Autor: Múgica Herzog, Enrique . 
   Terrorismo y terroristas     
 
 Diario 16.    01/10/1980.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 18. 

OPINIÓN 1-octubre-80 / Diario16

ENRIQUE MUGICA HERZOG

Secretario de relaciones políticas del PSOE

Terrorismo y terroristas

Múgica analiza el fenómeno terrorista, tanto en sus implicaciones ideológicas como en su logística de

apoyos exteriores.

Es muy difícil diferenciar el terrorismo de sus agentes, el entramado ideológico de los componentes

psicológicos que lo individualizan. Aquél tensiona el tradicionalismo o el revolucionarismo —

deformaciones de tradición y de revolución— hasta el paroxismo; éstos desde una caracterización febril

traducen en nihilismo operativo la nostalgia de una sociedad difunta o la querencia a estructuras futuras.

Pero el azar histórico —que frecuentemente destruye previsiones supuestamente científicas— juega las

malas pasadas que se derivan de una realidad viva, la cual no permite ni involuciones permanentes ni

ficticias anticipaciones. Mas esta misma realidad alimenta al terrorista contrariándole. Cuando éste,

enajenado por simbolismos anacrónicos o doctrinarismos utópicos no puede torcer aquélla mediante la

convicción, la violenta por la destrucción.

Grupúsculos en Francia

En Europa cinco países lo soportan, aunque en grado diferente: Francia, España, Gran Bretaña, Italia y

Alemania. En el primeros grupúsculos de corsos, bretones y vascos se autogestionan como exploradores

de un paraíso perdido que la revolución marginó, aunque sólo lo fuera para nobles y clérigos.

Un antiguo amigo, que convierte sus referencias hacia mí en panoplia de insultos, dice que «las naciones

bretona, corsa, friuliana... forcejean para salir al mundo rompiendo las estructuras ya arcaicas con que las

encierran los Estados actuales». Sucede, sin embargo, que en el vecino país no está en crisis la

concepción del Estado surgido en 1789, en una apasionante empresa de libertad.

En Alemania federal, la banda Baader-Meinhof se va difuminando en los coletazos de sus epígonos, y,

sin embargo, es allí donde se encuentran claves explicativas del terrorismo ultraizquierdista, ya que el

debate ideológico se radicalizó hasta las últimas consecuencias. Horst Mahler, abogado berlinés, defensor

del movimiento estudiantil dirigido en los años sesenta por Ruddy Dutschke, y uno de los fundadores del

grupo, ha manifestado recientemente que la pretensión del mismo consistía en convertir el marxismo-

leninismo en fundamento teórico de cualquier acción, mediante la idea fuerza de que el Estado,

representante del poder del capital, habría de ser destruido.

Por mi parte, entiendo que el grupo que asume la idealización de la misión del proletariado, terminando

por considerarse como su representante e impregnando la visión cuasi mística de su papel, puede eliminar

a cuantos le contradigan, identificando la hostilidad a su autoritarismo con un supuesto antagonismo a la

función proletaria. Por aquí se justifica la liquidación bajo Lenin de los socialistas revolucionarios —o

agraristas— y de los mencheviques socialdemócratas en la fase histórica de la revolución de octubre, la

cual sigue siendo excusada por los partidos comunistas.

Inversamente, un núcleo que se identifica con el proletariado, con la pretensión de protagonizar

autoritariamente el Estado, destruyendo a cuantos se opongan, transforma el tópico del fin como

justificación de medios en norma de conducta.

La logística exterior

En el genocidio camboyano ordenado por Pol Pot y sus cómplices, culmina la peripecia de la Fracción del

Ejército Rojo alemana, de las Brigadas Rojas y de Primera Línea italiana.

Mas el terrorismo no es sólo una actividad armada sobre delirantes presupuestos mentales, sino que

requiere una logística idónea, de donde proviene la necesidad de apoyos exteriores, los cuales, doblando

su finalidad originaria de propiciar el caos dentro de cada frontera estatal, lo convierten en mecanismo

desestabilizador de las áreas donde se emplazan sistemas inspirados por comunes principios de libertad.

Se puede vincular la denuncia de Bettino Craxi, secretario general del Partido Socialista Italiano,

sobre una gran potencia, sin nombrarla, como protectora de los grupos armados italianos, a las actividades

de sus congéneres en Alemania y España por tener ambas naciones extraordinaria importancia

estratégica en Europa occidental.

Mahler, que sabe de lo que habla, dice que los grupos terroristas iniciaron su operatividad,

autónomamente, en función del contexto nacional, pero más tarde, al requerir ayuda, fueron utilizados por

quienes la prestaron, bien para sí o bien como agentes interpuestos de poderosos Estados.

Así, al mismo tiempo que confiesa las facilidades que sus compañeros encontraron para pasar a través de

la Alemania comunista a la República federal, manifiesta que «algunos hombres en el poder, Gaddafi

entre ellos —aunque no es él sólo—, tratan de aprovecharse de ciertas situaciones».

«¿Quién se atreverá a negarlo? Está claro, en efecto, que el terrorismo es uno de los elementos de su

política o que intentan por todos los medios utilizarlo». Activistas de ETA se han entrenado en Yemen del

Sur y puede dudarse que en dicho país se mueva una palmera sin el conocimiento del protector soviético.

La raza superior

En el caso de ETA, añadiría que la ideología leninista puede impregnar los talantes de algunos de sus

componentes o de sus apoyos legales, pero lo que, principalmente, impulsa ese colectivo es un excluyente

y represor incentivo, tan bien subrayado por Miguel de Unamuno en los Juegos Florales de Bilbao de

1901 al afirmar: «Es muy cómodo para muchas gentes el creerse de una raza superior, porque esto les

exime del trabajo de tener que superiorizarse personalmente. Quien no tiene nada individual de que

envanecerse se envanece de haber nacido aquí o allí, decía Schopenhauer.»

Por último, hemos de aludir a los terrorismos de extrema derecha, que desde perspectivas distintas

también proyecta destruir la democracia mediante apoyos fascistas internos y foráneos. Al mismo nivel de

los grupúsculos italianos, responsables de la matanza de Bolonia, opera en nuestro país el denominado

Batallón Vasco-Español.

Hasta el momento no se ha detenido a ninguno de sus activistas, y dadas las ideologías, hábitos y

presuntas biografías de los mismos, se nos hace difícil comprender la ineficacia de los servicios de

información en la desarticulación del terrorismo azul.

Si frente a la tentación totalitaria la lucha no es la misma, permanecerá la sospecha sobre condiciones

democráticas recientemente adquiridas.

 

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