Autor: Bueno Vicente, José Miguel. 
   El monopolio del poder     
 
 Diario 16.    11/06/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 18. 

Diario 16/11-junio-81

¡JOSÉ MIGUEL BUENO

Diputado del PSOE por Salamanca

El monopolio del poder

Bueno cuenta un incidente sucedido el pasado 31 de mayo en Soria, en la asamblea de parlamentarios y

diputados provinciales para elaborar el futuro Estatuto de autonomía de Castilla y León. «Allí, el

presidente de la Telefónica y diputado por Salamanca, Salvador Sánchez Terán, me decía que a los

políticos socialistas no se nos puede entregar el poder, ya que somos unos irresponsables y no sabríamos

gestionarlo.»

Varías personas escucharon este incidente y entre ellas, algunos miembros de UCD. El diputado Sanchez

Terán me hacía estas advertencias, visiblemente alterado, porque el PSOE había cuestionado —sin

muestras sonoras de indignación— la candidatura del actual presidente del Ejecutivo castellano-leonés,

señor García Verdugo, para presidir una asamblea que básicamente va a realizar tareas legislativas, de

acuerdo con el artículo 146 de la Constitución.

El presidente de la Telefónica ya ha utilizado ese tópico en varias ocasiones, generalmente cuando él o su

partido han perdido posiciones frente a las defendidas por el PSOE. Parece inaudito, pero ni lo es ni el

proceder de Sánchez Terán es un caso aislado. El fenómeno responde sociológicamente al hábito histórico

que la derecha de este país tiene por monopolizar el poder.

En este caso, el incidente se enmarca temporalmente tras la publicación de una encuesta que da vencedor,

casi absoluto, al PSOE si ahora hubiese elecciones. Sánchez Terán, como muchos de sus compañeros,

empiezan ya a preocuparse.

Políticos de segunda

Sí, amigos lectores, ésta es la realidad de nuestra España. No tenemos una derecha —parte de ella está

incrustada en UCD— que acepte de buena gana, democráticamente, abdicar del poder que secularmente

ha venido detentando.

Cuando la situación se les pone mal, dicen que la oposición de izquierda no está preparada, que somos

unos irresponsables, poco más que unos políticos de segunda categoría y apelan al miedo, incluso con las

consabidas amenazas de que los golpístas podrían volver si ellos dejan el poder.

Como prueba de que lo que digo no son vanalidades ni inexactitudes, basta ver quiénes han monopolizado

las más importantas áreas del poder tras la muerte del dictador. En el Ministerio, en un principio de

Gobernación y luego del Interior, han estado mandando Martín Villa, Ibáñez Freire y Rosón.

No olvidemos que este Ministerio controla la Poli cía y la iníormación y la administración periférica del

Estado, es decir, los gobernadores civiles y la Administración local. |Ah!, pero rne dirán los lectores que

la última competencia ha pasado a depender del Ministerio de Administracíón Territorial. Claro, pero

cuando Martín Villa ha accedido a su titularidad para controlar, además, el desarrollo autonómico del

Estado.

La pequeña pantalla

La imagen, versus la TVE, responsable de la creación de estados de opinión, comenzó a ser controlada

por Suárez, al que le siguieron Sancho Rof, Rosón y Arias-Salgado. En la actualidad, ya sabemos lo que

está pasando en la pequeña pantalla y, si no, véanse las presiones sobre Azcona en su programa sobre la

OTAN y el cese de Gabilondo por su programa real y crudo sobre el paro en Andalucía y Extremadura.

La Seguridad Social, Trabajo y Sanidad, esa mezcla de abundancia de dinero fácil y control del empleo y

de la salud, ha vuelto a manos de los de siempre con Sancho Rof como titular. Y no digamos de la cultura

y de la educación, que están en manos de personas de grata conexión con la Iglesia.

No es necesario seguir. Obtener una conclusión es simple: el poder, tras la muerte del dictador, ha estado

y sigue estando en manos de los conversos de antes o en manos de los de siempre.

Sin embargo, esa transí ción formal ha servido para que el pueblo se dé perfectamente cuenta de que los

responsables de siempre, los capaces, los cumplidores que nos están gobernando en la democracia, no han

podido solucionar los graves problemas de España.

No han atajado el paro, ni siquiera han impedido que siga creciendo, a pesar de que los trabajadores estén

adoptando una acti tud claramente colaboradora, cediendo en gran parte de sus reivindicaciones.

No han cortado el problema del terrorismo. No han desactivado aún el involucionismo. No han eliminado

la corrupción. No han atenuado los desequilibrios económicos regionales. No han reformado la

Administración.

Esta realidad hace que nos preguntemos si de verdad la derecha española tiene una clara voluntad

democrática y de cambio en favor del pueblo o tan sólo están utilizando el nuevo régimen para su

perpetuación en el poder por el poder

A este respecto, los movimientos centrífugos que se están dando en el seno de UCD son claros y muy

significativos. La UCD de Suárez, pantalla y recepción de conversos del antiguo Movimiento, ya no les

sirve a muchos. La idea de cambiar de imagen es cada vez más acuciante.ç

De ahí la negativa de los centristas a aceptar una coalición con el PSOE, a pesar de los graves problemas

que España tiene planteados. De ahí la sustitución —para sobrevivir en el Gobierno el actual partido

mayoritario— de esa alternativa por la mentira de la concertación, donde el PSOE ha dado y está dando

pruebas de una gran res ponsabilidad, a pesar de que UCU se niegue a concertar prácticamente todo. De

Ahí maniobras para dar paso a esa gran derecha que muchos en UCD echan en falta.

Ahora estamos ante los preparativos artilleros. En otoño, los perfiles serán más claros. La operación

consiste en adaptar a UCD desde el Gobierno Calvo-Sotelo para que los de siempre ganen las elecciones

próximas.

 

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