Autor: Múgica Herzog, Enrique . 
   Garantía insuficiente     
 
 Diario 16.    24/09/1980.  Páginas: 1. Párrafos: 14. 

OPINIÓN

24-septiembre-80/Diario16

ENRIQUE MUGICA HERZOG

Diputado del PSOE por Guipúzcoa

Garantía insuficiente

Múgica reflexiona sobre el reciente debate de la cuestión de confianza. El dirigente socialista saca sus

conclusiones, especialmente en lo concerniente al pacto con catalanistas y andalucistas.

Se trataba de animar a diputados a los que a veces desalentaba lo incierto de sus funciones, y otras los

quebrantos del país. Era preciso reiterar con otras palabras —al ser distinta la razón— que todo estaba

atado y bien atado a fin de que se aliviaran, aunque fuera circunstancialmente, perturbaciones en sus

conciencias o en sus competencias. Y era necesario ofrecer la sensación de que se iniciaba una nueva

singladura.

En política, las imágenes se imponen. Han de revelar, con fuerza, un contenido mas, no suplantarlo,

pues de lo contrario manifestarían su inanidad. El presidente Suárez, que posee una peripecia vital,

conocedora de la virtud taumatúrgica de los símbolos, no solamente se ha preocupado por las imágenes,

sino por su extensión. Como había que ampliarlas, parece que se conversó con las minorías

nacionalistas de Cataluña, Andalucía y Euskadi.

Las fuerzas centrífugas

Desde talantes mesetarios se pretende conocer a los vascos, y no siempre se consigue. En mi enraizada

comunidad la historia, que no es sólo memoria sino presencia, no sirve para justificar ambiguamente las

cosas, sino para afianzar convicciones. Y por ello, a menudo, éstas se entercan en dogmas al desconocer

la complejidad de la vida social; pero en esta ocasión los diputados del PNV fueron incapaces de desviar

la opinión de su electorado, el cual no hubiese comprendido que UCD, abandonando «la bota de Madrid»,

calzara mocasines de tafilete.

Otra cosa son los catalanistas y los andalucistas.

Aquellos poseen la virtud, mercantil de convertir la política en un toma y daca de la que no solamente

salen beneficiadas las empresas colectivas. Los andalucistas son consecuentes con su costumbre; ayer

votaron la investidura, hoy la confianza. Los hábitos de sus dirigentes son, también, consecuentes con lo

que entonces recibieron y ahora les prometieron.

Poco bueno augura el pacto de UCD con fuerzas centrifugas. Felipe González, al dirigirse al Parlamento

como español integral, excluyó las tentaciones del particularismo y del centralismo. Mediante éste se

reprimen las diversas tradiciones, complementarias culturas, atractivas sensibilidades, diferentes talantes,

y debatidas perspectivas que han hecho a España rica y plural. A través de aquél se retorna a un

cantonalismo empobrecedor que sustituye la demanda fraternal para remediar decadencias, por la súplica

mendicante al vecino más poderoso.

Por eso el secretario general del PSOE habló de solidaridad, al afirmar esta dimensión la personalidad de

las nacionalidades y regiones, al mismo tiempo que su rescate de la crisis a través del esfuerzo común,

protagonizado por un Estado con idónea capacidad integradora, con respetuosa inclinación a las

autonomías que lo configuran y con las multitudinarias adhesiones que se conciertan en los momentos

difíciles. De aquí, la necesidad de que las grandes organizaciones que cubren la nación se fortalezcan y

convengan.

El contrato mercantil

Al iniciar, por el contrario, el camino del pacto con corrientes centrífugas, las cuales hacen prevalecer el

contrato mercantil sobre el entramado vinculador de la dedicación al ámbito geográfico específico con la

solidaridad hacia los otros, se tiende, en realidad, al deterioro del Estado.

¿Y por qué se ha perdido la confianza? Hay que ser breve, ya que reiteradas veces se ha insistido en el

curso del debate. No deseo respuesta dura, pero existen manifiestos precedentes. Cada nueve meses —por

término medio— el presidente ha cambiado de ministros remodelando su Gobierno y encontrando,

siempre, un elemento foráneo —nunca las carencias propias— para justificarlo.

La crisis energética ha servido de elemento mágico más por su explicación total que por su carácter

principal. La ausencia de reforma administrativa, la inidoneidad de la inversión, los defectos de la

Seguridad Social, los vicios del sistema educativo, la inatención a la esfera local, no contaban.

Ahora se contemplan, sin cuantificarlos, el recurso a la inversión pública y la construcción de viviendas

como instrumentos fundamentales del reequilibrio, sin recordar que se integraban en las propuestas

socialistas de la pasada moción de censura. Más, como decía Antonio Machado, en su Mairena, «La

verdad es la verdad, dígala Agamenón o su porquero».

Tres reflexiones

— ¿Los remedios no serán tardíos?, o, en todo caso, ¿no sufrirán sus costos los más, mientras sientan

escaso menoscabo los menos? A pesar de quienes permanecen en la «revolución pendiente» y de quienes

desembarcaron de ella a tiempo, la izquierda y la derecha existen. Dentro de ésta, el centro es lo gaseoso.

— ¿Revalidará el señor Suárez el liderazgo marginando su autodesconfianza, superando su

psicológico encastillamiento y rebajando su interés para que no contraríe el de España? Mal comienzo,

cuando al acusar a los socialistas de haberle impedido gobernar por colocarle ante un «impasse» en varias

ocasiones, hubo de reducirlas a la moción de censura, sin reconocer que fue ésta la que, en beneficio de

todos, galvanizó a la nación robusteciendo la confianza popular en la democracia.

— Por último, el Gabinete carece de mayoría social. En normalidad, se puede gobernar con mayoría

simple. En tiempos de crisis no sólo tiene que ser amplia, sino que se precisa suscitar austeridad con

ilusiones, y no, como es el caso, frustración con resentimientos. Temo que para gran parte de nuestro

pueblo el horizonte de la tan citada frase churchilliana sea una sima donde resuenen ecos desesperados.

 

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