Autor: García Perdiguero, Tomás. 
   Los socialistas y la objeción de conciencia     
 
 Diario 16.    06/02/1980.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

OPINIÓN 6-febrero-80/Diario16

Para el socialismo la objeción de conciencia constituye un ejercicio legítimo del derecho a la libertad de

conciencia, y como tal debe ser regulado y protegido.

Los socialistas y la objeción de conciencia

Tomás García Perdiguero (*)

En los últimos años se ha producido en nuestro país un aumento considerable del número de jóvenes que

por razones de conciencia se oponen a la realización del servicio militar. Por otra parte, si el origen de la

objeción de conciencia está vinculado a posturas y actitudes de carácter religioso, hoy los motivos de la

objeción son también de carácter ético, humanitario, filosófico e incluso político.

En España, los objetores de conciencia, con la sola excepción de los testigos de Jehová, rechazan el

servicio militar, y el propio Ejército, por consideraciones más amplias que la mera oposición al uso

personal de las armas. El movimiento de objetores de conciencia, que agrupa a la mayoría de los objetores

españoles, se define como un movimiento no violento de contestación global a la sociedad actual, a unas

estructuras sociales basadas en la opresión y en la violencia. En este sentido cabe entender su rechazo

absoluta a toda forma de Ejército, por cuanto —dicen— en él se concentran los valores más negativos de

la sociedad; elitismo, jerarquización, autoritarismo, violencia...

Lo que asumimos de la objeción de conciencia

En definitiva, lo que resume la actitud del joven objetor es su exigencia de que se respete la dignidad

humana. Su oposición a un mundo cada vez más desquiciado, del que proféticamente dijera Einstein hace

más de treinta años, «vamos a la deriva, hacia una catástrofe sin precedentes». Esta actitud coincide

plenamente con el significado del socialismo. La lucha por la dignidad humana, por una sociedad libre,

justa y solidaria, constituye el núcleo básico de la praxis socialista.

Sin embargo, entiendo que el camino hacia esa sociedad a la que aspiramos los socialistas no pasa por el

rechazo de toda forma de defensa armada. Por el contrario, si en las actuales condiciones los países

pequeños y medianos, entre los cuales está España, renuncian a defenderse por todos los medios a su

alcance, frente a todo tipo de injerencias, intimidaciones o agresiones, seria tanto como renunciar a

construir libremente su propio futuro.

Para los socialistas hoy es imprescindible que nuestro país se dote de un sistema de defensa armado

basado en el protagonismo militar activo de pueblo, y del que el Ejército necesariamente será el eje

fundamental. Eso sí, un Ejército integrado en la sociedad y cuyas formas de organización, estructura y

funciones se correspondan con el tipo de sociedad a la que aspiramos. En este sentido, avanzar hacia el

socialismo significa también avanzar en la transformación de las Fuerzas Armadas y modificar los

planteamientos vigentes sobre la Defensa Nacional.

De otro lado, en una perspectiva socialista es necesario diferenciar el rechazo a defender una sociedad

como la actual, basada en la explotación, la insolidaridad y la opresión, de la negativa a defender todo

tipo de organización social, incluida aquella en la que se diera una adhesión generalizada de los

ciudadanos al proyecto colectivo, por cuanto esto último tiene la actitud insolidaria y asocial.

Pero en última instancia, y como reconoció la Asamblea del Consejo de Europa en 1967, la objeción de

conciencia constituye un ejercicio legítimo del derecho a la libertad de conciencia consagrado por las

convenciones de derechos humanos, y como tal debe ser regulada y protegida. Este es también nuestro

punto de vista.

Lo que pedimos a una ley de objeción de conciencia

Probablemente en techas próximas sea presentado a la mesa de las Cortes el proyecto de ley sobre

«objeción de conciencia y servicio civil sustitutorio», aprobado por el Gobierno el pasado 11 de enero. El

primer problema que se plantea es la irracionalidad que supone regular la objeción de conciencia antes

que el servicio militar obligatorio.

Dicho esto, y como todavía no conocemos el contenido del proyecto del Gobierno, sólo podemos señalar

algunos de los principios que para JJ SS debe contener dicha ley. En primer lugar, debe contemplar todos

los motivos reales de objeción de conciencia, religiosos, éticos, morales, filosóficos y políticos. El

servicio civil debe tener un carácter asistencial o cultural, y no debe suponer la realización de trabajos

forzosos o que impliquen un perjuicio para los trabajadores al ocupar posibles puestos de trabajo. No debe

depender de las autoridades militares, ni tener una estructura militarizada. La duración del servicio civil

no debe exceder a la del militar en más de tres meses. Por otra parte, los objetores de conciencia deben

estar sometidos a las leyes penales ordinarias y no al Código de Justicia Militar.

Finalmente, JJ SS defenderá, al igual que en el caso del servicio militar obligatorio, que el reclutamiento

y distribución sea hecho con base regional, de forma que la mayoría de los jóvenes puedan realizar el

servicio civil en puntos cercanos a su lugar de residencia.

(*) Responsable de la Secretaría de Juventud y Defensa de la C. Ejecutiva de las Juventudes Socialistas

(J J SS).

 

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