Autor: Reflexiones socialistas (grupo de opinión). 
   ¿Un congreso para todos?     
 
 Diario 16.    10/07/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 15. 

«REFLEXIONES SOCIALISTAS»

Colectivo formado por Manuel Turrión, Manuel Abejón y José Manuel Morá, militantes del PSOE

¿Un congreso para todos?

Mañana y pasado se reúne en Madrid el Comité Federal del PSOE para preparar el XXIX Congreso del

Partido Socialista. El colectivo «Reflexiones Socialistas» aboga por el cumplimiento de las promesas y

actitudes de Felipe González y Alfonso Guerra para auspiciar «un mecanismo de representación

proporcional» que dé cabida a las distintas corrientes del partido.

La situación de España es difícil. La crisis económica, con su grave secuela de paro y marginación

social, el continuo deterioro del nivel de vida, la desmoralización general y los problemas de la

institucionalización del Estado de las autonomías vienen a sumarse a los males heredados del

franquismo, todavía no erradicados en su mayoría.

Por si ello no fuese suficientemente preocupante, el permanente riesgo de que los elementos golpistas

enquistados en los propios aparatos del Estado, pretendiendo justificarse en las acciones terroristas que

nos sobresaltan a diario, pongan en peligro nuestras libertades, configuran un escenario dramático donde

todos nos sentimos amenazados.

Para sacar al país adelante es preciso, pues, relanzar la economía, construir un Estado democrático,

superar la continua crispación en que nos desenvolvemos y poner nuestra sociedad a la altura de los

pueblos mejor organizados de Europa. Y para ello es imprencindible contar con los instrumentos políticos

idóneos, capaces de llevar a buen fin el programa de modernización y cambio que habrá que realizar. No

sirven como tales la derecha sin civilizar, ni los partidos minoritarios y mucho menos las formaciones

regionalistas o nacionalistas.

La tarea del PSOE

A nuestro juicio, que creemos ampliamente compartido, es el PSOE el que reúne las mejores condiciones

para asumir la tarea a que nos hemos referido; con las raices en la historia, contando con una ideología

siempre actual, siendo mayoritario entre los trabajadores, implantando en todos los sectores sociales no

oligárquicos, y en todas las regiones, es la fuerza política capaz de organizar la sociedad civil, construir la

democracia y dotar a nuestro pueblo de la confianza y medios para avanzar hacia ese futuro más libre,

justo y solidario al que todos aspiramos.

No quiere decir lo anterior que pensemos, como otros, en la perentoria necesidad de participación

socialista en el Gobierno. Si bien no descartamos ésta para una ineludible y urgente defensa de la

democracia o como resultado de un triunfo electoral— y, más aún, la deseamos si es para hacer una

política socialista, creemos que el PSOE puede y debe, de todos modos, realizar su tarea política desde la

sociedad civil, desde las instituciones locales y regionales y desde la propia oposición parlamentaria sin

limitar sus horizontes a alcanzar el Gobierno.

Las esperanzas que, como la prensa está subrayando, tiene el pueblo puestas en el PSOE se verán

justificadas sí de su próximo congreso salen unas propuestas programáticas para los problemas reales del

país, a la vez que se logra su fortalecimiento orgánico del propio partido que permita a miles de

militantes, con diferentes interpretaciones del socialismo, su trabajo político y se elija, por último, una

dirección que goce, a la vez, del apoyo de las bases partidarias de la confianza de los trabajadores y del

respeto de la opinión pública.

La representación

La consecución de tales deseos sólo será posible si se encara al congreso con un talante de comprensión e

integración interna y con el consiguiente respeto y reconocimiento de las minorías.

En este sentido han resultado interesantes las actitudes de los compañeros Felipe y Guerra al tener en

cuenta, cara al próximo congreso, a las corrientes de opinión existentes en el PSOE, y auspiciar, a través

del mecanismo de la representación proporcional, su participación en el mismo.

Participación que no puede quedar reducida a la mera presencia si se quiere que en el congreso se

instrumente el debate enriquecedor que el PSOE y el país necesitan.

Las dificultades estatutarias y técnicas para materializar dicho propósito existen pero no son insalvables y

es el Comité Federal el que tiene la responsabilidad de encontrar la fórmula para superarlas.

Una pequeña nube, sin embargo, ha oscurecido este panorama cuando varios secretarios de federación,

ignoramos si a título personal o respaldados por sus respectivos comités, han manifestado su oposición a

tan encomiables propósitos. No sabemos qué habrá sorprendido más a la opinión pública en dicho

proceder, si el aparente reflejo de defensa de la propia parcela de poder o la capacidad de contestación al

liderazgo del secretario general, del que siempre se habían declarado, al menos a la hora de pedir su voto

a los compañeros, firmes partidarios.

Para nosotros lo más sorprendente han sido las explicaciones «teóricas» del secretario general de la

federación madrileña (aparecidas en «El País» y no desmentidas) en torno a la tesis de que «no

representamos clases distintas»

Alarmados

En realidad más que sorprendidos estamos alarmados por dos razones. La primera, no ver compartida por

el secretario general de la FSM la idea, generalmente aceptada en el PSOE y ampliamente difundida, de

que la «organización democrática del partido es la imagen del modelo de sociedad que se propone».

La segunda, es la posibilidad de que tales declaraciones den origen a que algunos piensen que en el PSOE

se interpreta su carácter de clase en un sentido sociológico restrictivo o excluyente e, incluso, que se crea

que el mismo lleva consigo una cierta tendencia hacia el centralismo democrático.

Volviendo al tema de nuestras consideraciones iniciales creemos que, para bien del PSOE y de España, es

preciso que la dirección de nuestro partido asuma la responsabilidad de encontrar los medios necesarios

para que el XXIX Congreso sea un ejemplo de concordia e integración al servicio de la eficacia política

que este país exige.

 

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