender una libertad recién conquistada.»

Se preguntó a Felipe González si esta nueva apelación al fortalecimiento de la

sociedad civil

para defender la libertad significa que existe ahora mayores peligros de

involución. En opinión

del secretario general del PSOE los riesgos están en la mente de todos. Existe

una minoría

involucionista que intenta desestabilizar la democracia. «Pero darle más

importancia que la que

tiene es absurdo, y darle menos, suicida. En cualquier caso es un problema más

fácil de

resolver que el paro, por ejemplo. Aunque para ello se necesita voluntad

política y está claro

que esa voluntad política no existe en los Gobiernos de UCD.»

Las críticas de Felipe González fueron especialmente duras en este ámbito. «Da

la impresión,

por poner un ejemplo, de que no ha habido trama civil golpista. Sin embargo,

todos sabemos

que la ha habido, por lo que hay que concluir que lo que no ha existido es

voluntad de

desmontarla. Y hay que acabar con esta trama civil y con la intoxicación que se

produce en las

filas del Ejército. Mucho más Importante es acabar con estas actitudes de

intoxicación que no

dedicarse a especular sobre los comportamientos individuales o de grupos que

existen en las

Fuerzas Armadas.»

¿Cree que el comportamiento del Gobierno ante los hechos del 23-F es el más

adecuado para

fortalecer la democracia?, se preguntó a Felipe González. La respuesta fue

escueta y rotunda:

«No, y creo que no hacen falta comentarios.»

AFRONTAR LOS COMPROMISOS

La reunión informativa giró una y otra vez, como decíamos, en torno a la

enigmática fórmula

pedida —y también propuesta— por el máximo representante de la oposición.

¿Pondría

condiciones el PSOE para entrar en un Gobierno de coalición? «No hemos hablado

de

condiciones a una oferta que nosotros estamos forzando y que no sabemos si va a

producirse

—señaló Felipe González—, No hay condiciones, pero sí dos elementos importantes:

el

fortalecimiento de las libertades y la disposición de afrontar con claridad los

compromisos

establecidos o por establecer para resolver la crisis económica. «El PSOE —

resaltó Felipe

González— está dispuesto a asumir las responsabilidades que le correspondan, sin

ningún tipo

de limitaciones. Está dispuesto a renunciar a la comodidad crítica de la

oposición.»

No descartó, pero tampoco apuntó la posibilidad de una moción de censura.

«Esperemos que

el llamamiento a la responsabilidad sea atendido. Creo poder decir que hay una

amplia

coincidencia entre las fuerzas políticas del arco parlamentario sobre esta idea.

Incluso

pensamos que hay una hipótesis en este sentido que se maneja en el propio

partido del

Gobierno.» En todo momento los análisis de Felipe González fueron equilibrados y

un algo

contemporizadores.

Cuando de una manera, un tanto intencionada, se le preguntó si las

organizaciones

empresariales no están haciendo una política desestabilizadora con sus

actitudes, Felipe

González se limitó a decir que quizá hay errores en análisis de la gran

patronal. «Pero estos

análisis —agregó-— no afectan a la mayoría de los empresarios, que saben que el

ANE

constituye un gran haber para que puedan desarrollar sus tareas sin

incertidumbre. La mayoría

de los empresarios entienden lo que quiero decir. Sólo los que no entienden este

esfuerzo

están desestabilizando proyecto histórico, que es también proyecto para salvar a

las

empresas.»

 

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