Autor: Núñez Encabo, Manuel. 
   La cultura del señor ministro de Cultura     
 
 El País.    19/08/1980.  Página: 20. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

TRIBUNA LIBRE

La cultura del señor ministro de Cultura

MANUEL NÚÑEZ ENCABO

Con un título en forma de decálogo: Nueve razones y una convicción, el actual ministro de Cultura

publicó en EL PAÍS una sarta de alegatos (no razones), que, como en los mandamientos, se podrían

reducir a dos sólo, que aquí se concretarían en manipulación informativa y coacción.

No cabe duda que después de la decisión de desincoar el expediente histórico-artístico de la margen

izquierda del Duero, para así facilitar la construcción del proyecto viario oficial variante sur, y ante las

protestas unánimes por lo arbitrario e insólito de la medida, el ministro está más nervioso que nunca, de lo

contrario no habría basado sus argumentos en dos principios que en todo este lamentable asunto

precisamente él ha despreciado olímpicamente: la democracia y la cultura.

Como un nuevo «mister Marshall», el señor De la Cierva nos dice en sus alegatos que viene a servir a una

ciudad y a salvar a una provincia: «Soria va a ahogarse y va a morir sin la variante sur», escribe

textualmente, al propio tiempo que nos amenaza. Según la versión del ministro, la salvación de Soria está

en una carretera y un puente denominados variante sur, que todos los representantes sorianos le habrían

exigido, a excepción del minúsculo borrón de mi oposición, contradictoria incluso con la de mi propio

partido.

El señor ministro sabe, sin embargo, muy bien que lo que Soria necesita y sus representantes exigimos es

una urgente carretera de circunvalación que sea la mejor; es decir, que sirva para descongestionar a la

ciudad, abra nuevas posibilidades de desarrollo y respete nuestro entorno histórico-artístico. A esta

carretera, el Gobierno, representado por el señor De la Cierva, le ha impuesto un nombre que ningún

soriano ha elegido: el de variante sur. Por eso, cuando el ministro intenta legitimar democráticamente su

imposición está falseando la realidad. Ni siquiera los representantes provinciales de UCD niegan que el

planteamiento ha sido una imposición: variante sur o nada. Tampoco defienden que sea la mejor

alternativa, por la sencilla razón que no ha habido otras alternativas. Únicamente obedecen. Por tanto,

aquí no se ha elegido nada, señor ministro, y sin elección no existe democracia, o ¿confunde usted

adhesión-imposición con elección? Como historiador del franquismo, si es que no se identificó demasiado

con el personaje estudiado, lo que, por otra parte, ocurre frecuentemente entre los investigadores, debería

distinguir los métodos y mecanismos consultivos de la democracia orgánica respecto de los de la

democracia. Pero es que, además, cuando el ministro escribe textualmente que todos los representantes

políticos de Soria —AP, UCD, PCE, PSOE (con mi excepción)— le entregaron un documento-informe

favorable a la variante sur está también faltando a la verdad, porque ni le entregaron ni fueron todos.

El documento del ministro

En efecto, el documento fue escrito y redactado solamente por el ministro y sus colaboradores de UCD.

En cuanto a la firma, no fue firmado por AP y PSOE; en nota hecha pública a los pocos minutos de la

firma aclaraba que los socialistas exigíamos que se discutiesen otras posibles alternativas y la consulta al

pueblo de Soria, al propio tiempo que denunciábamos los métodos antidemocráticos y subrepticios

empleados por el ministro, y que fueron la causa de una firma puramente formal, que, con la nota

explicativa, quedaba retirada y, por tanto, desautorizada. Atrévase el ministro a hacer pública esta nota

que tiene en su poder, y la verdad resplandecerá. Por otra parte, también seria interesante que nos contase

lo ocurrido en la comida celebrada en su nefasta venida a Soria, y que culminó con las firmas citadas.

Pero la historia de los procedimientos antidemocráticos empleados entorno a la imposición de la variante

sur no quedan ahí. Hace muy pocos días, el 7 de este mes, y con la variante sur al fondo, el pueblo de

Soria asistió a una sesión de su ayuntamiento propia de los mejores años del franquismo. El alcalde de

UCD, con la valiosa asesoría del concejal-diputado-presidente de la Comisión del Medio Ambiente del

Congreso, consejero de Educación y del Patrimonio Artístico de Castilla y León, principal asesor del

ministro..., señor Sáenz Díez, impidió que se votase una moción del concejal independiente señor Carazo

por la que se pedía que el Gobierno efectuase un estudio de las diferentes alternativas viarias de Soria (a

lo que hasta ahora se ha negado) y que habría sido aprobada, excepto por UCD. ¿Se puede así, señor

ministro, aducir legitimidad democrática para imponernos la variante sur? Esperemos que usted, a quien

tanto le preocupa la opinión de los representantes de Soria, presione al señor alcalde de UCD para que no

vuelva a impedir la presentación de inmediatas mociones sucesivas, que serán análogas a la rechazada y

que reflejarán la decisión del ayuntamiento.

