Autor: Arredonda Crecente, Miguel Ángel. 
   El ataque personal como táctica del PSOE     
 
 El País.    28/08/1980.  Páginas: 1. Párrafos: 27. 

POLÍTICA

EL PAÍS, jueves 28 de agosto de 1980

TRIBUNA LIBRE

El ataque personal como táctica del PSOE

MIGUEL ANGEL ARREDONDA

En el torbellino de frivolidades, carreras de pasillo y neuróticas impaciencias que envuelven a

determinada clase política española en el momento actual, aparecen de cuando en cuando piezas literarias

que son verdaderamente representativas de todo ese contexto crispado y erosionante.

Ese significado tiene el artículo del profesor Peces-Barba sobre La conducta política de Alejandro Rojas

Marcos, publicado en EL PAÍS el día 13 del presente mes de agosto.

La personalización del ataque político es la expresión suprema de la incapacidad política.

Atacara un partido, en este caso el partido andaluz, por la vía superficial y demagógica del ataque al líder,

es síntoma inequívoco de impotencia política, Peces-Barba ha sacado del cajón de su dialéctica, esta vez,

el arma más barata, residual y quebradiza. Porque la política no es en última instancia cuestión de

personas, sino de clases, pueblos, intereses y juego de fuerzas.

Estamos viendo cómo cualificados dirigentes políticos de nuestros difíciles días siguen fielmente

suicidamente— la línea tradicional española; la personalización de la política. Aún no hemos logrado en

nuestros pagos trascender ese rudimentario nivel de análisis. El PSOE, que debería haber superado esa

línea por razones históricas e ideológicas, no ha avanzado apenas un palmo en esta cuestión. Aún sigue la

línea de los que creen que la desamortización fue una genialidad de Mendizábal; que Cánovas fue el

artífice de la España de la restauración; que las dos dictaduras de nuestro siglo han sido exclusivamente

obra de dos individuos. En esa misma linea personalista de la historia, la dirección del PSOE nos presenta

como clave la solución de la problemática española el simple cambio de Adolfo Suárez por Felipe

González.

En tal baile de frivolidades, al PSOE también le ha dado por personalizar en Rojas Marcos la

confrontación entre el centralismo y el andalucismo, tratando además con ello de ocultar sus

responsabilidades, que no son pocas, en la cuestión andaluza. En esa «inteligente» táctica de ataque

personal, a cada declaración del líder del PSA, el dirigente socialista de turno lanza la patada insultante. A

Galeote le tocó patear a principios de agosto por la tremenda, y a mediados, por vía de «reflexiones», le

tocó el turno a Peces-Barba. El intermedio estuvo amenizado con insultos a discreción por parte de otros

miembros de la ejecutiva socialista. Carmen García Bloise, Pedro Bofill y Javier Solana. Sin olvidar que,

como siempre, y merece especial mención, el director de la orquesta fue Alfonso Guerra, que en cuanto a

degradación de la política por la vía de los insultos personales, ha alcanzado cotas difíciles de superar.

Las citadas «reflexiones» comienzan con unos «inocentes» datos biográficos de Rojas Marcos, cuando

Peces-Barba sabe, por ejemplo, «que él fue de los primeros en felicitarle, a través del consejo de

Cuadernos para el diálogo, por su actuación en el Ayuntamiento sevillano, que acabó en el TOP». Como

asimismo conoce que Rojas Marcos tuvo que dejar su trabajo de Sevilla, por dificultades creadas en su

primer procesamiento en el TOP, y que se agravó con el segundo procesamiento, que terminó con un mes

de cárcel y una sentencia de tres años de destierro.

Y siguiendo Peces-Barba con la personalización de la política, tema aparte merece el «delito», según él,

cometido por Rojas Marcos al haber expresado públicamente los análisis del partido andaluz, según los

cuales se valoraría positivamente una mayoría parlamentaria formada por UCD y los nacionalistas

catalanes y vascos, ya que con ello parece ser que el único objetivo que se consigue es, según Peces-

Barba, la permanencia de Suárez. Y en este punto concreto y a este nivel de superficialidad en el enfoque

de la realidad política española, bueno es recordar que a quien le corresponde la primera responsabilidad

histórica de haberle dado el espaldarazo democrá tico a Suárez, es al secretario general del PSOE, Felipe

González, quien mano a mano con Suárez, en casi sesión permanente, trató de reducir la política española

al protagonismo fundamental de dos personas.

