Autor: Barciela, Fernando. 
 Los socialistas se preparan para su congreso de otoño (y II). 
 Guerra busca el apoyo de los radicales contra el poder de los socialdemócratas     
 
 Diario 16.    04/07/1981.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 25. 

NACIONAL

4-julio-81/Diario16

Los socialistas se preparan para su congreso de otoño (y II)

Guerra busca el apoyo de los radicales contra el poder de los socialdemócratas

El laico Luís Solana intentó descabalgar a los cristianos de Peces-Barba de la

dirección del Grupo

Parlamentario y soto consiguió fama de «trepa» y el desdén de los amigos de

Guerra

Socialdemócratas —cristianos y laicos, socialistas clásicos y radicales

constituyen las cuatro grandes

tendencias integradas en el PSOE. Alfonso Guerra, con sus socialistas clásicos,

parece buscar en la

integración de los radicales o críticos más moderados un apoyo contra ciertos

socialdemócratas que han

tenido bastante influencia sobre Felipe González.

Fernando BARCIELA

Las fuentes consultadas no tienen, en general, mucha idea de lo que va a ocurrir

en el congreso. Pero la

actividad es ya febril. Ponencias que se redactan y se negocian. Corrientes que

se empiezan a conformar.

La corrientes sí van a funcionar. Existen. Tienen nombres definidos, responden a

sectores ideológicos

muy determinados, defenderán unas tesis que se pueden prever. Serian unas

cuatro: dos de ideología

socialdemócrata la laica y la cristiana, una socialista clásica y otra radical.

La radical podría corresponder en cierto modo a lo que ahora es el grupo

critico. Pero no es seguro que así

sea pues, como hemos dicho ya, no hay una identidad ni personal ni ideológica

entre los distintos

personajes,

A la derecha de la misma se podrían colocar a Luís Gómez Llorente, Pablo

Castellano, Manuel Sánchez

Ayuso, Alonso Puerta, Manuel Turríón. Y en la izquierda, Carlos López Riaño,

Didac Fábregas, de

Barcelona, Vincent Garcés, en Valencia, etcétera.

La corriente socialista estaría siendo integrada por todos esos marxistas que

han estado en el aparato

directivo, gentes de la izquierda del partido, socialistas de corte clásico,

pero que no han llevado su

ortodoxia o su resentimiento al punto de cortar con el aparato y automarginarse.

Entre ellos estaría Alfonso Guerra, Javier Solana, Raimon Obiols, quizá algunos

partidarios de Guerra

como Donato Fuejo y Pedro Bofill, anda luces como Rodríguez de la Borbollo

(Pepote), el secretario

general del PSOE andaluz, etcétera.

Las relaciones de esta gente, estos días, con los críticos más moderados

parecen seguir senderos de

cordialidad lo que puede reforzar la teoría de que Alfonso Guerra busca con

la integración de estos

«radicales» un apoyo contra ciertos socialdemócratas que, si no son legión en el

partido, sí han tenido bastante influencia sobre Felipe.

La división entre social demócratas laicos y cristianos es curiosa. Casi

todos los socialdemócratas

cristianos proceden de los grupos provenientes de Convergencia y otros partidos

de la antigua FPS y de

los sectores demócrata cristianos con origen en Ruiz Giménez.

Los laicos son más antiguos en el partido. Los primeros ingresaron a finales de

los sesenta y a media dos

de los setenta. Los segundos, mucho antes, a finales de los 50.

Cristianos

Los socialdemócratas cristianos han tenido mucha fuerza en los últimos años. Los

compañeros de Barón

están por todos lados. Tienen el poder en el Ayuntamiento, mucho poder en el

Parlamento y sus

influencias se extienden hacia Cataluña Enrique Barón, Agapito Ramos, Ernest

Lluch, Obiols, Rodríguez

Pardo, Barrionuevo, etcétera.

Los hombres de Gregorio Peces Barba Virgilio Zapatero, Antonio Sotillos, Félix

Pons, Torres Boursault

dominan el grupo parlamentario socialista, Gregorio tiene además mucha

influencia en la Federación de

Castilla-León.

