Autor: Urbano, Pilar. 
 Hilo directo. 
 Guerra a Guerra     
 
 ABC.    11/02/1982.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

JUEVES 11-2-82 ABC

Hilo directo

«Guerra» a Guerra

Cuando anteayer se encontraron, Felipe González recriminó a Guerra: «¡Menuda has

"armao" con lo de

los juicios militares y la farsa...!» Y Guerra replicó rápido: «¡También tú la

has "armao", cara a nuestras

bases, con lo de las nacionalizaciones, ea!» Por esta vez, ninguna de las dos

«salidas de madre» de

Alfonso el vituperador pueden obedecer a un maquiavélico plan de «reparto de

papeles» que, en otras

ocasiones, ha dado al PSOE sus buenos resultados de «ambigüedad y seguir

tirando»: «Tú dices rojo, yo

digo negro y... aquí nada se compromete.» Calificar de «farsa» los juicios

militares ha irritado

hondamente al estamento castrense.

Enmendar la plana a Felipe González («donde Felipe dijo "no nacionalizaremos"...

quiso decir que

nacionalizaremos "sólo" la red de alta tensión y que controlaremos el crédito»)

ha sembrado «pica-pica»

de recelos y temores en ese asustadizo y poderoso sector social que se viene

llamando «la burguesía del

capital». El perjuicio causado por Guerra a la imagen «guante blanco» que, desde

hace tiempo, cultiva

Felipe con astuta sensatez, está siendo ilustrado desde dentro del PSOE por

ciertos ambiciosos/as de

«número dos» con tintas de catástrofe.

La amistad Felipe-Alfonso es, diría yo y dicen ellos, «un hecho histórico».

Viene de lejos. Tiene

envergadura para soportar recios embates, campañas de envidiosos, tácticas

ingratas de «reparto de

papeles»... Incluso, para sobrenadar discrepancias serias en temas como «ciertos

métodos y alcances de la

Internacional Socialista», «la dialéctica reforma —revolución entre el hoy y el

mañana del PSOE»—. O

el choque entre ambos hombres cuando uno de ellos —FG, por señalar— pretende el

ejercicio autárquico

y «mandón» de su liderazgo, saltándose la voluntad soberana de las asambleas

provinciales para «regalar»

la Alcaldía sevillana del 83 a una recién llegada, Amparo Rubiales, valiosa

mujer «cismática» del PCE

«que no va a llegar al PSOE con alfombra roja y con cargo a su disposición, sin

más mérito que haber

dejado de ser comunista». Yo he oído a Felipe y Alfonso, por separado, cantar

las loas de su fidelidad

inquebrantable. Pero, con todo, el hilo está tenso y en un «tris» de divorcio.

Después de no pocas cabalas

y discusiones, el PSOE ha decidido «ir a querer ganar». Cuentan con la mordedura

de voto que AP puede

arrancar a UCD. Cuentan con el resquebrajamiento del PCE. Y cuentan con que

Suárez, aconsejado por

su «conciencia de agravio», diga que no a ese tercio de poder que Calvo-Sotelo

le ha puesto en bandeja

«de cada tres candidatos en las listas electorales, uno será tuyo» ...y prefiera

aliarse con Ordóñez en

Acción Democrática. Han estudiado las últimas estimaciones de voto del CIS «que,

pese a haber sido

encargadas por Moncloa, dan a UCD 22 puntos frente a tos 41 del PSOE».

Y bien, tras esa decisión de «darle a este país una pasada por la izquierda», yo

observo dos actitudes muy

distintas de González y Guerra. Felipe juega una táctica. Guerra quiere que se

juegue una estrategia. No

es lo mismo. La táctica es engaño. Por tomar una cota de Poder se puede dejar en

el camino, en algún zig-zag del camino, tal o cual prenda de valor. La

estrategia, en cambio, busca lograr también un objetivo,

pero salvando siempre, siempre, las verdades esenciales que a uno le signan. Y

es curioso; pese a las

esperpénticas ferocidades verbales de Guerra, tiene en esta hora un cuerpo a su

favor: ni sabe ni quiere

mentir. -Pilar URBANO.

 

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