Autor: Solana, Luis . 
   El futuro de la Guardia Civil     
 
 Diario 16.    09/07/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 15. 

LUIS SOLANA

Diputado del PSOE por Segovia

El futuro de la Guardia Civil

La institución de la Guardia Civil ha sufrido, por diversas circunstancias» elogios interesados y algunas

diatribas absolutamente inmerecidas. Solana dice que «no cabe duda que el tema está de actualidad en

estos largos días. Diversos sucesos dramáticos han puesto encima de muchos tapetes preguntas sobre el

pasado, el presente y —sobre todo— el futuro de la Guardia Civil».

Vaya por delante que estoy enterado de la facilidad con la que se puede usar y abusar de quien se atreva a

exponer a la Guardia Civil como objeto de debate, pero me arriesgo por el bien de la propia Guardia Civil

y de la seguridad ciudadana de los españoles. Digo, además, que sin haber estado en Barcelona en los

actos de homenaje a las Fuerzas Armadas, yo también he tirado flores al paso de la Guardia Civil, porque

al igual que otros ciudadanos sé de los sacrificios, de los dramas y de las vidas perdidas.

Pero también he de con fesar (sinceridad por delante) que muchas historias se me amontonaban en la boca

del estómago. No voy a recordar el pasado a pesar de que ni olvido ni dejo de considerar al duque de

Ahumada, a la Guardia Civil del 14 de abril del 31 o a la de tantas provincias del 36. Tampoco voy a

dejar a un lado a la Guardia Civil del maqui o la de los años que uno quisiera que fueran ya tan sólo

páginas del libro de la historia de España, aun que no pueda.

A mí, personalmente, por dos veces me ha espodado un número de la Guardia Civil. Pues bien, todo esto

en su totalidad lo asumo. Pero no es el tema que quiero tratar: ¿Qué hacemos con la Guardia Civil hoy

para que sea parte del mañana?

Un papel lógico

Los socialistas llevamos tiempo repitiendo que hay que encontrar un papel lógico a la Guardia Civil en el

sistema de defensa de la sociedad española. Y lo curioso es que no se nos quiere escuchar con serenidad y

se introducen debates accesorios como si fueran principales y se plantean de forma directa o indirecta,

buscada o sin querer, esquemas que llevan a colocar los intereses generales de España detrás de los

específicos de cuerpos o institutos.

La defensa de la sociedad democrática tiene una serie de graduaciones y de sistemas para adecuar la

respuesta al reto. Si un vendedor ambulante o un borracho callejeando inoportuno o un motorista

provocativo molestan a los convecinos, habrá un policía municipal que resuelva la situación. Si una

manifestación sale de los márgenes autorizados o un delincuente amenaza a una sucursal bancaria, ahí

estará la Policía Nacional para dar la respuesta con los medios adecuados: escudos, cascos, botes de

humo, armas cortas, etcétera,

Para el caso límite de la defensa total están las Fuerzas Armadas con misiones y medios fáciles de

entender y justificar. Pero, ¿y entre las FAS y la Policía Nacional? ¿Cómo respondemos al reto moderno

del terrorismo o de la difícil vigilancia de fronteras o de los espacios territoriales abiertos? España está

buscando soluciones cuando tiene ante sus ojos a la Guardia Civil a la que no hay que cambiar misiones

sino simplemente actualizarlas.

La Guardia Civil se creó para luchar contra el bandolerismo en zonas agrarias y se unió más tarde con los

Carabineros para completar la vigilancia fiscal de fronteras. Sólo hace falta encontrar unos dirigentes que

sepan hacer con la Guardia Civil lo mismo que se está empezando a hacer con la Policía Nacional: darle

sus misiones específicas claras, los medios adecucados y la formación correspondiente a este

planteamiento. No podemos tener por más tiempo a un colectivo de casi 60.000 hombres armados, con

una dependencia compleja, misiones confusas, medios ambiguos y formación tradicional sin que se sepa

si es adecuada a los retos del momento,

Con claridad

Hablar con claridad es la primera condición para resolver el problema. Y el problema existe. La realidad

es que se ha levantado en algunos sectores del país una desagradable sensación de desconfianza ante la

Guardia Civil. El video del 23 F o los relatos sobre los sucesos de Almería son imá genes que han calado

en muchas mentes.

Conste que lucho y lucha re porque la confusión (interesada o no) no se mezcle en este debate pero lo que

tengo claro es que ios que mantienen la idea de conservar a la Guardia Civil con las mismas misiones que

en el siglo XIX ni son amigos de la Guardia Civil, ni se enteran de la utilidad del Instituto para los retos

violentos de hoy. Lo más probable es que o estén mal informados o intenten colar de matute mercancías

políticas concretas.

Muchos somos los que crecemos que con delicadeza, seriedad, sinceridad y voluntad de trabajar por la

seguridad de los españoles, el debate sobre la Guardia Civil se puede y se debe introducir. Habré que bus

car páginas o foros para ello pero, en todo caso, algún día un Gobierno sabrá aprovechar las conclusiones

de tales debates para hacer más eficaz la seguridad de España gracias y con la Guardia Civil.

Temas tan obvios para muchos como la casacuartel habrá que tener el realismo de analizar si hoy son

sociológicamente y logísticamente válidos en una sociedad moderna, indus trial y bien comunicada.

Habrá que estudiar si determinados sistemas de organización parejos a los militares añaden alguna

eficacia en muchos campos o más bien son origen de con flictos.

Sin demagogias

Tendremos que conocer las razones por las que la Guardia Civil es dirigida por personas ajenas a ella y

per tenecientes a la milicia, incluso con un Estado Mayor que no procede del Cuerpo. Y todo esto y

mucho más sin nervios ni demago gias, aceptando que España está por encima de todos, incluida la propia

Guardia Civil, faltaría más. Con ese ánimo nadie honorable se va a molestar ni doler.

¿Es inoportuno el debate? Pues no lo sabría decir, dado el número de temas que unos u otros califican de

inoportunos. Yo creo que lo inoportuno y lo crispante de muchos debates no es la discusión en sí misma,

sino la torpe y agresiva forma con la que a veces se llevan a cabo.

La Guardia Civil debe encontrar su punto exacto en la seguridad de la España democrática. Vamos juntos

a trabajar por esta importante tarea. Yo, al menos, tiendo desde aquí la mano y la pluma a unos y a otros.

¿Alguien me acepta el diálogo?

 

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