Autor: Múgica Herzog, Enrique . 
   El próximo congreso del PSOE     
 
 Diario 16.    21/04/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 15. 

ENRIQUE MUGICA HERZOG

Secretario de relaciones políticas del PSOE

El próximo congreso del PSOE

El dirigente socialista sitúa a su partido, el PSOE, ante el XXIX Congreso, a celebrar el próximo octubre,

sobre dos ejes o circunstancias: «la de ser el elemento decisivo que cohesiona positivamente la nación

mediante el fortalecimiento del Estado democrático, y la de ser el instrumento capaz de aportar la

seguridad que la ciudadanía reclama».

En octubre, el Partido Socialista Obrero Español celebrará su XXIX Congreso. Ha pasado mucha agua

bajo los puentes desde que en diciembre de 1976 se reunieran en un local madrileño centenares de

delegados para expresar, clamorosamente, que cuarenta años de dictadura no habían podido borrar el

milenario sueño de los justos, el «pan y rosas para todos los hombres».

Mucha más agua todavía, innumerable torrentera, había fluido por las arcadas desde que, en 1879, un

puñado de trabajadores, encabezados por Pablo Iglesias, buscaran cimentar el sueño en lo concreto, el pan

en el esfuerzo común, las rosas en la esperanza solidaria. Antonio Machado, recordando su niñez,

escribió: «La voz de Pablo Iglesias tenía para mí el timbre inconfundible —e indefinible de la verdad

humana.» El abuelo entregó su voz a sus compañeros, y, con ella, la verdad humana convertida, desde

entonces, en humanismo militante, presidió el devenir de un gran partido:

¿Ha sido todo transparente durante tan prolongado periodo de tiempo? ¿No han aparecido quiebras, no se

han producido errores, no han surgido falacias, no se han empecinado desvarios? Naturalmente. Los seres

humanos, a través de los yerros, persiguen la certidumbre, y es ésta la que certifica el valor de la empresa.

Práctica social justa

Mientras unos se decantan hacia la autosatisfacción del privilegio, la intolerancia para los disidentes y el

menosprecio para los distintos, otros no sólo predican como Rosa Luxemburgo que «la libertad es

siempre la del que piensa de modo diferente», sino que pugnan como también Rosa Luxemburgo para que

se transforme en permanente incitación a una práctica social justa.

Esta orientación incesantemente mantenida ha rescatado al partido de los desaciertos de afiliados e

incluso de la crispada conflictividad interna que en ciertos momentos lo sacudió.

Por ello este viejo y nuevo partido de los socialistas españoles ha resistido embates, superando el

encarnizamiento hostigador de los reaccionarios y el dogmático empeño de quienes, royendo sus

zancajos, lo vituperaban de reformista, claudicante y conciliador. Y ahora, cuando acabamos de marginar

premoniciones indeseables que aún alientan el pesimismo de algunos compatriotas, el Partido Socialista,

ante su próximo congreso, enseña dos evidencias: La de ser el elemento decisivo que cohesiona

positivamente la nación mediante el fortalecimiento del Estado democrático, y la de ser el instrumento

capaz de aportar la seguridad que la ciudadanía reclama.

La primera cualidad del PSOE se revela en su disposición como factor de la cohesión del Estado y del

fortalecimiento de un sentimiento nacional prometedor y convincente. No es el único, pero sí el decisivo

en e¡ sentido positivo que la sensibilidad social reclama. Qué duda cabe qué existe otro mecanismo de

cohesión estatal, mas, ¿a qué coste? El ejemplo más puntual nos lo suministró el franquismo apoyándose

en poderosos grupos institucionales en los que todavía laten proclividades nostálgicas.

Aquel régimen nacido de una guerra civil homogeneizó el Estado mediante el ejercicio de la fuerza, la

descomposición ética, la suscitación del temor y el bloqueo informativo; pero, a la postre, la

negatividad histórica de su talante represivo nos dejó el lamentable legado de su incapacidad para

crear instrumentos económicos solventes, y para superar las tentaciones centrífugas de las diversas

comunidades mediante el consentimiento integrador del pluralismo diferencial y de la imprescriptible

unidad.

¿"Hay hoy factores capaces de emprender esa tarea mejor que el movimiento socialista? Nuestra

implantación en toda España con fuerza capaz de dinamizar se permanentemente y no sólo en

circunstanciadas convergencias electorales— contrasta con la debilidad de otras formaciones de izquierda

y derecha, y fundamentalmente con el partido del Gobierno, agobiado por la reducción de su ámbito

territorial en Cataluña y País Vasco, por la notoria pérdida de posiciones en Andalucía y por disensiones

tan graves que su propio presidente, comportándose como un minoritario contestatario, ha pensado en un

congreso extraordinario, dos meses después de que en Palma se alzó con la mayoría.

Para obviar el regreso a los reinos de taifas habrá que convenir en el protagonismo, que la historia depara

al movimiento socialista, como dato fundamental en la consolidación del Estado moderno, de su

cohesión, de su permanencia.

Factor de seguridad

Pero el PSOE es, asimismo, un decidido factor de seguridad. Habitualmente el concepto de seguridad se

venia vinculando a la derecha, y, por ello, en periodos de crisis amplios sectores de opinión, los cuales

por sus condicionamientos materiales debieran votar a la izquierda, depositaban su confianza en aquélla, a

tenor de amedrentamientos no superados, y de residuos ideológicos tradicionales.

Pero ese concepto de seguridad se reduce, esencialmente, al de orden público, y a menudo sin encontrar

correspondencia entre los postulados teóricos de unos resultados prácticos ineficaces, como viene

sucediendo en España. Ante ello, el movimiento socialista democrático sugiere un concepto global de la

seguridad que abarca los distintos planos en que se desenvuelve la vida humana, desde el económico

social y el etrictamente político, hasta el que satisface los imperativos de armonía en la convivencia

cotidiana y tranquilidad en la calle.

La seguridad en el empleo, en que van a mejorar los modos de existencia, en que se promoverán plazas

suficientes en los distintos niveles educativos; la seguridad en que se robustecerán los flancos ante los

embates del terrorismo y del golpismo; en que los derechos individuales y colectivos serán mantenidos

con firmeza, y los deberes urgidos con razonable decisión; seguridad en que los compromisos, entre el

empresariado y los sindicatos serán amparados y en que se cooperará a la inversión productiva tanto

como se negará a la meramente especulativa.

La opinión pública, prospectiva en sucesivos sondeos, parece reclamar la hegemonía del PSOE.

Intuyendo sus defectos posee, sin embargo, la certidumbre de que son superados por sus intenciones

responsables y por el desinteres con que trabajará en las soluciones adecuadas. El XXIX Congreso del

PSOE estará a la altura de la madurez que los mejores españoles exigen.

 

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