Autor: Castellano Cardalliaget, Pablo. 
   La UCD, contra la UCD     
 
 El País.    18/11/1981.  Página: 18. Páginas: 1. Párrafos: 21. 

18/NACIONAL

POLÍTICA EL PAÍS, miércoles 18 de noviembre de TRIBUNA LIBRE

La UCD, contra la UCD

PABLO CASTELLANO

La situación política del partido gubernamental puede parecer confusa, pero, en opinión de Pablo

Castellano, nunca desde la transición ha llegado a estar más clara. «No hay vacío de poder», dice el autor.

«Simplemente ha llegado la hora de que desaparezcan de la escena los figurones y asomen a las candilejas

los autores de la obra». Es decir es el momento en que se descubre la verdadera naturaleza ideológica de

los políticos que ostentan el poder.

Allá por los años de la posguerra de la segunda guerra mundial, entraba en el Gobierno franquista el señor

Martin Artajo, como ministro de Asuntos Exteriores. y el sacralizado apoyo a la dictadura por parte del

señor Sánchez Julia o, lo que es lo mismo,de la Santa Sede, adquiria caracteres de destacada complicidad.

Desde el mismo 18 de julio era ya inocultable la voluntad católica, jerarquías episcopales propias y

foráneas. Sumo Pontífice y organizaciones clericales de convertirse en pilares del sistema.

La guerra y la dictadura la traían a sangre y fuego los falangistas y los tradicionalistas. pero con el

régimen se quedaban los católicos de la ACNDP, que para eso venían trabajando desde 1931,

Sólo un competidor estuvo a punto por corto espacio de tiempo, de sustituir su poderío e influencia, el

Opus Dei más ciertas aventuras exportadoras con hedor a corrupción crediticia impidieron su empeño, del

que sólo ha quedado el histórico rastro de una curiosa amnistia-indulto y el histérico comportamiento de

sus infiltrados seudocientíficos, seudouniversitarios y seudofinancieros.

La historia del franquismo con hojarasca falangista y folklore carlista es por encima de todo !a historia de

los hábiles chicos de la acción católica y sus variadas actividades empresariales, que; según ha convenido,

han prestado sus mejores hombres a la represión, al aperturismo universitario, al liberalismo económico y

hasta la colaboración con las plataformas de la oposición democrática, para ir preparando una transición

de la que sigan siendo destacados protagonistas.

Los Fraga. Fernández Miranda. Ibañez Martín, Sanchez. Bella. Robles Piquer. Villar Arregui, Cavero.

Cierco. Cortezo, Lavilla, Alvarez de Miranda, Alzaga, Marañón, Algora, Ruiz Navarro. Nasarre, Ortega

Díaz-Ambrona, Oreja, etcétera, constituyen una legión de militantes católicos debidamente

situados en la banca, la industria multinacional y la Administración, prestos a un reparto de actuaciones

debidamente programadas para que, pase lo que pase, nunca se pase de ellos. *

Y como era de esperar, la reforma política nace de su seno, aunque otros fueron de momento los actores

que recitaran el libreto. UCD es creada por uno de sus más destacados nombres, Unión Española de

Explosivos, perdón. Calvo Sotelo, a quien no importa estar entre bastidores o de apuntador, pero a quien

no gusta, o mejor dicho, disgusta que se 1e rebelen sus personajes.

Suárez. Martín Villa, Rosón y algunos otros necesitaban adornarse con las plumas prestadas por alguno

de estos destacados nuncios del flirteo con la izquierda.

Los trapecistas sin Suárez hubieran acabado como sus compañeros de parroquia, señores RuizGiménez y

Gil-Robles,

Para hacer UCD no importaba al principio, en el plano teórico, poetizar la Constitución, pero extremar

estas actitudes progresistas hasta llegar a la reforma fiscal y el divorcio era demasiado.

Aquel mismo día. dentro de UCD había nacido UDC, o si quieren ustedes, en versión ibérica, CDU,

sempiterna heredera de la CEDA, que, coma es lógico, lo mismo puede ser lideralizada por Calvo Sotelo

que por don Manuel Fraga Iribarne, de idéntica procedencia apostólica.

Esto se va aclarando

La vieja burocracia del franquismo, del movimiento nacional y de los sindicatos de la CNS no sabia con

quién se estaba gastando los cuartos, y volvieron a cometer el mismo error que José Antonio Primo de

Rivera y los chicos de Fal Conde.

Quien en esta falsa polémica Calvo Sotelo-Suárez crea que hay un problema personal necesita ir al

oculista,

Al final ha estallado la contradicción entre los dueños del cortijo y los administradores y técnicos, que

creían tener vida propia

Los administradores suelen ser buenos para engañar a los braceros, despedirlos o premiarlos, pero no se

les puede permitir que configuren «el modelo de finca, pues, como suelen carecer de ideario y no se

juegan su propiedad, aceptan incluso representar y servir intereses más populistas, en otras ocasiones.

Hoy. y aquí, no se lucha tanto p>r el poder en UCD. sino por el hacer milenario de la democracia

cristiana, que, lógicamente no podía estar ausente de nuestra vida política, y necesitaba un caballo de

Troya y, si es preciso, hasta un burro de Pavía, Los chicos del franquismo, de dicho franquismo, se

quedaron con el rictus, el rito y el gesto, los banqueros y empresarios, dueños del franquismo,

conservaron las esencias y ahora quieren, como es lógico, desprenderse de adherencias y protagonizar la

transición.. Por ello es muy importante para sus fines la OTAN, la contrarreforma fiscal, la ley de

inmovilidad universitaria, el estatuto indecente de centros escolares y el Tribunal Constitucional, en el

que también están en mayoría.

No hay vacío de poder. Simplemente ha llegado la hora de que desaparezcan los figurones y se asomen a

las candilejas los autores de la obra.

Lo malo es que la reforma política en manos de conservadores no sirve más que a éstos, y lógicamente

despierta nostalgias y voluntad de ruptura. Quien más debe cuidarse de este cambio de rumbo es la propia

Corona, pues, si repasa un poco el comportamiento de esta feligresía, verá claramente que aquí y fuera de

aquí lo mismo les dio Borbón que Franco o República italiana que Saboya.

Y la llamada izquierda contempla esta pelea de empresa, sin saber sacar provecho alguno para la

democracia, la clase obrera, el progreso y la simple moralización de la vida pública, inmovilizada por su

constante rutina en la espera, el pacto y la falla de convicciones en un proyecto de cambio.

 

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