Autor: Reflexiones socialistas (grupo de opinión). 
   Cambiemos España     
 
 Diario 16.    23/10/1982.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

¡«REFLEXIONES SOCIALISTAS»

Cambiemos España

Este conocido grupo de opinión de la izquierda del PSOE insiste en que cualquier propama de cambio y

reforma nacional precisa» para ser viable» resolver los problemas de la gente y transformar las

condiciones de nuestra vida colectiva. Para que se gobierne en este sentido» invita al electorado a elegir

una mayoría socialista que lo permita.

El 28 de octubre, el pueblo español tiene que elegir entre diversas opciones electorales y lo va a hacer

atendiendo, quizá, más a quienes encarnan esas opciones que a lo que las mismas proponen. La grave

crisis económica, la situación de desgobierno en la que la derecha ha sumido al país y los ruidos de sables

casi permanentes son circunstancias que han reducido, prácticamente, las propuestas electorales a la de la

confianza que despiertan los partidos que las hacen y los líderes que los dirigen.

Esta simplificación hace que algunos, superficialmente, equiparen todas las opciones, como si sólo

pretendieran asumir el Gobierno de la nación, con independencia de sus objetivos ideológicos y

programáticos, y que la mayoría esquematice el dilema de los próximos comicios hasta reducirlo a

escoger entre «tos de siempre» y el PSOE. Conviene, no obstante, por la importancia que tiene para el

futuro, resaltar las diferencias que justifican auspiciar el voto por al cambio preconizado por el PSOE

Los de siempre

Y es que para el elector es difícil no asociar la propaganda de los señores Lavilla y Fraga con el intento de

mantener las cosas como han estado desde hace tiempo o con el riesgo, seguro, de que sigan yendo a

peor, dada la incapacidad manifiesta que han demostrado en todas cuantas ocasiones han asumido

responsabilidades de gobierno. Se hace cuesta arriba creer que los partidos que dirigen puedan ahora

resolver los graves problemas del país, si no fueron capaces de hacerlo en un pasado reciente, o que

puedan acabar con el terrorismo y el golpismo cuando no supieron instrumentar en su día una política

seria que acabara de raíz con las amenazas a la democracia. Del señor Fraga poco hay que decir. El

mismo se ha encargado de recordarnos cómo «entiende» a los enemjgos de la democracia o cómo trata a

sus compañeros de coalición. Si esto hace con sus semejantes políticos, ¿qué trato podemos esperar los

demócratas españoles?, ¿qué podemos esperar de sus correligionarios, que nunca hicieron nada que no

fuese en provecho propio por más que pusieran a España por bandera? Las soluciones que hoy proponen

no son otra cosa que las mismas que, desde siempre, esa derecha reaccionaria ha venido aplicando y sus

resultados, los mismos que hemos sufrido y seguiremos sufriendo si no somos capaces de derrotarles en

las urnas.

El cambio

De ahí que optar por el PSOE no sea sólo un objetivo de los militantes y simpatizantes socialistas, sino

que incorpora, aquí y ahora, a electores, que más que emitir un «voto útil» — más o menos resigna

dos— están convencidos de que es imprescindible cambiar los modos, maneras y medios de gobernar el

país. Votar hoy PSOE es apostar por la esperanza en un cambio real que posibilite, a la vez, modernizar el

pafs y resolver de inmediato los problemas más acuciantes de la gente, procurando además el avance

hacia una sociedad más justa e igualitaria.

El cambio que se persigue con tal voto tiene que ir, pues, más allá de la mera sustitución de personas en

tos puestos de responsabilidad y empezar a transformar las lamentables condiciones sociales, económicas

y morales de nuestra vida colectiva, logrando con ello la identificación popular con el régimen

democrático.

Para conseguirlo, el PSOE tendrá que poner en marcha una serie de acciones políticas, factibles si se

cuenta con una mayoría parlamentaria, una gran fuerza sindical y un decidido apoyo popular, que

persigan, por supuesto, una mayor eficacia y un mejor funcionamiento de la Administración pública y un

afianzamiento de las libertades ciudadanas, pero también la democratización del Estado, la defensa de los

intereses de los trabajadores y la modernización socio-cultural.

Cuando pedimos hoy el voto para el PSOE, lo hacemos convencidos de que no se van a eludir los

cambios sociales imprescindibles para hacer posible esa reforma nacional necesaria, en la que

coincidimos socialistas, progresistas y la inmensa mayoría de los españoles, preocupados por nuestro

futuro. Y ello porque luchar por el afianzamiento de las libertades sin actuar sobre las bases reales en las

que se asienta nuestra sociedad es condenarse de antemano al fracaso. Por el contrario, hay que recordar

en cada momento que no se puede hacer caso omiso de las necesidades materiales de los hombres y

mujeres de la España real, para dedicarse exclusivamente a salvaguardar las libertades, porque ese olvido

puede llevar a que un día ni siquiera nos permitan tal salvaguarda.

Votar mayoritariamente al PSOE el próximo 28 es la mejor manera de impedir que se olvide esta

evidencia, bajo pretexto de que no se tiene el suficiente respaldo popular, para abordar un cambio que

permita no sólo la democracia política y la reforma nacional, sino también avanzar hacia el socialismo

desde la libertad.

 

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