El presidente Suárez, tras aprobarse la Constitución. 
 Obligado a dimitir  :   
 (Alfonso Guerra, en el Club Siglo XXI). 
 El Imparcial.    07/10/1978.  Páginas: 2. Párrafos: 19. 

07/10/1978

El presidente Suárez, tras aprobarse la Constitución

"OBLIGADO A DIMITIR"

(Alfonso Guerra, en el Club Siglo XXI)

«El consenso ha evitado que llegáramos a una Constitución inservible para la mayoría de los españoles»

«Si el Gobierno de la nación no es capaz de dar una solución eficaz y política al terrorismo del País

Vasco, la democracia peligrará»

ALFONSO Guerra, «el número dos» del Partido Socialista Obrero Español, fue el encargado de abrir

un nuevo ciclo de conferencias del Club Siglo XXI, con una disertación sobre las «Perspectivas de una

España democrática y constitucionalizada».

El señor Guerra comenzó anunciando que no era gladiador de la política y advirtiendo a los que pudieran

haber acudido al Club Siglo XXI con el ánimo y la esperanza de «comprobar una mal ganada fama de

agresividad» que quizá se pudieran sentir desconsolados, ya que su conferencia no sería de escándalo ni

de reflexión, sino que sería un intento, de aproximarse a la realidad política de nuestro país, «maltrecho

de tantos años sin libertad, zarandeada hoy en la democracia».

EL PERIODO CONSTITUYENTE

Alfonso Guerra inició su conferencia, propiamente dicha, señalando que «la Constitución de 1978 puede

suponer el límite del cambio, el punto de inflexión de la transición». A continuación dijo: «Desde la

dictadura hacia la democracia hemos ido recorriendo un camino erizado de espinas, pero lleno de

esperanzas. Salir de la autocracia, ingresar en el mundo de la democracia, ha costado menos de lo que

suponíamos y más de lo que deseábamos..., el texto constitucional es la ruptura, y se ha llegado a ella sin

una contradicción absoluta con el proyecto reformista. Es verdad que los herederos del régimen anterior

se oponían a la elaboración de una Constitución, a darle un carácter constituyente a las Cortes surgidas de

la primera confrontación electoral. Pero no es menos cierto que la fuerza de las cosas, el imperio de los

hechos, les llevó a adoptar posiciones democráticas. Quien esté interesado en comprender el cambio en

nuestro país en los dos últimos años tiene a su alcance un juego político apasionante: recuperar a través de

la Prensa y de los documentos de 1976 y principios de 1977 las opciones políticas de los hombres que hoy

gobiernan. Podrán comprobar cómo Adolfo Suárez y la compañía —Fernando Abril y Rodolfo Martín—

se sitúan hoy sobre muchos presupuestos que negaban entonces. La transformación política, para unos, y

el transformismo político, para otros, ha logrado que los depositarios del poder autocrático vayan

cabalgando hacia las praderas democráticas. A la fuerza ahorcan. Si alguno tuviese dudas sobre el

significado rupturista de la Constitución que hoy se acaba de debatir, que analice sin pasión —para

muchos resultará imposible evitar el sentimiento en el análisis— los artículos uno y dos de la disposición

derogatoria...»

Alfonso Guerra, tras señalar que la Constitución fundamenta su filosofía sobre la libertad, la justicia y la

igualdad, y una nueva concepción de la estructura del Estado, declaró que no hay causa de sorpresa

porque un socialista defienda una Constitución pactada, señalando: «Con anterioridad a junio de 1977 los

socialistas lanzamos el reto de un compromiso constitucional y lo difundimos por ciudades, pueblos y

aldeas durante la campaña electoral Nuestro objetivo se centraba en conseguir de todas las fuerzas

sociales y políticas un compromiso, un pacto para otorgar un carácter constituyente al Parlamento que

resultara de la consulta popular de junio de 1977. Y explicitábamos la consideración de constituyente en

la necesidad de redactar —entre todos— un marco jurídico capaz de acoger al conjunto de los españoles

y en el compromiso de proceder a nuevas elecciones tras la aprobación refrendada del texto

constitucional.»

EL CONSENSO

Sobre el polémico tema del consenso, Alfonso Guerra dijo: «El denostado consenso, el acuerdo entre los

partidos, ha evitado que llegáramos a una Constitución inservible para la mayoría de los españoles; ha

impedido la redacción de la Constitución más reaccionaria de Europa. Para nosotros la Constitución no es

otra cosa que las reglas del juego democrático. Es lógico, por tanto, que no se potencie la exclusión de

grupos por las normas de convivencia. Establezcamos, con el acuerdo de la inmensa mayoría, las reglas y

defendamos las posiciones propias dentro de la Constitución.»

