Autor: Solana, Luis . 
   Majestad, vaya a Santiago     
 
 Diario 16.    28/07/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 15. 

LUIS SOLANA

Diputado del PSOE por Segovia

Majestad, vaya a Santiago

Fernández Posse ha dicho cosas confusas y hasta preocupantes, pero son un fiel reflejo del estado de

ánimo de muchos hombres de uniforme. Reconocer las cosas como son es el primer paso para poderlas

analizar y para intentar cambiarlas. El capitán general de la VIII Región Militar ha dado un mitin,

espontáneo y sincero, peligroso y casi sin salida.

Siento, Majestad, tenerle que molestar en estos días en que andamos todos pensando en las vacaciones.

Ya sé también que no es correcto dirigirse a usted así, a la vista del público, porque no es bueno jugar

con su figura ni con la institución que usted representa. Pero no lo puedo remediar, tras leer lo que el

capitán general de la VIII Región Militar, tenien te general Fernández Posse, ha dicho en nombre de

España» de usted y de mi al apóstol Santiago, patrono de España, de usted y mío. Quiero empezar

diciendo que el teniente general Fer nández Posse tiene absolutamente toda su razón. Me atrevo a decir

que las palabras dichas por este importante militar son casi un calco de las que hubiera dicho la

«autoridad militar competente» la noche del 23F de haberse cumplido el plan de los hombres que

lanzaron a Tejero.

¿Acuso al Capitán General de la VIII Región Militar de golpista? En absoluto, faltaría más. Datos hay

para dejar fuera de duda la respuesta. Lo que pretendo es decir que lo que en la catedral de Santiago se

dijo el día 25 de julio fue de una sinceridad aplastante y de una complejidad apasionante.

Fernández Posse ha dicho cosas confusas y hasta preocupantes, pero son un fiel reflejo del estado de

ánimo de muchos hombres de uniforme. Reconocer las cosas como son es el primer paso para poderlas

analizar y para intentar cambiarlas.

Mitin

Usted, Majestad, conoce muy bien cómo piensan las ¿Fuerzas Armadas. Ya sabe usted qué pocos fuimos

los que supimos entendender su mensaje del final del año 1980, Aquella soledad castrense, aquella

sinceridad,.., todo eso olía a chamusquisna. Pero no se entendió.

Ahora el capitán general de la VIII Región ha dado un mitin espontáneo y sincero, peligroso y casi sin

salida,.

Otra cosa es que a usted le pueda sentar como un tiro que uno de los más altos jefes militares no se haya

enterado de que usted quisiera que la prudencia fuese una de las bases de la actuación de todos, civiles y

militares; pero sobre todo de los militares, por aquello de que tienen la última razón del soberano. Pero

—usted me perdonará— no le terminan de entender a usted a pesar de que usted remacha muy pocas

ideas, pero las repite muchas veces.

El teniente general ha contado al Patrón de España, ius inquietudes. El arzo: bispo, señor Suquia, también

planteó las suyas. La mezcla si se lee en paralelo, es una definición exacta del nuevo fascismo (o del

viejo, vaya usted a saber) que asoma su cara por la Europa del terrorismo y el paro, Qué difícil dar las

razones de la libertad en estos momentos y para esos ámbitos! Qué urgente que alguien se lo diga claro,

sencillo y humano!

El problema. Majestad, es que el capitán general de la VIII Región no se le puede dejar que siga hablando

sin tenar con él previamene una conversación sincera. No se da cuenta de que explotando sus contenidos

agobios a lo mejor no hace sino complicar sus soluciones.

¿Cómo podríamos explicarle al capitán general de la VIII Región que sus problemas son de todos?

¿Cómo podríamos decirle que exponiéndolos como él lo ha hecho no hay manera pacífica y colectiva de

resolverlos? ¿Por qué no nos dejan hablar más a los ciudadanos entre nosotros (seamos paisanos o

militares)?

Confianza

Para darle moral, Majestad, le diré que somos millones los españoles que queremos convivir en paz, que

conocemos los problemas que plantea confusamente el capitán general de la VIII Región y que tenemos

unas pautas para resolverlos. Pero nos hace falta tiempo para que esa plantita hoy enana de la confianza

mutua, crezca.

¿A usted le importaría aguantar un poco más el invernadero? Supongo que no, que no va a tener

inconveniente. Pues en esa línea le voy a pedir un favor. El año 1982, allá por el mes de julio, vaya usted

a Santiago de Compostela, a su catedral y háblele al Apóstol. Pero vaya usted; no mande intermediarios

Allá podrá usted hacer una ofrenda al Apóstol sencilla, humana, clara, esperanzadora —en fia— muy en

la linea de lo que usted parece haberse trazado como norma de actuación. Habrá que recoger lo que

Fernández Posse ha dicho agobiado y entristecido. Pero habrá que reflejar también lo que muchos

españoles decimos esperanzados y optimistas.

Para usted la síntesis, Majestad, ya que todavía no ha encontrado usted un Gobierno de España que se

entere de qué pasa, ni cómo se soluciona; ni unos capitanes generales que digan a gritos disciplinados que

la fuerza es para los otros, no para todos.

Comprendo Majestad que es una lata, pero no tiene usted más remedio que ir a Santiago. Yo creo que el

Apóstol está hecho un lío con los mensajes que está recibiendo.

Haga usted el favor de explicarle, allá a lo alto, eso que usted cuenta tan bien de que con paciencia,

comprensión, libertad y serenidad, España puede ser pronto un país donde las gentes nos abracemos

hasta, ¡señor !, en la discrepancia. Le esperamos en Santiago, Majestad.

 

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