Autor: Reflexiones socialistas (grupo de opinión). 
   La ruptura moral     
 
 Diario 16.    01/02/1983.  Páginas: 1. Párrafos: 13. 

1 febrero-83/Diario 16

¡«REFLEXIONES SOCIALISTAS»

La ruptura moral

Tras un análisis de la transición y la amnistía, los autores plantean al Gobierno socialista una reparación

moral. Se trata de devolver todos sus derechos a los que lucharon en la guerra civil o después por la causa

de la democracia en España.

El Gobierno se enfrenta con serios y graves problemas de índole económico-social, como son el

imparable crecimiento del paro, el estancamiento de la economía o la cotidiana subida de los precios. El

dramatismo de los mismos, por su incidencia en el bienestar ciudadano, hace palidecer o empequeñecer la

importancia de otros de naturaleza más «política» y que requieren, también, urgente solución .

Nosotros, que venimos insistiendo en que no es posible resolver por separado ambos tipos de cuestiones,

quisiéramos aquí llamar la atención sobre un tercer grupo de problemas que por su naturaleza ética y

trascendencia histórica inciden en la base de nuestra convivencia, por más que ante las prisas del

momento se sigan silenciando o posponiendo.

Entre estos últimos destaca notoriamente la reparación moral, todavía sin hacer, de aquellos hombres que

lucharon en la defensa del Gobierno legitimo de la República o que se afanaron por restaurar la

democracia de nuestro país.

La amnistía

Y ello es preciso porque la amnistía, promulgada en su momento, pretendía,

principalmente, que los españoles que, durante las últimas décadas estuvimos enfrentados en querellas

civiles, las olvidásemos mutuamente Así en virtud de la misma, los que detentaban el poder perdonaban a

los que se opusieron a que lo tomaran por la fuerza y los que lucharon por mantener primero, y restaurar

después, la democracia perdonaban a los causantes de sus sufrimientos.

Los efectos legales y prácticos de aquella amnistía para quienes en su día derrocaron a un Gobierno

legalmente constituido o apoyaron activamente a la dictadura no han sido tan irrelevantes corno se piensa.

Han significado, por el contrario, la posibilidad de seguir manteniendo sus posiciones ideológicas,

políticas, económicas o profesionales sin censuras ni riesgo de revisiones o revanchas

Para los viejos demócratas las consecuencias legales y prácticas se han reducido, sin embargo, a dejar de

ser perseguidos y, en algunos contados casos —más debidos a la decisión de Martín Villa que. a la

aplicación generalizada de la ley— a recibir una mínima compensación material y profesional. Es más,

otros colectivos —por ejemplo, los carabineros, los oficiales del Ejército popular o los integrantes de la

UMD— ni siquiera han visto cumplidas sus justas reivindicaciones, como se ha recordado recientemente

en los medios de comunicación, y ello aunque haya habido iniciativas parlamentarias para su

consecución.

El actual régimen viene mostrando, de mil maneras, su buena voluntad y su postura, ajena a todo

revisionismo, acerca de los hombres e instituciones que estuvieron al servicio del franquismo. Actitud

consecuente, por otro lado, con la forma en que se hizo la transición ya que, como se reconoce en la

disposición derogatoria de la Constitución, el vigente ordenamiento político proceden, por vía de reforma,

del anterior y no, por ruptura del mismo, de la legalidad constitucional republicana.

Por el contrario, no ha habido durante la etapa de Gobierno de UCD una conducta simétrica de

reconocimiento y rehabilitación moral hacia los hombres que en los campos de batalla de España,

perdiendo, y en los de Europa, ganando, lucharon por los grandes ideales democráticos que nuestro actual

Estado reconoce como inspiradores de su propio ordenamiento jurídico- institucionaI.

Reparación

Parece, pues, llegado el momento en esta etapa de Gobierno del PSOE de proceder a esa reparación con

equidad y justicia, cerrando viejas heridas y sin abrir otras nuevas. Tal vez baste para ello un simple

gesto, que bien pudiera reducirse a que nuestro Estado reconociese, sin renunciar a la historia reciente,

asumiendo lo que de inevitable continuidad ha habido en ella, su gratitud y respeto por todos aquellos

combatientes que dieron su vida o su libertad en defensa de la democracia.

No podemos dudar ahora de que el Gobierno, consecuente con las resoluciones del PSOE y sus

compromisos históricos, atenderá sin demora las posibles reparaciones económicas y administrativas que

correspondan, pero también somos conscientes que con ello no se zanja la cuestión. Habrá que abordar,

además, la reparación moral nunca hecha y sin la cual los aspectos materiales más parecen graciosa

concesión que consecuencia de la justa retribución que se precisa.

Los socialistas, si queremos que el cambio se construya asumiendo la historia, tenemos que exigir y

acometer el fin de todas las secuelas de la guerra civil. Para ello habrá que reivindicar las víctimas de la

misma y de sus consecuencias, en una especie de reconocimiento humilde y colectivo a tanto sufrimiento,

prisión, desarraigo y exilio. Nuestra historia e ideales democráticos nos obligan, inexcusablemente, a

rehabilitar el honor de unos ciudadanos que fueron juzgados, perseguidos y marginados por un pretendido

delito de «adhesión y auxilio a la rebelión», cuando lo que hicieron fue cumplir con el deber de defender

la legalidad constitucional y que también nosotros hubiéramos tenida que ejercitarlo de haber tenido el

23F un desenlace análogo al 18 de julio.

Sólo cuando ese baldón desaparezca la historia de nuestro pueblo volverá a ser la de todos, todos nos

reconoceremos en ella y todos podremos encarar con dignidad el futuro.

 

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