Autor: Reflexiones socialistas (grupo de opinión). 
   Ideología y política en el PSOE actual (y II)     
 
 Diario 16.    02/09/1983.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

Diario16 02/07/1983

«REFLEXIONES SOCIALISTAS»

Manuel Abejón, Manuel Turrión y José Manuel Morán

Ideología y política en el PSOE actual (y II)

Tras su crítica a la desideologización del partido tras el XXVII Congreso, este grupo de opinión de la

izquierda del PSOE plantea que el Gobierno no debe insistir en una «política de Estado», nacionalista o

tecnocrática, sino que debe simplemente construir el socialismo.

La reideologización socialista, a la que invitábamos en la primera parte de este artículo, no puede ser sólo

un esfuerzo intelectual y un compromiso ético. Tiene que ser, fundamentalmente, un pensamiento para y

por la acción política. Tanto en cuanto proyecto a largo plazo para un futuro más humano como en su

condición de pauta y justificación de la gestión de los asuntos públicos aquí y ahora.

En las presentes circunstancias, con el PSOE en el Gobierno por la abrumadora llamada del voto popular,

éste tiene, además, el ineludible compromiso de aplicarse a la tarea inmediata y principal (y, por otra

parte, previa a cualquier programa de más largo alcance) de resolver los más graves y acuciantes

problemas que aquejan a la sociedad española.

Prima la política

Dicha primacía quiere decir que la erradicación del terrorismo y la pacificación social auténtica, la

consolidación del Estado democrático de las autonomías y la reforma de su administración, la

modernización social y cultural de España son objetivos fundamentales de la acción de los socialistas.

Como lo es, sin ninguna duda, la superación de todos los aspectos de la crisis económica, y, en un lugar

absolutamente prioritario, la lucha contra el paro, por las dramáticas secuelas del mismo, económicas y

también morales, que sufren los trabajadores.

La solución de los problemas actuales y reales de nuestro pueblo no sólo tiene un valor inmediato

evidente — casi cabría decir que el de nuestra supervivencia individual y colectiva, sino que puede

suponer también un primer paso en el camino hacia una sociedad más justa, libre y solidaria. Por ello es

importante que todos los socialistas, recordando el posibilismo gradualista que está entre nuestras mejores

tradiciones, puedan colaborar, a pesar de justificadas discrepancias e insatisfacciones, en las tareas

políticas que exige el momento histórico.

Ahora bien, convendría recordar que los problemas que sufrimos se dan en un cierto contexto nacional e

internacional, en presencia de unas fuerzas económicas, sociales y culturales determinadas. Y, lo que es

más importante, que nuestra situación —la mundial y la española— no es fruto del azar ni de fenómenos

naturales inevitables, sino que, por el contrario, hay en su origen responsabilidades indiscutibles. Por otra

parte es igualmente indubitable que nos importan las soluciones, pero no a cualquier precio ni de

cualquier modo.

La política no es técnica

Entendámonos; los problemas políticos no son estrictamente técnicos ni éticamente neutrales. Es

imposible aumentar las libertades de la mayoría sin mermar los privilegios de algunos; es imposible

redistribuir mejor sin perjudicar a los beneficiarios de la distribución actual; es imposible aliarse con unos

sin enfrentarse con otros. Elegir es, en definitiva, el sino de la vida y de su más alta manifestación

colectiva: la política.

Quiere decirse con ello que el PSOE no puede caer, como está corriendo el riesgo de hacer, en una

política «de Estado» que resuelva, o pretenda resolver, los problemas como si éstos no lo fueran de

hombres y clases concretas. La reindustrialización o la reforma de la empresa pública, por poner

ejemplos, van a hacerse con el dinero de los contribuyentes —lo que, dado nuestro sistema fiscal, es tanto

como decir la inmensa mayoría popular del país— y con el enorme sacrificio personal de unos cientos de

miles de trabajadores que tendrán que engrosar, como mínimo temporalmente, la muchedumbre de

parados.

O capitalismo, o socialismo

El avance hacia el socialismo —objetivo ético e ideológico irrenunciable del PSOE— requiere la mejora

posibilista de la situación actual y precisa una serie de pasos graduales hacia una sociedad más justa. No

pasa, sin embargo, por la aceptación de los mitos ideológicos y las falsas soluciones técnicas que propone

la derecha en su propio beneficio. Hay que postular, más allá de cualquier tentación tecnocrática o

nacionalista, que hay una política de derechas y otra de izquierdas, una de consolidación capitalista y otra

de progreso socialista. Y hay, por tanto, una vez confirmada la elección de esta última, que afanarse en

ponerla en práctica para que los objetivos que se propugnan sean, día a día, una realidad más cercana y

favorable a la inmensa mayoría de los ciudadanos.

 

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