Autor: Múgica Herzog, Enrique . 
   Terroristas y aprovechadores     
 
 Diario 16.    25/11/1980.  Páginas: 1. Párrafos: 15. 

25-noviembre-80 / Diario16

ENRIQUE MÚGICA HERZOG

Secretario de relaciones políticas del PSOE

Terroristas y aprovechadores

«Hay un aprovechamiento doméstico del terrorismo por los nostálgicos corifeos de quien, en estos días,

hace cinco años falleció. Fue la prolongación de la dictadura, más lejos de toda medida, la que provocó la

estampida de sus insuficientemente equilibrados, más endurecidos, menos humanos antagonistas.»

Los últimos días han sido difíciles. Los terroristas, acomodando su planta al monte y al asfalto, aspiran a

convertirse en jinetes, que riendo calzar las espuelas de los caballos, los cuales aguardan tensos y

premonitorios.

En la búsqueda del apocalipsis, las distintas bandas ya no se conforman con el País Vasco, sino que

dibujan puntos negros en Zaragoza y La Coruña. Desde la razón, su quehacer es imposible. Frente a un

Estado moderno, asentado con convicciones y fortalecido con armamentos, técnicas y profesionalidad,

poco pueden los empeños agavillados por más tristeza y dolor que dejen sus secuelas. Mas lo que hace

persistir a los terroristas es un entramado de utopía visionaria y de peculiar interés.

Son los ángeles armados de la revolución, los perdidos peregrinos de un prometedor milagro a apresurar,

los grupos que en los momentos inciertos de la democracia resucitan, turbiamente, para abrumarla. Y

quedan los más numerosos, los mejor preparados, los de más rotundo cabalgar, quienes proclaman que la

tierra quemada salvará a Euskadi, pues sobre ella ya aparece una raza que, apoyada en el pasado

mítico, rechaza el presente corrompido. Un País Vasco libre, al margen de la Historia, ensimismado y

complacido, único y original.

El ejemplo americano

Quienes empuñan la metralleta como exorcismo y curación se sienten excusados para vivir de la

metralleta. Cuantos no se suman a la nueva religión habrán de pagar un rescate. El pago del extorsionado

es el óbolo del miedo, pero también el signo mediante el cual la victima se inserta en la comunidad vasca

reconociendo el liderazgo de los nuevos héroes.

No es gratuito llamarlo impuesto revolucionario, porque quien lo satisface, si bien lo hace inicialmente a

disgusto, más adelante se convencerá de que con el mismo contribuye a que Euskadi recobre su identidad.

Sus consecuencias serán las de una reforma fiscal bien llevada.

Desde el equilibrio se les argumentará que a su acción coronará la catástrofe. Que hubo en Argentina

poetas épicos para cantar las hazañas de los montoneros, convertidos hoy en elegiacos lamentando a los

desaparecidos. Que en Chile solamente Allende y algunos otros nunca creyeron que la victoria final del

socialismo estaba a la vuelta de la esquina, pero que mientras yace enterrado, todavía pregoneros de la

violencia armada claman en las ciudades del exilio. Y es que no sirven los ejemplos de la Historia para

cuantos viven en la metahistoria, en la región de las sempiternas retóricas, de las lucubraciones

incontroladas, de los fanatismos desatinados.

No podrán vencer, pero emplazan en la probabilidad de hacerlo a quienes, a su lado o en contra, puedan

aprovecharse de su actividad. Y aquí debemos colocarnos en un triple nivel de utilización:

— Cuando sectores económicos de un país fronterizo pueden ser quebrantados, mucho o poco, por los

del nuestro, o cuando la estructura del Estado al configurarse desde la autonomía solidaria incitan a

pueblos de la nación contigua a reclamarla, entonces aquél difícilmente cooperará para frenar la

desestabilización, evitando así una España poderosa que ejerza protagonismo por competencia o por

modelo.

No sabemos si el señor Pérez-Llorca habrá regresado de París con las manos llenas. En cualquier caso,

escasamente se llenarán mientras persistan el exceso de debilidad y la carencia de imaginación del

Gobierno de UCD.

Una potencia está detrás

— Hay una trama que une al terrorismo. Más allá de la versión rupestre del vasco, se vinculan todos

ellos a la inestabilidad del mundo democrático. El militante socialista y presidente de Italia, Sandro

Pertini, hablaba de una potencia que estaba detrás. Conocemos las referencias de países no

occidentales donde los terroristas se pertrechan de armas bajo el encuadramiento de expertos

oficiales, pues sus Gobiernos son totalitarios bajo signo clerical o laico.

Y asimismo sabemos las vinculaciones de esos países entre sí y con terceros, por lo que no podemos

asombrarnos de que el empuje criminal que proyecta asesinatos y secuestros reciba alientos y apoyos.

— Pero, y en este caso los extremos una vez más se tocan, destacamos el aprovechamiento doméstico del

terrorismo por los nostálgicos corifeos de quien, en estos días, hace cinco años falleció. Fue la

prolongación de la dictadura, lejos de toda medida, la que provocó la estampida de sus

insuficientemente equilibrados, más endurecidos, menos humanos antagonistas.

La ausencia en éstos del necesario sentido común para comprender el proceso histórico, les levantó contra

el nuevo régimen de libertades. La memoria del dogma o del beneficio conduce a los legatarios del

franquismo a aprovecharse del terrorismo, imputando a la democracia su permanencia. Mas en realidad

ambos «ismos» se alimentan mutua y parasitariamente. Los grapos y etarras, al considerar que seguimos

en dictadura, los partidarios de ésta al engañar a los ciudadanos honestos de mediocre reflexión, como si

constituyeran la única salida contra aquéllos.

Hemos de evitar confusionismos y armarnos de claridades, mas para ello se requiere la evidencia de una

libertad con fortaleza.

 

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