Autor: Solana, Luis . 
   Sino nacionalizo, se enfadan     
 
 Diario 16.    24/02/1982.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

Diputado del PSOE

Si no nacionalizo, se enfadan

Los directores de escena la escena del teatro de España gritan cuando los actores no juegan el papel que

ellos les han asignado» según explica el autor, quien asegura que la sinceridad del secretario general del

PSOE, Felipe González, al tocar el tema de las no nacionalizaciones está siendo utilizada por la derecha

para atacar a los socialistas que buscan obtener primero el instrumento el Estado para pasar más tarde a

la fase filosófica.

Resulta curiosa la reacción que se ha producido en ciertos sectores de la derecha española tras la

declaración de Felipe González dejando establecida su negativa a realizar nacionalizaciones en las

actuales circunstancias económicas de España y a partir del esquema administrativo disponible.

Si algo nunca se le podrá negar al secretario general del PSOE es la sinceridad con la que acomete los

problemas más trascendentales de su país o de su partido. En ningún tema realmente fundamental ha

dejado de decir las cosas como son o como él cree que deben ser. Y esta actitud está generando una

respuesta curiosa: ataques al personaje que no cumple el papel que le han adjudicado determinados

espectadores. Lo que pasa es que los personajes de la política española están a la busca de un autor que

muchas veces no coincide en su partitura con lo que los eternos directores del teatro español han

diseñado.

Entonces se enfadan y patean en el patio de butacas. «¡Para eso no hemos pagado!», parecen decir con sus

griteríos airados.

Si el señor Fraga estrecha la mano al señor Carrillo, o marcha en cabeza de una manifestación

democrática, fuercen el gesto y no aplauden la escena. Si el señor Suárez dice que si ganan las elecciones

los socialistas no va a pasar nada, se echan las manos a la cabeza y patean la escena mientras se dan un

codazo y comentan, «¿no te lo decía yo?», pero la indignación de ese público llega al límite cuando al

señor González se le ocurre decir que, tal como están las cosas. no piensa nacionalizar.

Algunos empresarios, políticos o medios de comunicación dicen (abroncan): «Eso no puede ser; señor

González, haga usted el favor de representar su papel. Si usted es socialista, tiene usted que nacionalizar,

estatalizar, suprimir la iniciativa privada, quitarnos cosas, de lo contrario usted no está representando el

papel que le hemos adjudicado en la obra de España que hemos escrito nosotros».

El papel

Supongo que, en algún momento de esta apasionante representación que se titula «Democracia española

(parte segunda), los distintos actores se adelantaran a las candilejas y dirán: «¿Me dejan ustedes decir mi

papel como yo Quiera?».

Instrumento

Y, en concreto, ¿qué ha pasado esta vez? Pues que una persona ha planteado que eso de nacionalizar ni es

bueno ni es malo por si mismo. Que depende. Que ha habido nacionalizadones comunistas, socialistas,

fascistas y capitalistas. Que eso de nacionalizar no es una filosofía, es un instrumento para algo y para

alguien. Se nacionaliza fundamentalmente para que el Estado (representante ´de unos intereses en cada

caso) tenga una parte del poder económico inmediato. Se nacionaliza porque hay que romper una

situación dé monopolio que impide una limpia fijación de los precios por el mercado; porque hay que

compensar al capital de unas pérdidas intolerables en sectores que no se pueden dejar caer; porque hay

intereses nacionales lespecialmente militares) que no se considera razonable sean propiedad privada,

porque hay que expropiar a quienes han cometido algún delito social o contra la sociedad (diversos casos

existen después de la segunda guerra mundial), porque el Estado considera beneficioso estar presente en

un sector con un «testigo»; porque hay que evitar derroches creados por una competencia no rentable para

la comunidad; porque se considera que el poder económico de una empresa o un sector es tal que puede

forzar los intereses de la comunidad que en un momento dado representa el Estado. Hay también las que

se producen, pura y simplemente, porque estiman que hay que hacer desaparecer la iniciativa privada;

pero ésas deben ser objeto de otra discusión.

¿Qué nacionalizaciones se plantean en este contexto no dogmático? Todas las economías del mundo se

debaten hoy con la duda de qué hacer ante una crisis difícil de explicar y de responder. Y más que nunca

el Estado se convierte en un instrumento para algo. Ahí están Mitterrand y Reagan en dos puntos lejanos

ideológicos que han llegado a la misma conclusión: usemos el Estado. Mitterrand aumenta la parcela de

poder/apoyo del Estado. El uno nacionaliza, el otro moviliza el presupuesto de Defensa.

¿Y España? Cuando todavía no se ha «nacionalizado» el Estado, el debate resulta absurdo. Ni el modelo

Mitterrand ni el modelo Reagan son válidos. Ellos hablan teniendo un instrumento y definiendo luego una

política. Nosotros, sin el instrumento, no podemos pasar a la fase filosófica. Forjemos primero (nos dice

el señor González) la herramienta que se denomina Estado y luego abramos et debate sobre qué conviene

nacionalizar por el bien de España y de las clases menos favorecidas de nuestro país. Lo demás son

debates electoreros de un color o de otro. Eso, con sentido común y con sentido de la situación económica

y funcional de España y del Estado, es lo que pienso — ha querido exponer el secretario general del

PSOE.

 

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