Autor: Álvarez Álvarez, Carlos Luis (CÁNDIDO) (ARTURO). 
 Cándido entrevista a Felipe González. 
 UCD no hubiera podido gobernar con el PSOE en contra     
 
 ABC.    29/04/1982.  Página: 9-11. Páginas: 3. Párrafos: 36. 

Candido entrevista a Felipe González UCD no hubiera podido gobernar con el PSOE en contra»

«La nacionalización que mas importa a los socialistas es la nacionalización del Estado. Es decir, su

democratización real»

ABC no es un terreno acotado de nadie. Y junto a la inequívoca expresión de nuestro pensamiento, que se

expone Incesantemente en las páginas editoriales, ABC, ocioso es decirlo, ha abierto y abrirá siempre sus

páginas a las Ideas y opiniones más representativas de la sociedad española, en la confianza, nunca

perdida, de que eso sirva para que los españoles forjen su propia historia en libertad consciente.Candido

ha incitado a expresarse a Felipe González,

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Las opiniones del secretarlo general del PSOE, jefe de la oposición en el Parlamento, pueden llegar algún

día a tener carácter decisorio, y parece lo más racional tratar de conocerlas, estemos de acuerdo o no con

ellas. La estructura de pensamiento de un periódico no puede nunca ser un obstáculo para la libertad de

expresión, en el que, repetimos, caben todas las expresiones auténticamente representativas.

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«La Constitución es formalmente una ruptura, en cuanto los poderes quedan separados y se

independizan»

FELIPE González es lo menos coreógrafo de si mismo que cabe imaginar Le veo a las cuatro de la tarde,

en su casa, en una sala de estar donde triunfa la espontaneidad juvenil. Viene de Andalucía y va a

Andalucía. Habla de un modo en el que se juntan el estilo libre y el rigor expositivo. Ante mis

planteamientos reacciona apresando grandes porciones de realidad que trata en seguida de introducir en

un sistema. El pensamiento sistemático es cuando menos un detalle de buen gusto, sea de Hegel o de

Santo Tomás de Aquino

Nunca había hablado con Felipe González. Y mi primera impresión al hablar con él es que su naturalidad

depende tanto de su espontaneidad como de su experiencia. Habla con calma señalando con suaves

inflexiones de la voz y con una sonrisa aquellos lugares que su raciocinio logra hacer evidentes. Pero

aunque habla con calma yo observo que hay un desasosiego último, como si la mera función de pensar no

le tranquilizara

Su mujer nos sirve cafe.

—Quisiera empezar traspasándole una sensación. La sensación, por lo demás bastante general, de que et

Partido Socialista Obrero Español, del que usted es secretario general, está apuntalando a UCD. Sin duda

hay una responsabilidad institucional que les corresponde a ustedes. Pero parece que la critica al

Gobierno es mucho más verbal que real. Hay quien ha hablado de un excesivo consenso en la última

sesión parlamentaria acerca del terrorismo

—Es verdad. Hasta cierto punto es verdad. Pero más que apuntalar a UCD estarnos apuntalando el Poder

ejecutivo. Se nos puede reprochar, acaso razonablemente, la renuncia que tantas veces hacemos ai

carácter de oposición. Nuestro objetivo primordial, sin embargo, es cubrir el funcionamiento

democrático. Lo que nos preocupa es la fragilidad de las tnstituciones. Otra cosa distinta es la de saber si

nuestra actitud es bien comprendida y, sobre todo, si rinde algún efecto válido Lo cierto es que UCD no

hub»era podido gobernar con el PSOE en contra. No hubiera resistido la oposición.

—Y en cuanto al pleno del terrorismo concretamente? Porque es ahí donde se centran las últimas críticas

Felipe González hace un gesto como queriendo transmitirme su propia perplejidad.

—Bueno. la sesión fue planteada como una declaración de intenciones Dijeron que no podría cambiarse

de tema, que no podría hacerse electoralismo Pero desde Fraga a Rojas Marcos todos hicieron política

electoral. La hizo Fraga, aparte de regalarnos con la clásica soflama de que ganará quien más mate. En

cuanto a cambiar de tema, Rojas Marcos habló incluso de Gibraltar. Mire, estas sesiones pueden

plantearse en tres planos distintos. O son nada más que declarativas, o se modula el debate, o se discute a

fondo. En el primer caso no hay problema, ya que la condenación del terrorismo y la intención de acabar

con él es unánime. Llamo modulación del debate a querer examinar la estrategia terrorista para

enfrentarse a ella, analizando también los síntomas que pueda presentar en un momento dado respecto a la

dureza o a la flexibilidad de su posición. Y finalmente cabe una discusión a fondo, desde los medios

técnicos que deben ser empleados para combatir al terrorismo hasta la investigación de aquellos países

que lo favorecen y en los que se organiza. Y todo esto declarándolo públicamente, sin consideraciones

diplomáticas de ningún género.

