Autor: Solana, Luis . 
   ¿Quiere usted dar un golpe?     
 
 Diario 16.    28/11/1980.  Páginas: 1. Párrafos: 13. 

LUIS SOLANA MADARIAGA

Diputado del PSOE por Segovia

¿Quiere usted dar un golpe?

«Vamos, confiese usted que ha tenido un momento en que lo ha pensado y soñado. Ha calculado

efectivos, pensó en apoyos nacionales y neutralidades internacionales, calculó el poder de unos

adversarios y hasta soñó despierto con una página histórica en el "BOE".»

Usted es un golpista reprimido, sin duda, pero no es un golpista del todo correcto. ¿Es usted militar

o paisano? Bueno, no me conteste, es igual, yo le explicaré paso a paso por qué. Lo importante es que

usted quiere dar un golpe de Estado y está despistado de cómo organizarlo. Yo se lo voy a explicar.

Primera lección. Preparación psicológica.- La verdad es que lo tiene usted fácil. Hay policías nacionales

que dejan de existir y guardias civiles a los que cuelgan el alma de un trozo de plomo. Y lo más

importante en esta lección, hay militares que causan baja en las escalillas a empujones de parabellum o

goma 2. Hasta aquí, todo perfecto.

Muerte y estulticia

Para colmo, algunos torpes con poder se dedican a pegar puñetazos en mesas que no existen y a demostrar

que las trincheras son el mejor ataque frente al ataque. Son gentes que tienen un coche con banderín

camuflado que pone que es jefe de algo gordo en un Estado flaco. Señor golpista, tiene usted ya dos

aliados, la muerte y la estulticia.

Pero hay más, no se crea usted, hay también paro, crisis económica, eso que se entiende tan fácil

incluso en el caso de ser viuda o huérfano de aquéllos. Usted insista y piense si no valdría la pena

montar una manifestación de parados con usted al frente. Incluso use la bandera de España para todo

esto, ya que los demócratas han sido tan confiados y tan torpes que no han sabido identificarse en todos

y cada uno de sus pliegues. Usted siga jugando con los errores justificables del otro y potencie la

demagogia, ése es el camino.

Segunda lección. Preparación técnica.- No basta con crear ambiente, no vaya a ser que por fin una

izquierda inteligente le quite el detonante a la situación; hace falta incorporar cierta técnica. ¿Cómo

andamos de organizaciones legales? ¿Cómo andamos de medios mortíferos? ¿Cuántos policías, guardias

civiles o militares tiene usted más o menos engañados? Repasemos. Hace falta insistir en que la II

Dictadura fue un gran tiempo en el que se pasó de la alpargata que era un negocio para los terratenientes

al zapato que es un negocio para los bancos.

¿Cómo lograr gentes de uniforme en sus filas? Es fácil a primera vista. Lo primero, principal,

fundamental y básico es que recuerde usted mucho y por todo a Francisco Franco. Sí señor, eso es una

mina. Usted sabe que no va a resucitar ni él ni su doctrina y que no va a interpretar sus palabras nadie

que no sea usted mismo. Mucho hablar de Franco de forma sencilla y decidida.

A los guardias civiles les complica usted las ideas con la cuestión de si son o no parte de las Fuerzas

Armadas, a los militares les corta usted la digestión de la democracia con el tema siempre vivo de la

UMD.

Tercera lección. El método.- Esta lección es la más fácil. Varias tertulias en diversas cafeterías nos han

dado la clave. Basta con reunir un grupo de hombres armados, sentarlos en unos camiones, acudir a la

puerta de un centro del Estado (¿Moncloa, RTVE, Castellana, 5?) y tocar el timbre. La idea central es que

no habría ni una sola unidad armada que saldría a disparar contra estos insensatos. La hermandad mal

entendida, la intoxicación bien preparada, lo elemental como sorpresa, etcétera, son armas básicas en esta

tercera lección tan importante y tan definitiva. Usted no se agobie, un uniforme no disparará contra otro

uniforme. Luego le echamos la culpa a la izquierda, a los vascos, al desorden, a lo que sea, pero ya

tendremos los teléfonos y las antenas. No se preocupe.

Cuarta lección. Relaciones exteriores.- No cabe duda de que ésta es la lección más difícil. Hace falta que

sobre todo sepa usted idiomas: un poco de francés y bastante inglés (si puede ser con acento americano

mejor). Aquí los problemas son grandes. ¿Cómo anda usted de amistades entre los agregados de unas y

otras embajadas? ¿Ha hecho usted algún cursillo de algo en alguna parte? Difícil, difícil este problema en

el cual yo no le puedo ayudar mucho. De todas maneras déjeme unos días, por lo menos hasta enero de

1981, y quizá le pueda decir lo que debe hacer. No desespere. Quinta lección. Libertad de empresa.- Por

favor, no se olvide, repítalo mucho y a todas horas eso de la libertad de empresa, de dividendos, de

inversiones, de establecimiento, nada de controles, etcétera, se lleva mucho ahora cuando la gente no

tiene soluciones claras y está llena de dudas y no tendrá dificultades usted en encontrar textos auxiliares

para aprobar esta lección. No deje de hablar —de todas maneras— un poco del INI; un par de manotazos

presupuestarios donde usted no pueda sólo con el orden público le ayudarán mucho. Las multinacionales

se lo pagaran; vale la pena.

Coros y danzas

De centrales sindicales, nada. Hay un gran descontento y una creciente desafiliación y para colmo están

mejorando las centrales responsables en vez de las insensatas que era lo confortable: abogados en nómina

de las organizaciones patronales, coros y danzas, cartillas de racionamiento para obreros si es preciso y

verá usted cómo todo funciona mejor. Medite los textos que hay ya impresos sobre este tema.

Sexta lección. Reyes y líderes.— Mire, ésta es la lección más complicada al principio pero la más sencilla

si supera usted algunos tabús. Tiene usted que convencer a ciertos líderes de la derecha (no va a ser fácil

aunque parezca mentira). En el centro quizá tenga usted personas con las que poder pactar direcciones de

organismo autónomos que es lo que les gusta. Pero será laborioso. El drama que va usted a tener es que

en el mismo avión de Iberia que mande al exilio al líder de la izquierda me temo que va a ir también el

número uno del país, y claro, esto es complicado. Usted verá si se atreve a todo. Yo calculo que algo más

de 34 millones de españoles no estarían a favor, pero es mi opinión personal y pesimista de profesor poco

entrenado en la práctica. En todo caso Iberia también tiene línea con Paraguay. Puede usted pensarlo.

 

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