Autor: Busquets Bragulat, Julio. 
   El orden público como problema     
 
 Diario 16.    28/12/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

El orden público como problema

Julio Busquets

El viernes pasado oí en las Cortes al líder de Alianza Popular hacer una exposición de la actual situación

del orden público en España, que juzgó negativa y dramática. Y la juzgó así porque el doctor Fraga, tras

hacer unos juicios de valor vehementes y rotundos, supongo que con el fin demagógico de ganarse las

simpatías de ciertos sectores, ni profundizó en las causas de los hechos ni ofreció ninguna solución

alternativa.

Las causas del desorden

Desde hace varios años, concretamente desde que comenzó el desarrollo y se debilitó la dictadura, el

orden público, especialmente en las ciudades, se está deteriorando en dos aspectos: en lo político y en lo

social.

En lo político, el desorden, que era mayor durante ciertos periodos de la dictadura, aunque entonces la

prensa ponía sordina a los hechos, actualmente es causado por grupúsculos extremistas, de derechas o de

izquierdas, que a veces —como ha ocurrido recientemente en Málaga o Tenerife— ven facilitada y

potenciada su labor desestabilizadora por la actitud inepta y cerrada de las autoridades políticas (Málaga)

o policiales (Tenerife). Pero eso, y pese a las consecuencias trágicas, no debe ni alarmar ni ser

dramatizado.

En lo social, las causas también están claras. Es un hecho universalmente constatado que el desarrollo

económico implica un aumento del índice de delincuencia. Y si el desarrollo se ve además complicado

con un espectacular aumento del paro, como ocurre actualmente, es totalmente lógico que alcancemos

unas elevadas tasas de criminalidad. Por último, es preciso considerar otras causas peculiares de nuestro

país y de las que es culpable la dictadura, que parecía recordar con nostalgia el líder de Alianza Popular, y

que nos han legado, desde una mala educación sexual, que acarrea gran cantidad de reprimidos con

tendencias agresivas, hasta una deficiente organización de las instituciones que deben velar por la paz

ciudadana.

En consecuencia, y en mi opinión, pedemos oponer la siguiente alternativa:

Cinco criterios para una solución alternativa

1. Desdramatización y colaboración. Los policías no sólo no son enemigos del pueblo, sino que son sus

protectores. Y el pueblo, los estudiantes y los obreros, los socialistas y los comunistas, no sólo no

somos el "enemigo interior", como decía el dictador, sino que somos unos ciudadanos que deseamos

que guardias o policías defiendan el orden democrático y colaboramos, como todos, en el

mantenimiento de su existencia a fin de que nos den protección. Consideramos que el pueblo debe

amar y mimar a sus instituciones policiales, pues sin ellas sería imposible la convivencia. El slogan

injurioso "abolición de los cuerpos represivos" debe desaparecer, pues es tan aberrante como la

calificación a la izquierda de "enemigo interior". El policía no es un defensor del Estado, sino un

defensor del ciudadano, frente a quienes intentan destruir la paz, quebrando la ley. Por eso, repito, el

pueblo debe amar y mimar a sus guardias y policías, y éstos deben ser especialmente sensibles para

evitar los sufrimientos del pueblo. Un enfrentamiento entre ciudadanos y policías es objetivamente

un hecho tan absurdo que si no estuviésemos todos deformados por los cuarenta años de dictadura lo

consideraríamos inconcebible.

2. Integración del pueblo y las instituciones policiales. Los policías son puebla y deben estar integrados

en la comunidad y no aislados de ella. Integrados en un sentido total, viviendo y trabajando diseminados

dentro de la ciudad, en pisos civiles situados dentro del barrio en que deban trabajar, conociendo a los

vecinos, compartiendo sus aficiones e ideales. Hablando su idioma en donde exista uno peculiar. Siendo,

en resumen, un ciudadano más del barrio, el policía del barrio, el hombre bueno al que los ciudadanos

deben poder acudir cuando sientan temor porque vean su seguridad amenazada. Los grandes cuarteles y

las casas-cuartel no tienen sentido en una democracia. Sólo deben existir comisarías de barrio, que sean

oficinas y cuartelillo, en el que un número limitado de hombres puedan hacer frente a una emergencia.