—La transición política ha sido pacífica, quiero decir estructuralmente pacífica, y no hubo ruptura.

Dentro de una reflexión socialista parece lógico concluir que los intereses de Estado siguen estando muy

separados de los intereses de la clase obrera. Dado este supuesto, también parece lógico que si ustedes

alcanzan el Poder quieran acturar como elemento corrector de ese desequilibrio. Naturalmente yo no le

voy a pedir que me hable de medidas concretas, pero sí de su filosofía en tal sentido.

—La transición ha sido atípica. Por otra parte incluso las rupturas revolucionarias son más aparentes que

reales. Después de la revolución rusa, por citar la ruptura más nítida de todas, quedó un poso muy fuerte

de zarismo, que se ha perpetuado hasta hoy.

—¿Pero usted piensa que aquí hubo una ruptura, aunque fuese más aparente que real?

—No lo que yo pienso, sino lo que verdaderamente ha pasado es que el cambio no se correspondió con ei

hundimiento del aparato anterior. Pero la Constitución es formalmente una ruptura, en cuanto los poderes

quedan separados y se independizan, según la terminología de Montesquieu. Sólo eso hace democrático el

Estado.

—Pero hay quien dice que el poso del Estado anterior es muy activo. Por supuesto pueden aducirse

pruebas incontestables.

—Eso es lo que desvanece en gran parte lo que ha habido de cambio real. La Administración tendría que

ser un poder neutral, y no lo es. El poder económico, así como otros poderes tácticos, debieran estar

sometidos inequívocamente al poder político, y no lo están.

—Entonces es cierto que hay una línea muy sólida de continuismo, por decirlo así.

—Hay una línea que arranca de la oligarquía agraria, que pasa por la oligarquía financiera y llega a la

oligarquía industrial. Hay una minoría económica que controla el aparato de poder, que controla el poder

político. Por eso la nacionalización que más importa a los socialistas es la nacionalización del Estado. Es

decir, su democratización real. Y quiero añadir que esa gran tarea la ha realizado en Europa la burguesía,

rio la izquierda.

El diálogo no es tan escueto como lo transcribo. Hay divagaciones y meandros, afluentes

conversacionales. Hay también una delicadeza expresiva que no está tanto en las palabras como en el

espíritu con que Felipe González las pronuncia. Es el temple y la confianza en la razón, allí donde esté.

Le pregunto

—La reforma agraria es uno de los grandes problemas de Andalucía, por lo demás reducido a su

enunciado en el Estatuto. Creo que el PSOE, en su propaganda electoral, habla de reforma agraria. ¿Qué

significa «reforma agraria», hoy, teniendo en cuenta que lo «agrario», tiene que conectar con fórmulas

europeas?

—Bien, usted se ha referido a las fórmulas europeas. Pues en España se dan, hoy, unidades de explotación

inconcebibles en Europa. El presidente del Gobierno ha dicho públicamente que la economía mejora

aunque el paro siga aumentando. No establezco ninguna conexión de aquiescencia entre aquel hecho y

esta declaración, pero eso que ha declarado el presidente de! Gobierno es monstruoso. El fin de la

economía es su encarnación en la persona.

—Entonces, ¿no ve usted ningún dato positivo de avance en la cuestión agraria?

—Sí. Por ejemplo, la ley de Fincas Manifiestamente Mejorables. Es una buena ley, porque es una ley

formulada en tomo al principio de rentabilidad. Pero, desgraciadamente, no se aplica.

En este punto no puedo por menos de recordarle a Felipe González una ley similar de José Calvo So telo,

que presentó cuando era ministro de Hacienda con el general Primo de Rivera. El triste fin de aquella ley

lo cuenta el propio Calvo Sotelo en su libro «Mis servicios al Estado», y puede encontrarse una referencia

muy significativa en otro libro, «Sobre la decadencia económica de España», de Juan Velarde Fuertes. Se

desencadenó un ataque terrible contra el ministro, que fue acusado literalmente de bolchevique. Primo de

Rivera resistió, pero al fin tuvo que ceder. Renuncio a transcribir el amargo comentario de José Calvo

Sotelo, que previo en aquel instante la guerra civil.

