El Marqués de la Eliseda en el CEDI     
 
 ABC.    26/02/1960.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

EL MARQUES DE LA ELISEDA, EN EL C E. D. I.

El marqués de la Eliseda pronunció anoche en el C. E. D.I. una conferencia sobre el tema "La política

como deber". El conferenciante reprobó el frecuente, desprecio por la política y por los políticos, que

Hamlet expresó, cuando, ante la recién desenterrada calavera, violentamente exclamó : "Podía ser el

cráneo de un político, de uno capaz de engañar al mismo Dios." Esto se debe—añadió—a que la altísima

función de gobernar, que con razón José Antonio llamó casi divina, ha sido desempeñada muchas veces

por quienes la fortuna ha colocado en el gobierno de los pueblos sin conocer las leyes fundamentales que

deben regir la sociedad. Simón Bolívar, pese a su formación democrática, pretendió, instituir un senado

hereditario con los jefes y .caudillos de la independencia, cuyos hijos se educasen a expensas del Estado

en un colegio especial para prepararse al ejercicio de las funciones públicas.

Después de sintetizar el proceso histórico-político medieval y renacentista, el orador se ocupo de la

Revolución francesa que con el supuesto propósito de devolver a los hombres los derechos personales que

por obra del Renacimiento y del Protestantismo habían ido desdibujándose, subvirtuó los principios

naturales del orden social. Examinó detenidamente el caso de "Inglaterra, que a lo largo del siglo XIX y

principios del XX disfrutó de un envidiable funcionamiento de sus instituciones políticas.

Lo atribuye, en gran parte, a que los vientos arrolladores de la Revolución francesa fueron detenidos por

la influencia del gran pensador ingles Edmund Burke, al que llama el anti Rousseau. El novelista Walter

Scott coadyuva también en la tarea de Burke popularizando sus doctrinas, por medio de la novela. No es

que los ingleses estén, mejor preparados para la democracia que el resto de los pueblos europeos, sino que

en Inglaterra el proceso de la democratización fué lento. Habló también de los pensadores

contrarrevolucionarios norteamericanos: los dos Adams, Hamilton y Randolph, que con sus escritos y sus

discursos debelaron las falacias democráticas. En rigor; hasta que se aprobó la enmienda XVII en 1912 en

los Estados Unidos exístía un Estado de tipo aristocrático.

Terminó haciendo extensas consideraciones sobre las ventajas de la institución monárquica. Ello

determina la necesidad de una dinastía, que es la conciencia histórica de una nación. Es la nación misma

concentrada en una familia que asegurarla continuidad.

 

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