Autor: Peces-Barba Martínez, Gregorio. 
   Reflexiones ante la conducta política de Alejandro Rojas-Marcos     
 
 El País.    13/08/1980.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

El País, 13/01/1980

POLÍTICA

TRIBUNA UBRE

Reflexiones ante la conducta política de Alejandro Rojas-Marcos

GREGORIO PECES-BARBA

Estoy siguiendo con todo interés las andanzas veraniegas del señor Rojas Marcos. Soy viejo amigo suyo,

desde los tiempos en que venía por Cuadernos para el Diálogo, allá por los últimos años sesenta, y desde

que era concejal de representación familiar en el Ayuntamiento de Sevilla. También tuve más contactos

cuando vino a trabajar a Madrid, como gerente de una empresa de construcción y de proyectos, si no

recuerdo mal, cuando tuvo problemas con su trabajo y con sus negocios sevillanos. Recuerdo también

que, cuando, en 1972, se resolvió el problema del PSOE del exilio y el partido potenció su trabajo en

plenitud en el interior, y yo me incorporé por aquellas fechas al partido, tuve con él una comida, a su

instancia, en la que se interesó por mi incorporación al PSOE y pensó él también en pedir el ingreso. Yo

se lo aconsejé como la única alternativa posible para que pudiera haber alguna vez un Gobierno de

izquierdas en España.

Después he venido observando, desde la llegada de la democracia hasta hoy, que el centro principal de

sus ataques ha sido siempre principalmente el PSOE y no la UCD. Cuando se produjo la investidura del

presidente Suárez me resultó chocante que votase favorablemente y, sobre todo, que lo justificase por la

concesión de un grupo parlamentario para el PSA, concesión principalmente de UCD. Resultaba, pues,

que para Rojas Marcos lo más importante, más importante que el buen o mal Gobierno en España, luego

se vio que malo, era tener un grupo parlamentario propio en el Congreso. También me producía

perplejidad que no entendiese que UCD quería, con esa presencia del PSA, disminuir la indiscutible

hegemonía del PSOE en Andalucía y, por consiguiente, una hegemonía imprescindible para que la

izquierda tuviese opción de Gobierno en España.

En definitiva, que no entendiese que su afirmación y su fortalecimiento eran una barrera para la única

alternativa de izquierdas posible. También me ha resultado siempre inexplicable que, ante la agresión de

Suárez y de su partido a Andalucía, intentase decir que el PSOE también era responsable por haber

votado a favor de la ley de Referéndum. Y, en este caso, mi extrañeza adquirió carácter de alarma, porque

Rojas Marcos sabía que eso no era cierto. El sabía que, para que el referéndum andaluz tuviera lugar el 28

de febrero, era imprescindible la aprobación de esa ley de Referéndum, y que, para ello, eran

indispensables los votos del PSOE.

Si el PSOE hubiera votado en contra, no hubiera habido ley, y, por consiguiente, tampoco referéndum. Es

más, el día de aquella votación tuve una conversación con él, a la salida de los servicios del Congreso, y

en ella, al preguntarme cuál iba a ser nuestra posición, le dije que tendríamos que votar a favor si

queríamos de verdad que hubiese referéndum en Andalucía; coincidió conmigo en eso, y cuando yo le

pregunté qué iban a hacer ellos, me dijo que aún no lo habían decidido. ¿Cómo se puede decir, después de

esto, con seriedad, que el PSOE también es culpable por haber votado la ley de Referéndum?

Pero ya, este verano, después del voto de censura, mi extrañeza se convirtió en estupor. He visto a Rojas

Marcos convertirse en el campeón de la continuidad de Suárez y en el entusiasta defensor de la coalición

con nacionalistas catalanes y vascos. Ha visitado a Pujol, a Roca y a Garaikoetxea, y no ha tenido ningún

interés en hacer lo mismo con el PSOE para analizar la situación política después del voto de censura. Su

entusiasmo por el acuerdo Suárez y nacionalistas ha trascendido a toda la Prensa reiteradas veces, e

incluso ha dicho que esa coalición es buena para la autonomía andaluza.

Esto último ha roto todos mis esquemas, porque a Rojas Marcos le consta, como a mí, que han hecho

gestos positivos para impedirla. Voy a explicarlo, porque Rojas Marcos ha ocultado esos hechos al hacer

esa afirmación de que la participación de los nacionalistas vascos y catalanes en el Gobierno es positiva

para la autonomía de Andalucía. En efecto, cuando se votó la toma en consideración de la modificación

de la ley de Referéndum para hacer posible la repetición del referéndum en Almería, perdimos aquella

votación por un voto, y Rojas Marcos sabe, porque se lo dije yo, que la Minoría Catalana tenía un pacto

secreto con PérezLlorca para pasar en secreto los votos «no» necesarios para que no prosperase la

repetición del referéndum en Almería. ¿Si esto es así, y sí los vascos no estuvieron presentes, por qué

oculta esos datos a tos andaluces, valora positivamente la alianza UCDConvergencianacionalistas vascos

y sigue atacando a los socialistas? Ciertamente no es fácil encontrarle una explicación razonable al hecho,

cuando además añade el señor Rojas Marcos, para desviar la atención, con una osadía increíble, una de

las falsedades sin pruebas más grande que se ha dicho nunca, con la intención de manchar la dignidad y la

trayectoria política del PSOE, al hablar de que estamos favoreciendo un Gobierno presidido por un

militar. Da toda la impresión de que se ha lanzado a una campaña a cualquier precio por la continuidad de

Suárez y para disminuir el efecto inmenso que ha producido en tos ciudadanos el voto de censura.

Por fin, obtiene la constitución de un grupo andaluz en el Parlamento catalán, sólo con dos diputados, por

el apoyo que le da la derecha de aquella comunidad autónoma, y con la oposición de la izquierda, y nos

quiere vender la imagen de que con eso defiende a los emigrantes andaluces. ¿Hace con ese

planteamiento un análisis de izquierdas y obtiene con su grupo parlamentario beneficios para la

izquierda? Evidentemente, si estudiamos el tema con seriedad, veremos que se trata también, y una vez

más, de meter una cuña que cierre el paso a la alternativa socialista en la segunda zona del país, Cataluña,

donde ésta era hegemónica.

Mi perplejo análisis me lleva a la misma síntesis que, apretada y tajantemente, planteó mi querido amigo

y compañero Guillermo Galeote. Pero yo prefiero el análisis a la síntesis y he preferido explicitar mis

reflexiones, mis razonamientos y, en definitiva, mi perplejidad. Sólo se puede engañar a algunos todo el

tiempo y a todos algún tiempo, pero no a todos todo el tiempo. Yo creo en la democracia y en la madurez,

en el razonamiento y, sobre todo, en la conciencia moral de los ciudadanos y, por eso, estoy seguro de que

otros habrán ya llegado a mis mismas conclusiones y, poco a poco, la lucidez se impondrá para

desvalorizar esa conducta política.

Gregorio Peces-Barba Martínez es profesor de la Universidad y diputado del PSOE por Valladolid.

 

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