Resumen de «creencias»

Por cierto, que sería interesante que Peces-Barba preguntara a su compañero Solana por unas opiniones

suyas que aparecían reflejadas en Abc, según las cuales el PSOE estaría dispuesto a entrar en un Gobierno

con Suárez, siempre y cuando quedara claro y casi por escrito el precio que en poder UCD pagaría al

PSOE a cambio.

Pero el articulo de Peces-Barba no sólo es significativo por la personalización del ataque al PSA y por los

límites increíbles que dicho ataque alcanza, sino también porque resume las «creencias» del PSOE acerca

del PSA. Y decimos «creencias» en cuanto que no estamos ante los resultados de un análisis, sino ante las

apreciaciones de un fácil voluntarismo, que, claro está, no se enfrenta con el fondo de la cuestión. Y este

no se encuentra en la historia personal de Alejandro Rojas Marcos que, como explicaba también José

Aumente en carta a este periódico el pasado día 21, no es fácil ensuciar, pese a los muchos empeños que

determinados dirigentes de la izquierda tradicional llevan poniendo en ello, con la ingenua idea de

socavar por ahí al partido andaluz.

El fondo del tema hay que buscarlo en la propia existencia del partido andaluz. Hecho que nos conduce a

dos cuestiones correlativas: la problemática del pueblo andaluz y la incapacidad histórica del PSOE, no

ya para resolverla, sino siquiera para plantearla, con un mínimo de rigor.

Esa correlación esencial es la que olvida Peces-Barba cuando en su artículo lanza lo que él considera el

desideratum de su ataque: el estorbo que supone el PSA para la hegemonía del PSOE en la izquierda,

hegemonía necesaria para llevar a la izquierda al poder y acometer la profundización democrática de que

está necesitada España. Desde sus «reflexiones» él simplifica la cuestión de la forma siguiente y de la

mano de ese esquema: si el PSA estorba la hegemonía del PSOE, va contra el poder de la izquierda y

frena la democracia en España. El error puede discurrir por la vía del simplismo, hasta conducir a esa

falsa conclusión.

Sin embargo, la raíz de la cuestión es muy otra, y la clave de la misma la podemos encontrar en el

concepto de hegemonía que maneja el PSOE de una parte, y de otra, en la perspectiva del nacionalismo

andaluz que es desde la que el partido andaluz actúa, ya que separándose de ésta es imposible avanzar en

el proceso de clarificación.

Respecto a la cuestión de la hegemonía del PSOE en la izquierda española, lo primero que tenemos que

decir es que no hay nada en contra por nuestra parte. Y lo segundo nos acerca ya a una de las

profundidades del tema: no se trata de cantar cada dia la hegemonía, sino de sustentarla, a base de

capacidad política, tanto teórica como práctica. Y es en este terreno determinante en el que creemos estar

legitimados los andalucistas a la hora de albergar toda clase de reservas respecto a la hegemonía del

PSOE.

Porque la verdad es que ni la lucidez ni la solidez han sido las constantes de los análisis y de la praxis del

partido hegemónico de la izquierda española. La verdad es que la hegemonía actual se la encuentra detrás

de la esquina de las elecciones de 1977 un partido que no estaba —ni lo está todavía— preparado para

sostenerla y proyectarla como alternativa de poder. Hay que ser así de claros y de duros para llegar a

entendernos y conducir el tema al terreno que más se acerque a la verdad política, sin enjuagues ni

piruetas, que, en última instancia, no engañan a la derecha y si desconciertan a las capas populares,

justamente desencantadas hoy por las promesas insolventes de ayer.

Impaciencia socialista

¿Cómo explicarse, cómo explicarnos, la histérica impaciencia de la dirección del PSOE por llegar al

Gobierno de Madrid, a tenor de su demostrada incapacidad actual?

