Autor: Reflexiones socialistas (grupo de opinión). 
   ¿Un congreso sin minorías?     
 
 Diario 16.    01/10/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 14. 

«REFLEXIONES SOCIALISTAS»

Colectivo formado por Manuel Turrión. Manuel Abejón y José Manuel Morán, militante del PSOE

¿Un congreso sin minorías? (I)ç

En este artículo «Reflexiones Socialistas» describe la trayectoria seguida por el PSOE desde su XXVIII

Congreso, señalando las cuestiones ideológicas, orgánicas y políticas que les llevaron a discrepar

entonces y que, ahora, ante el XXIX Congreso socialista, consideran agravadas

Meses antes del XXVIII Congreso del PSOE, cuando la mayoría de nuestros compañeros apoyaba o.

al menos, consentía la línea oficial del partido, nos vimos obligados moralmente a manifestar nuestra

díscrepancia con la marcha de la organización en tres cuestiones fundamentales. Dichas cuestiones se

referían a la impropia linea ideológica que se propiciaba, al deterioro creciente de la democracia

interna y a la carencia de una estrategia socialista acorde con las necesidades de los trabajadores y las

circunstancias por las que atravesaba el país.

Al plantearse la primera de estas cuestiones se ponía de manifiesto la desnaturalización del PSOE que,

con su actitud, parecían provocar algunos líderes, que era ya patente en el desarraigo histórica y vivencial,

y que todavía no habia alcanzado su punto culminante en el aspecto ideológico.

Al abordar la segunda de las cuestiones se intentaba frenar las prácticas antidemocráticas, cada día más

frecuentes, procurando con ello parar el progresivo ascenso de la burocratiza ción y el nepotismo al serví

cío de cúpulas indiscutibles, integradas por compañeros que se asemejaban cada vez mes a ejecutivos

empresa ríales y menos a líderes de un colectivo político al que hay que rendir cuentas con regularidad y

escrúpulo.

Por último, al valorar la acción política concreta desde el XXVII Congreso, era inexcusable

discrepar ante el notable olvido de los acuerdos del mismo en (muchos temas (estructura del Estado y

de sus aparatos, programa económico, etcétera), mientras se prodigabán excesivas complacencias con

los poderes fácticos y se consensuaba con Suárez y la UCD.

Ya entonces, y en línea con la desnaturalización ideológica que se pretendía, algunos compañeros

limitaban veladamente nuestros objetivos a lo que hoy dicen explícitamente, cuando hablan de «cambiar

un capitalismo de rapiña por un capitalismo productivo», olvidando que el socialismo no puede quedarse

en la gestión humanizada de un sistema inhumano.

No se piense con ello que tanto entonces como ahora nos alineamos con las tesis de cierta izquierda extra

parlamentaria o con las mantenidas por algunos de nuestros compañeros como ciertos miembros de la

actual dirección del partido cuando eran un poco más idealistas y un mucho más inmaduros—, que

ilusoriamente velan oportunida des revolucionarias por doquier.

Nada de eso, siempre propugnamos una política realista, pragmática y pru dente, pero nunca

oportunista ni claudicante, como la que, so pretexto de política de Estado, encubre a veces sumisiones

irresponsables y sin sentido,

Aquella actitud nuestra de discrepancia política, sumada a otras muchas surgidas en múltiples

agrupaciones, cuajó en una posición previa al XXVIII Congreso que dio en llamarse crítica» y que,

aunque consiguió la inclusión de sus tesis en la resolución política del mismo (por cierto, más prudente y

realista que la vigente hasta entonces), no tuvo capacidad, por falta de energía, decisión y lide razgo, y,

sobre todo, por el hábil «show» del secretario general, para imponer su linea política.

Después, como todos saben, vino lo que alguien se atrevió a calificar de interregno, con una gestora que

preparase el terreno para el congreso extraordinario. Dicho congreso, con ctuido con unos acuerdos de

síntesis, que recogían de nuevo, con retoques y matizaciones, las tesis «criticas, eligió, paradójicamente,

una dirección continuísta, claramente predispuesta a actuar con gran autonomía respecto a la resolución

política aprobada.

La Historia reciente

La inmediata referencia al modelo sueco y la posterior insistencia en el austriaco confirmaban las

apreciaciones iniciales de que se había iniciado el «Bad Godesberg» español, siempre recomendado por la

derecha y el gran capital, y propugnado por compañeros que se proclaman social-demócratas.

A partir de ahi, la historia reciente del PSOE es, simplemente, la de la progresiva conversión del mismo

no en un partido posibilista y reformista, pero fiel a la ideología socialista (cosa que, de hecho y salvo

situaciones excepcionales, nunca dejó de ser), sino en un partido populista con ciertos «toques

progresistas», respetuoso del sistema capitalista (mucho de «economía de mercado con conciencia social»

y nada de nacionalizaciones, nada de intervencionismo, nada de autogestión) y contemporizador con los

poderes fácticos y los aparatos heredados del estado franquista.

Historia que en el plano interno se ha sustanciado en la creciente prepotencia dentro del partido de la

dirección, en la sorprendente y reiterada unanimidad aclamatoria de los órganos responsables de

controlarla, hoy convertidos, casi exclusivamente, en órganos de ratificación, en la decadencia, en número

y actividad, de la militancia y en el abandono de tareas concretas que debieran haber proyectado la acción

de los socialistas en la sociedad civil.

Las razones que nos exigieron discrepar no sólo no han desaparecido, sino que se han agravado por el

reciente rechazo de la propuesta de representación proporcional que hubiera permitido en los debates

congresuales la defensa de posiciones políticas diferenciadas. Es, pues, a la luz de estas circunstancias, en

la que hay que examinar la acción a seguir ante el próximo XXIX Congreso.

 

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