Estos socialdemócratas cristianos suelen ser abogados, tienen entre ellos una

gran cantidad de cuadros y

expertos, y en muchos casos son amigos de esa verbología radical de inspiración

guymolletista, no tienen

excesivos apoyos en la base, si exceptuamos los hombres de USO. Han mantenido

muy buenas relaciones

con Alfonso Guerra.

Laicos

La otra corriente social demócrata que se está configurando, la de los

socialdemócratas laicos, estará

configurada por hombres como Luís Solana, Carmen García Bloise, Carlos Solchaga,

Miguel Boyer. Pese

al reciente ascenso de Carlos Solchaga, economista • consejero de Felipe

González, des pues de la salida

de Boyer del Parlamento, este grupo de gente no ha estado en excesiva buena

forma, en los últimos años.

Miguel Boyer se vio postergado ante el ascenso de Enrique Barón en el

Parlamento, TO6 Luís Solana

intentó, sin éxito, en noviembre de 1980, descabalgar a los democratacristianos

de Gregorio Peces-Barba

de la dirección del grupo parlamentario y lo único que logró fue una cierta

aureola de trepa y un relativo

desdén por parte de los amigos de Alfonso Guerra.

Carmen García Bloise ha tenido una gestión muy poco brillante en las dos

secretarías en las que estuvo últimamente, la de

Administración y la de Organización, que, según algunos, está prácticamente

moribunda.

Entre estos tres personajes hay en común, entre otras cosas, el haberse visto

regalados con la enemistad

política de Alfonso Guerra. Ahora ha llegado su momento de buscar un espacio al

sol.

Los socialdemócratas laicos se consideran más radicales que los cristianos, pese

a que chillamos menos.

Tienen las simpatías de una gran parte de los economistas del partí do y, en

algunos casos, gozan de cierto

ascendiente en algunos círculos de la UGT.

Solana es un asesor importante del sindicato y Carmen García, a través de sus

incondicionales Garnacho,

Barrabés, etcétera, está empeñada en crear núcleos de socia listas de la UGT que

la puedan apoyar en el próximo congreso de octubre.

Y esto es casi todo. Francisco Bustelo, gran luchador del XXVIII Congreso, está

apartado de las luchas

políticas en este momento. Muchas cosas le separan de sus compañeros críticos.

No parece haberle sentado bien a algunos que Bustelo saliera elegido rector de

la Complutense. Han visto

en esa elección un apoyo de la directiva del partido, cosa que parece no ser

cierta.

Tierno Galván, el otro gran peleón del último congreso, sigue por ahora

tranquilo en su despacho del

Ayuntamiento. Lo que quiere es ser alcalde. Parece que se porta mejor

últimamente y la dirección del

PSOE, pese a los pesares, está dispuesta a mantenerlo en el puesto. Sacrificarlo

podría ser muy peligroso,

pues se habla de grupos de ex PSPS que se reúnen en la sombra, y de votos

tiernistas que se irían Dios

sabe dónde.

Nacionalistas

Una nueva dialéctica puede surgir en el congreso de octubre entre centralistas y

autonomistas. Por

encima de la dialéctica críticos-dirección, que muchos ven ya resuelta, hay una

nueva que puede surgir

con fuerza, la de la confrontación entre los que creen que las federaciones

deben tener más autonomía y

libertad de movimientos y los que piensan que, al contrario, deben estar más

ligadas al aparato madrileño.

Este asunto esté además muy conectado con el tema de las autonomías.

Este problema no tiene las mismas posibilidades de surgir en todas las regiones.

Donde más probabilidad

tiene de manifestarse, según todas las fuentes consultadas, es en Cataluña. En

esa región, si hay un

enfrentamiento bastante agudo entre las tendencias nacionalistas Obiols, Lluch y

las españolistas, por

llamarlas de algún modo, Cigarrán.

Esta puede ser también la situación del País Vasco donde en el último congreso

hubo confrontación por

estas razones. En Galicia, Castilla León y Andalucía podría también ser

suscitado este problema.

Guerra quiere contrarrestar la influencia del socialcristiano Gregorio Peces-

Barba.

Luís Solana.

Alfonso Guerra parece indicar a Carmen García Bloise por dónde debe irse de

dirección del partido.

 

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