Me dice Felipe González:

—Hay en Andalucía un grave problema de estructura de la propiedad de la tierra. Así es imposible ir a

Europa, y no sólo porque se quedaría atónita. Es que, lisa y llanamente, en nombre de ta sensatez, no

puede existir una propiedad de treinta mil hectáreas.

—¿En nombre del principio de rentabilidad?

—En nombre de ese principio y de otros.

—Dígame, en conclusión, ¿qué es lo que necesita Andalucía? ¿Qué es lo que le falta?

—Para empezar le falta dinero, financiación. El ahorro andaluz sale de Andalucía en busca de inversiones

no andaluzas, en la misma medida en que el ahorro de otras regiones no sale de ellas y se invierte en ellas.

—¿Significa eso un juicio acerca del empresariado?

—En Andalucía existen pocos empresarios que transforman el flujo financiero en riqueza andaluza, una

riqueza que sea explotada adecuadamente o que sea capaz de generar infraestructura. Luego es necesario

insertar al pueblo andaluz en un vasto proceso educativo. La no explotación racional de la riqueza, por

ejemplo, de la riqueza agraria y pecuaria, y la carencia de infraestructura, tiende a crear excedentes de

mano de obra que son dirigidos al sector de los servicios. En un ámbito general de progreso et andaluz

queda así histórica, económicamente subordinado, y además siempre at borde dei paro. Hay tanta

insensibilidad acerca de esto que López Rodó dijo una vez que Andalucía debiera sentirse honrada con

que los andaluces pudieran dedicarse a los servicios.

—Entonces, ¿cuáles son los proyectos del PSOE?

—La racionalización de la economía andaluza tiene que acomodarse a fas nuevas líneas de la revolución

industrial, a las nuevas formulaciones tecnológicas. Ya no merece la pena adquirir una infraestructura

industrial envejecida en todo el mundo y en España. Sustituir esa infraestructura allí donde existe será

mucho más cosí que crearla en un ámbito virgen, como el andaluz. Es el fenóneno que ahora mismo está

dándose en los Estados Unidos. Esa es la esperanza de Andalucía.

—Tengo aquí una pregunta, Felipe, de esas que se dice que son agudas. Creo recordar que el PSOE, en

1976, deseaba una ley electoral de mayor proporcionalidad que la existente, que es del 77, y con listas

abiertas. Pero, aunque ésta es una ley provisional, ustedes no quieren tocarte. ¿Por qué?

—Lo que a nosotros nos preocupa es et sistema electoral en su conjunto, más que el aspecto de ia

proporcionalidad. Además, una mayor proporcionalidad nos favorecería en el Senado y nos dejaría tal

como estamos en e) Congreso. Pero el hecho es que mientras exista la mecánica del voto rural, mientras

voten tas hectáreas y no los hombres, UCD será el partido ganancioso. Por oirá parte, quiero decirle que

nosotros sí queremos tocar la ley, que sigue siendo un decreto-ley de la reforma, cuya validez está ya

agotada.

—Hace bien poco le pregunté a Jordi Pujol si no creía que ha sido un riesgo el situar en el mismo origen

del Estado las autonomías y la democracia. ¿Quiere hablarnos de esto?

—Mire. El Estado-nación es una figura que la espontaneidad histórica ha comenzado a superar. Fue una

necesidad técnica a partir de los ejércitos regulares, los cuales generaron unas necesidades administrativas

que hicieron necesarios los Ministerios de Hacienda, y así sucesivamente, hasta que se configuró el

Estado-nación. Entonces el pueblo empezó a sentirse ajeno ai Poder, que le alejaba de si. Este fenómeno

ha llegado a su culminación y empieza a ser rechazado en todo el mundo, incluso en Francia, que es el

país más centralista que existe. Los reyes absolutos estuvieron mucho más cerca del pueblo que pueda

estarlo hoy Calvo-Sotelo. Así que frente al Estado-nación baten dos hechos que a mi ver son imparables.

El de la supranacionalidad y el de la intranacionalídad. El primero está representado por las

multinacionales, que cumplen una profecía de Marx, pero con otro contenido: «Capitalistas del mundo,

unios.» El segundo, el de la intranacíonalidad, está representado por las autonomías. t Solamente en él se

cumplirán tos fines más vitales, más humanos de la, democracia.

CANDIDO

 

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