El resto debe rondar las calles del barrio por turnos, de forma tal que nunca quede desatendido. No se

trata, pues, de crear "una Policía de barrio" como otro cuerpo policial, sino que la Policía debe ser

destinada a la vigilancia en los barrios (o de las zonas rurales), en los que además debe vivir. Y sin

más excepción que unas pocas unidades especiales para vigilancia de prisiones, represión de contrabando,

etc.

3. Un cambio de estilo policial, ya que evidentemente dentro de un sistema democrático las pautas de

conducta de la Policía son distintas de las de un sistema dictatorial. En frase simple, pero gráfica, se

trataría de sustituir el uso de la defensa (vulgo "porra") por el del megáfono. Pero ello requiere no sólo

una transformación ideológica, sino además un aumento de la competencia, pues, evidentemente, en una

democracia, en donde la Policía ve constantemente limitada su posibilidad de actuación por el imperio de

la ley y el respeto a los derechos humanos, la Policía debe ser mucho más hábil y competente para lograr

los resultados que durante la dictadura podía obtener fácilmente con el recurso a la fuerza. Para ello sería

preciso organizar, dentro de las instituciones policiales, unos cursos de perfeccionamiento, en los que se

estudiasen desde los conceptos básicos de la democracia y el Estado de derecho hasta modernas técnicas

que permitan lograr la autoridad moral en la calle y el resultado positivo del interrogatorio sin que se

produzca quiebra alguna al respeto de los derechos humanos.

4. Globalidad en la concepción del orden público, frente a la parcelación actual. El policía, secreto o

armado, como el guardia civil o urbano, por su misión y profesión es un defensor de la comunidad que

debe exigir el cumplimiento de la ley. Y la ley y el orden que emana de su cumplimiento no se pueden

parcelar ni trocear: o se cumple o se infringe. Por eso, desde un punto de vista deontológico (de moral

profesional), resulta aberrante que un servidor del orden deba sancionar ciertas infracciones y dejar

incólumes otras porque su represión no sea de la incumbencia específica de su Cuerpo. Asimismo, desde

un punto de vista de rentabilidad económica, la parcelación del orden entre los policías estatales y

municipales implica un despilfarro de medios y una disminución de los efectivos que globalmente

podrían mantener la seguridad ciudadana, ya que al tener las guardias urbanas y Fuerzas de

Orden Público misiones totalmente distintas e independientes es preciso doblar los efectivos policiales en

los núcleos urbanos, con la consiguiente disminución de la seguridad o aumento del gasto, ya que unos y

otros sólo están atentos a parte de sus lógicas funciones.

5. Descentralización. La Policía que acabo de decir debe ser única (sin que la unidad impida que en

su interior existan, lógicamente, técnicos, subalternos y administrativos), debe depender en las áreas

urbanas de los alcaldes y en las áreas rurales de los gobiernos autónomos (ya que en estas zonas la escasa

densidad de la población hace que no sea rentable la organización de policías municipales). Y debe

ser así porque el orden público es una típica competencia de los entes locales, ya que sólo puede ser

organizado y dirigido por quien esté en la localidad.

Esta Policía, insistimos, única en cada área territorial, debe recibir, para la detención de delincuentes o

averiguación de los hechos, órdenes de los jueces, pero eso no debe llevar a crear otra Policía —una

Policía dependiente del Ministerio de Justicia—, pues ello implicaría caer de nuevo en el despilfarro de

medios que indicaba en el punto anterior. Lo que es inconcebible, desde un punto de vista de una lógica

racional, es la dependencia de institutos o cuerpos policiales del Ministerio de la Defensa, así como su

organización militar y su aforamiento al Código Castrense.

 

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