Autor: Estefanía, Joaquín. 
   El PSOE aspira a socializar el 40% del sistema crediticio en términos de depósitos y el 50% en términos de créditos     
 
 El País.    01/11/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 14. 

Los socialistas quieren convertir las cajas de ahorro en sociedades anónimas

con mayoría de capital

público

El PSOE aspira a socializar el 40% del sistema crediticio en términos de

depósitos y el 50% en términos

de créditos

1-11-81 JOAQUIN ESTEFANlA MOREIRA

El PSOE aspira a socializar el 40% del sistema crediticio en términos de

depósitos en el momento en que

tenga los dispositivos para hacerlo, es decir, en cuanto consiga la mayoría

necesaria para gobernar, en las

próximas elecciones generales, según se desprende del documento económico

aprobado en el reciente 29º

Congreso del partido. Este porcentaje se amplia 10 puntos —esto es, el 50%.

del sistema crediticio si se

considera en términos de créditos, según la opinión de Julio Rodríguez

secretario de Estudios de la

Federación Socialista Madrileña y uno de los economistas que más destacaron en

el citado Congreso.

E1 programa económico aprobado en el Congreso es una amalgama de textos.

compuesta por partes del

documento que presenta el economista vasco Carlos Solchaga "especialmente en lo

que se refiere a los

dos primeros puntos, de carácter general, referidos a la agravación de la crisis

económica en el mundo, y

en España más en concreto—, partes de la referencia económica que se hacia en la

ponencia política de la

Federación de Madrid, y algunos añadidos —escasos— de la ponencia defendida por

el valenciano

Manuel Sánchez Ayuso Como trasfondo de este programa figura la anterior

Estrategia Económica

Socialista, elaborada por una conferencia de economistas del PSOE en 1980,

aprobada en un consejo

confederal del PSOE, y cuyos redactores últimos fueron Enrique Barón, Santiago

Roldán y Julio

Rodríguez.

Las tres posiciones

E1 economista vasco Carlos Solchaga, muy cercano a las posiciones de la anterior

ejecutiva del partido y

especialmente al secretario general Felipe González, presentó en el Congreso un

texto que contenía

globalmente un programa económico, con la intención de que fuese asumido por la

mayoría de los

delegados. Este texto no había sido publicado en las ponencias que fueron

estudiadas por los delegados en

los días anteriores al congreso, por lo que pilló de sorpresa a la mayoría de

ellos. Por el motivo de ser

presentado fuera de plazo, el economista Sánchez Ayuso pidió que no fuese

discutido, pero la ponencia,

presidida por Ernest Lluch, no consideró conveniente un enfrentamiento global

con Solchaga y admitió el

texto, que en un principio contó con el apoyo de algunos economistas madrileños

que posteriormente

dieron marcha atrás.

El programa de Solchaga fue calificado de "demasiado conservador" para un

partido socialista, entre oíros

aspectos porque interpretaba la necesidad de una pérdida adquisitiva de los

salarios durante cuatro años

para generar puestos de empleo. Los delegados más adscritos a UGT se negaron a

aceptar esta

posibilidad. "Se puede aceptar una cierta moderación salarial, pero no durante

cuatro años seguidos",

explicó a El PAIS el economista catalán Santiago Roldan al valorar las

posiciones de Solchaga.

En cuanto a las posturas defendidas por Julio Rodríguez, representando a la

Federación de Madrid, se

apoyaron fundamentalmente en la Estrategia Económica del PSOE, matizando algunos

puntos; mayor

radicalidad en los planteamientos referentes al sistema financiero,

incorporación de aspectos referidos a la

democracia industrial y a la planificación, mas atención a los desequilibrios

básicos y apertura a la

moderación salarial. El catedrático valenciano Manuel Sánchez Ayuso interpretó

el papel más a la

izquierda de cuantos hubo sobre la ponencia socioeconómica, basado en el texto

presentado por la

agrupación de Valencia en los documentos precongresuales (que analizó EL PAÍS en

su momento).

LAS cajas de ahorro como sociedades anónimas

Probablemente sea el capítulo titulado "I.a reforma del sistema financiero" el

más interesante de cuantos

componen el programa económico del Congreso, La primera linea de actuación que

proponen los

socialistas es la de frenar el proceso de liberalización del sistema emprendido

en los últimos años. "Se

hace menester", dice el programa, "hacer un alto en el camino en el proceso de

liberalización hasta ahora

llevado a cabo con algunos efectos negativos indudables sobre la situación de

las empresas, al menos en

un sentido: el progresivo descenso de los coeficientes de inversión

obligatoria".

Se entiende que hay que reconsiderar toda la política de financiación

subvencionada a la luz de los

siguientes problemas; la necesidad de ampliar el mercado de deuda pública, la

conveniencia de aumentar

la financiación de las exportaciones, la necesidad de aumentar el papel de la

banca oficial para reactivar la

inversión y la reconsideración del papel de las cajas de ahorro en la

financiación del desarrollo regional y

en las autoridades locales y autonómicas.