Un suspenso en cultura

Pero si al señor ministro de Cultura le falla la base de la democracia, en la que aparenta fundarse, aún es

más evidente, por paradójico que ello sea, que carece de legitimación cultural para apoyar a la variante

sur. En efecto, el proyecto impuesto y defendido por el ministro ha merecido el suspenso de un tribunal

que ni él mismo puede descalificar. En efecto, han rechazado la variante sur las reales academias de la

Lengua, de la Historia y de Bellas Artes, los colegios de Arquitectos e Ingenieros de Caminos, la

comisión técnica formada por representantes de los ministerios de Cultura y Obras Públicas (ya disuelta),

el Consejo Asesor de Monumentos e incluso la Dirección General del Patrimonio Artístico de su propio

ministerio (el subdirector general ha dimitido), donde el señor De la Cierva únicamente cuenta con el

apoyo de su fiel asesor señor Sáenz Díez. Jamás en este país había existido tanta unanimidad en una

polémica. Que un proyecto que deteriora gravemente el paisaje y el entorno histórico-artístico más

querido por los sorianos y de un valor cultural y universal, sin que, por otra parte, posibilite, por ese

mismo lugar, futuras inversiones industriales sea rechazado por los máximos expertos en la materia y sólo

defendido por el actual ministro descalifica a éste para seguir siéndolo o, al menos, de la cartera de

Cultura, y mucho más cuando existe la posibilidad de otros proyectos, igualmente viables, para solucionar

el caos circulatorio de Soria y posibilitar con mayor probabilidad su desarrollo económico. Por otra parte,

la decisión del ministro entraña un autoritarismo intolerable, puesto que, haciendo caso omiso de

dictámenes y posturas de las instituciones más calificadas, establece un peligrosísimo cauce para la

destrucción de todo el patrimonio cultural del país. Tomen nota, en concreto, sus electores de Murcia y

cuiden sus monumentos y entorno histórico-artístico. Pueden ser el próximo objetivo de su ministro-

diputado. Y, sobre todo, tome buena nota el Gobierno en su conjunto, porque el tema de la variante sur ha

dejado de ser un asunto de Soria con un ministro, para convertirse en una prueba que el propio Gobierno

tiene que contestar públicamente ante un país expectante por conocer cuál es la jerarquía de valores de los

que conducen la incipiente democracia española. La desincoación del expediente de la margen izquierda

del Duero sin haber sido finalizado con los pronunciamientos y dictámenes favorables o contrarios, con

cuya decisión autoritaria y personal el señor De la Cierva nos ha demostrado que no sólo sabe sostenella,

sino también enmendalla, afecta además a la seguridad jurídica de los ciudadanos y de los pueblos como

sujetos propietarios de la cultura, y mucho más cuando la decisión está en flagrante y estricta

contradicción (in eadem re et sub eodem respectu) con lo que en relación con la incoación opinaba el

Gobierno en 1979 y lo que opina en 1980. En efecto, a una pregunta formulada por mí en el Congreso de

los Diputados, en noviembre de 1979, sobre las medidas que el Gobierno estaba dispuesto a tomar para

evitar que se instalasen en la ribera del Duero fábricas como la actual de sebos, que deterioran el entorno

mucho menos de lo que lo hará la variante sur, se me contestó textualmente:

«La edificación de las instalaciones industriales mencionadas fue realizada antes de la incoación del

expediente de declaración de conjunto histórico-artistico correspondiente. La pregunta del señor diputado

corrobora precisamente la necesidad de esta incoación, pues, de haberse hecho anteriormente, la

instalación que "afea gravemente el paisaje y contamina el río" no se hubiera producido nunca».

Coacción y partidismo político

En el escrito de EL PAÍS a que me he referido al comienzo de este articulo, el señor De la Cierva emplea

en realidad, camuflado entre sus alegatos, el único argumento de la coacción al pueblo de Soria: « He

llegado a la firme conclusión», escribe, «de que Soria ciudad y província se ahogan sin una variante: y de

que cualquier proyecto que no sea la variante sur retrasaría por más de diez años la solución definitiva».

La amenaza de variante sur o nada está bien clara. ¿Con qué autoridad puede un ministro de Cultura

poner plazo en una materia propia del de Obras Públicas? ¿Piensa acaso ser ministro de Obras Públicas en

los próximos diez años, o es que a su polémica biografía habría que añadir el que también es profeta?

Técnicos solventes están dispuestos, a requerimiento del ministro, a demostrar que un nuevo proyecto

puede redactarse en menos de cuatro meses y comenzar a ejecutarse a principios del próximo año. Lo que

está claro es que el ministro (quia nominor leo), basándose en la razón de la fuerza, intenta imponer a los

sorianos su proyecto. Juega así cómicamente con algo dramático cual es la legítima ansia de desarrollo

urgente de la provincia más marginada y olvidada de España y juega también con una población escasa y

envejecida y con poca capacidad de reacción. Tal vez llegue a vencer, pero no podrá convencer. Hay que

hablar claro. A pesar de que el ministro ha declarado que en el tema viario de Soria existen concretos

intereses económicos determinantes (estamos esperando que se nos den nombres), la realidad es que todo

este asunto está supeditado a intereses políticos partidistas y personales. Algunos políticos caciquiles y

provinciales de UCD han sabido ganarse la voluntad del ministro y quieren marcarse el tanto de la

ejecución de una obra importante en una provincia donde nada se hace, y dejar constancia de que se debe

a su iniciativa. Si al propio tiempo les cae como premio alguna dirección general, mejor que mejor. Es

indudable que están dispuestos a sacrificar los intereses de una provincia en beneficio partidista, personal

y electoral. ¿Acaso es un crimen que un pueblo al que nada se le ha dado se atreva a pedir a su Gobierno

el estudio, en un breve plazo, de las diversas alternativas viarias existentes para poder escoger así la que

más favorezca al desarrollo industrial y urbanístico?

Manuel Núñez Encabo es diputado del PSOE por Soria.

 

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