Administarción y autonomías en el programa del PSOE     
 
 Diario 16.    30/05/1980.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Administración y autonomías en el programa del PSOE

El debate en torno a la moción de censura continuó ayer con los resultados previstos que ya conocen

nuestros lectores. Sin tiempo para intentar una valoración de las numerosas intervenciones, que en general

tuvieron un contenido político mucho más sólido que las emocionales de la víspera, es conveniente ahora

entrar en el análisis pormenorizado de la pieza central de todo este debate, esto es, el programa presentado

el miércoles por Felipe González.

El frontispicio del discurso del líder socialista estuvo dedicado a la reforma de la Administración. Todo

cuanto dijo en relación con este tema podría ser suscrito sin reservas. Nadie puede discutir la necesidad de

«poner a trabajar y a rendir» a una Administración cuya ineficacia sienten día a día sobre sus espaldas los

ciudadanos administrados. Nadie puede negar tampoco —como pidió Felipe González citando a Azaña—

el deber del Gobierno de hacer sentir su peso sobre un aparato administrativo que frecuentemente da la

impresión de que se le ha escapado de las manos.

Pero habría sido deseable que el secretario general del PSOE hubiera explicado cómo ve su partido el

papel de la Administración en una sociedad moderna, cómo se propone evitar el peligro de la

burocratización y cuáles serían las líneas maestras del Estatuto de la Función Pública que propuso.

Posiblemente por un deseo consciente de no indisponerse con nadie, muy lógico en la encrucijada

parlamentaria que se trataba, Felipe González pasó como sobre ascuas por el tema de los cuerpos sin

entrar de momento a fondo.

En el modelo autonómico que propone el PSOE se insiste en el cumplimiento de la normativa

constitucional. Los socialistas piden el desbloqueo sin condiciones en todos los procesos autonómicos

estancados, aplicando el artículo 151a Andalucía (previa reforma de la ley sobre las modalidades de

referéndum), País Valenciano, Canarias y Aragón. A los demás procesos se les aplicaría el artículo 143,

previéndose además un régimen especial para Ceuta y Melilla (en línea muy próxima a la propuesta de

UCD), Navarra y Madrid. La institucionalización de las autonomías deberá terminarse en los últimos

meses de 1982, mientras Suárez fijó el tope del segundo trimestre de 1983. Expresamente el PSOE

propone ampliar a todas las comunidades autónomas las instituciones previstas en la Constitución para las

llamadas «autonomías de primera» (Asamblea Legislativa, Consejo de Gobierno y Tribunal Superior).

Como en otras partes del programa del PSOE, se adivina en el tema autonómico el deseo de no irritar a

unos ni a otros, pensando quizá en eventuales aliados. El juego parlamentario tiene estos riesgos. De ahí

esa vía media pegada al texto de la Constitución.

El modelo autonómico del PSOE se declara próximo al federalismo, pero le falta, según algunos, una

armazón teórica que explique qué tipo de federalismo se propone y cómo se traban entre sí las diversas

piezas del mecanismo. Esa parte del programa debería exponerla pronto el líder socialista. El PSOE, en

resumen, tiene todavía que dedicar tiempo a reflexionar, y así lo deseamos, sobre ese concepto que todos

lia mamos Estado de las autonomías. Claro que quien más debe reflexionar es UCD, porque a la vista está

adonde nos ha llevado la impreparación e improvisación del Gobierno en este terreno.

 

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