Respecto al papel de la banca —en un momento de crisis que durará al menos otros

cuatro años y que

conlleva irremediablemente un proceso de concentración—, los socialistas

proponen hacer de la iniciativa

pública un instrumento más beligerante y utilizarla en la adquisición de bancos

reflotados para constituir

un gran banco estatal que se sitúe entre los tres primeros del país y se

especialice en la financiación

internacional y del comercio exterior. Para ello es conveniente que el Banco

Exterior de España pueda

comprar, en un esquema concertado con la banca privada, algunos de los bancos

reflotados.

El último punto que se tiene en cuenta respecto al sistema financiero es el de

la necesidad de mayor

control y mayor competencia. Dice la ponencia aprobada: "En primer lugar debe

realizarse una mayor

fiscalización política y presupuestaria de las actuaciones del Banco de España.

En segundo lugar debe

fomentarse una mayor competencia en el sistema crediticio, para lo cual debe

favorecerse la presencia de

bancos públicos. Se socializarán las cajas de ahorro y las cajas rurales,

convirtiéndolas en sociedades

anónimas, con mayoría de participación en su capital del Estado, comunidades

autónomas y

corporaciones locales. La mayor competencia en el sistema bancario se conseguirá

potenciando ¡a

presencia de bancos públicos de depósitos". Se propugna asimismo la supresión

del Consejo Superior

Bancario.

No se aprobaron nacionalizaciones ejecutivas

El economista Julio Rodríguez, secretario de Estudios de la Federación

Socialista Madrileña, ha evaluado

lo que suponen estas medidas de socialización; "Las cajas de ahorro suponen

aproximadamente un 36,5%

del total de los depósitos del sistema crediticio; el Banco Exterior (con su

absorción del Rural y

Mediterráneo), un 2,6%; y con la potenciación de la Caja Postal de Ahorros y de

esos bancos — que han

sido reflejados con dinero público y que por tanto han de ser públicos— todo

esto supone tener « un 40%

del sistema crediticio socializado (y no nacionalizado, ya que estarán presentes

las comunidades

autónomas y locales). Si estudiamos la situación en términos de créditos y no en

término de depósitos —

esto es, tienen en cuenta los bancos oficiales que ya existen— el porcentaje

llegaría probablemente al

50%, aunque este segundo porcentaje es menos científico".

El problema de las nacionalizaciones no fue, en absoluto, el centro de los

debates económicos en el

Congreso socialista sino las soluciones al creciente desempleo. Sin embargo, el

espíritu de la victoria de

Mitterrand en Francia, con su amplio programa de cambio, sí flotó en la ponencia

y fue el valenciano

Sánchez Ayuso el que propuso abordar la amplitud de las nacionalizaciones en la

futura estrategia del

PSOE Su propuesta ejecutiva bajo la fórmula de "tendrán lugar nacionalizaciones"

quedó aguada en la

más ambigua de "pueden tener lugar nacionalizaciones". Este tema fue despachado

en el último párrafo

del texto aprobado, en el que se dice: "El sector energético y parte del sector

financiero son sectores en

los que pueden tener lugar nacionalizaciones. Para ello, es importante crear una

comisión de estudio

dentro del partido que proponga soluciones muy concretas a este tema... Sectores

como el alimentario, el

farmacéutico, la electrónica, etcétera, requieren una presencia pública

importante. Junto a ello, aquellos

bancos que han sido ayudados con fondos públicos para superar sus crisis deben

pasar a un sector público

financiero, que debe abarcar a las actuales entidades oficiales de crédito y a

unas cajas de ahorros

efectivamente socializadas.

Reacciones empresariales

El programa aprobado ha sido muy discutido entre los propios economistas del

PSOE, muchos de ellos en

desacuerdo con los distintos puntos del mismo. A título de ejemplo de estas

discrepancias se puede

aportar la expresada a EL PAÍS por los economistas Santiago Roldan y Juan Muñoz,

en cuanto a la

conversión de las cajas de ahorro en sociedades anónimas.

Respecto a los empresarios, José Antonio Segurado, vicepresidente de la CEOE y

presidente de la

patronal madrileña, opina que la voluntad socialista de nacionalizar las cajas

de ahorro, cajas rurales y red

primaria de distribución de electricidad, junto a sus deseos de una mayor

presencia pública en sectores

como alimentación, farmacéutico y electrónico, me preocupan gravemente como

empresario, al constituir

un claro indicio de la voluntad del PSOE de limitar progresivamente el campo de

acción de la iniciativa

privada.

Por su parte, Santiago Foncillas, presidente de Círculo Empresarios, da una de

cal otra de arena: "El

principal planteamiento macroeconómico, que se basa en la expansión de la

demanda total, apoyada por

una política de contención de rentas durante cuatro años, puede ser beneficioso

para la reactivación

económica. Pero no es aceptable que se propugne por la exclusiva existencia de

un irreversible grado de

aversión al riesgo por parte del sector privado.

 

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