Incapacidad del PSOE que tiene varias vertientes, y hay una que nos ha preocupado especialmente. Nos

referimos a la incapacidad teórica. Aún estamos esperando por parte del PSOE —y no hay acción correcta

sin teoría adecuada— el análisis que interprete en profundidad lo que fue el franquismo y lo que significó

para la burguesía española, para las clases dominadas, y, de forma especial, para el desarrollo de los

pueblos de España. Es claro que si ese análisis hubiese existido, el partido hegemónico de la izquierda se

hubiera ahorrado sus tres últimas derrotas: en Andalucía, en el País Vasco y en Cataluña. O, por lo

menos, al día de hoy sabría explicárselas, cosa que tampoco hemos visto que haya hecho.

Comentario aparte merece la increíble explicación de Peces-Barba sobre lo ocurrido al PSOE en Cataluña

y la supuesta responsabilidad del partido andaluz en la derrota.

¿Y sabe realmente el PSOE, hoy por hoy y desde su paradójica condición de partido federalista, lo que

significa el Estado de las autonomías, ese Estado que, apenas nacido, está desbordando la Constitución

que debía regularlo? Una Constitución que el PSOE consenso con UCD.

El PSOE proyecta toda su estrategia, en apariencia correcta, hacia la profundización de la democracia,

pero, ¿sabe realmente lo que es eso? Porque ¿cómo profundizar la democracia burguesa sin una burguesía

democrática con entidad suficiente? Es dudoso, cuando menos, que en España la burguesía esté ya

plenamente preparada para la democracia.

Si esto es así, y parece que lo es, el PSOE debería investigar con todo rigor teórico las consecuencias de

una prematura ascensión suya al Gobierno.

No amanece antes por levantarse más temprano. Eso es también cierto para la izquierda española, que

cada vez que ha dado un paso adelante en nuestra historia contemporánea, lo ha hecho para retroceder en

seguida diez. Por incapacidad: por huir hacia el poder.

Consideramos que Peces-Barba debe orientar sus «reflexiones» en las vías que acabamos de marcar, en

vez de dedicarlas a atacar mezquinamente la conducta de un líder que discrepa desde otra posición

política. Antes de acusar al PSA de ser un impedimento para su hegemonía, el PSOE debe clarificar con

rigor teórico dicha hegemonía y su función. Antes de afirmar que el PSA estorba la ascensión de la

izquierda al poder, debe explicitar qué poder y para qué. Y, sobre todo, debe comprender que el próximo

fallo histórico de la izquierda en el poder lo vamos a pagar todas las izquierdas. Es justo que los

andalucistas estemos preocupados por el asunto, a la luz, sobre todo, de los intereses, sistemáticamente

lesionados, del pueblo andaluz.

La cuestión andaluza

Toda nuestra inquietud es tanto más justificada cuanto que la incapacidad del PSOE se ha volcado

históricamente sobre Andalucía, Constante histórico que hemos visto ratificada en la nueva democracia

por la vía del consentimiento del PSOE a una Constitución implícitamente discriminatoria para el pueblo

andaluz. La cuestión adquiere su máxima expresión y la incapacidad aqui se manifiesta en toda su

dimensión, si tenemos en cuenta que precisamente son andaluces, que han estado cerca de la realidad

andaluza, el líder y los máximos cuadros dirigentes del nuevo PSOE.

A la luz del pasado, las reservas respecto a la capacidad y hasta sensibilidad del PSOE sobre la cuestión

andaluza, nos retrotrae a la dramática frustración de la reforma agraria andaluza, condición sine qua non

para la liberación de nuestro pueblo, en el primer bienio de la Segunda República, cuando el PSOE

comparte el Gobierno con el resto de la izquierda, y con una entidad que difícilmente puede absolverle de

gravísimas responsabilidades. No queremos que una izquierda (un PSOE) en el Gobierno vuelva a repetir

ese error histórico en Andalucía y vuelva decisivamente a participar en la frustración de una democracia

en España, lo cual tría en detrimento, lógicamente, de la izquierda y, por tanto, del propio PSOE.

Nosotros entendemos que sólo hay un antidoto contra ese peligro: un poder andaluz, un nacionalismo de

izquierda, capaz de articular la lucha por la liberación del pueblo andaluz, con la construcción de una

España democrática.

Miguel Ángel Arredonda es diputado del Partido Socialista de Anadalucía por Málaga.

 

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