LAS CRISIS

Continuó Alfonso Guerra haciendo una mención a las crisis con las siguientes palabras: «Aprobada la

Constitución con el apoyo mayoritario del pueblo, un nuevo sistema político se instaura en el país. La

nueva máquina política, la máquina democrática debe funcionar. Y debe hacerlo desde una España

democrática, constitucionalizada, pero sumida en tres crisis simultáneas: la crisis política, la crisis

económica y la crisis de la estructura del Estado. La adaptación de las instituciones al nuevo

ordenamiento jurídico, el abandono de las prácticas autoritarias en todo el entramado del Estado, el

desembarco en una situación auténticamente democrática, supondrá aún la superación de una crisis

política. En el último año la única institución democrática ha sido el Parlamento, lo que ha concitado

sobre él todas las críticas al advenimiento de la democracia.»

Tras esto Alfonso Guerra señaló que «los socialistas se han encontrado a veces en la soledad ética ante

unos grupos parlamentarios que apoyaban las tesis del Gobierno en coincidencias coyunturales, fruto de

los intereses económicos que defienden (UCDAP) o del oportunismo político (UCD-PCE, UCD-

minoría catalana)», y continuó diciendo: «Esta legislatura lo ha sido de improvisación, de reinvento de

una democracia parlamentaria olvidada durante años, en la que, a mi juicio, ha descollado la incapacidad

de la mayoría de los legisladores para sumir una concepción de Estado en su complejidad. La prueba más

tajante, y a la vez más ridícula, se encuentra en aquel parlamentario que a cada enmienda relacionada con

su provincia que consigue aprobar derrama unas lágrimas de agradecimiento aldeano... Este Parlamento

ha sido, por otra parte, capaz de digerir el papel de otras instituciones aún no democráticas y de elaborar

un marco constitucional para España».

TERRORISMO

Tras señalar qué dos graves problemas del país son Euskadi y Andalucía, Alfonso Guerra dijo: «Si el

Gobierno de la nación no es capaz de dar Una solución eficaz y política al terrorismo del País Vasco, la

democracia peligrará. Igualmente, si no se da una solución duradera y justa al problema del paro y el

abandono social de Andalucía, el polvorín de todo un pueblo contenido puede saltar. El terrorismo y el

hambre son dos auténticas preocupaciones desestabilizadoras, no las continuas amenazas golpistas que

repiten sectores catastrofistas de Alianza Popular y del Partido Comunista. La necesidad de encontrar un

hueco en las filas de UCD por parte de AP y la obsesión "concentradora" de los dirigentes comunistas les

impulsa a asustarnos a todos con los fantasmas de golpes ultras, anunciando con tanta energía la llegada

de un salvador, que podrían estar colaborando en traerlo.»

Inmediatamente el conferenciante añadió: «La pacificación de Euskadi pasa, a mi entender, por un

estatuto elaborado por las dos fuerzas más representativas, PSOE y PNV, y por un período de cinco o seis

años de Gobierno bicolor que garantice la desactivación de la espoleta terrorista de Euskadi, y todo ello

antes de que la simpatía natural de que han disfrutado los vascos durante tantos años como símbolo de

los luchadores por la libertad no cristalice en un odio que empieza a generarse en el resto de las regiones

españolas, contra los intentos de crear privilegios sociales o paraísos económicos en aquel entrañable

trozo de España.»

DIMISIÓN

Más adelante Alfonso Guerra habló sobre el presidente del Gobierno y señaló: «... El presidente del

Gobierno tiene la obligación jurídica de dimitir al aprobarse la Constitución. Si no se hiciera así habría

razones fundadas para considerar que se trataría más de un Gobierno "de facto" que "de iure"..., pero el

fondo verdadero del asunto, que se pretende disfrazar con argumentos jurídicos —inconsistentes, como

acabamos de señalar—, está en la pregunta: ¿por qué Adolfo Suárez no quiere exponerse al voto de

investidura? La razón se encuentra en la necesidad de alcanzar una mayoría absoluta en la próxima

votación del Congreso, no exigida en segunda votación. Tras los intentos infructuosos de reducir la

mayoría absoluta a simple, con lo que bastaría la abstención —ya pactada— del Partido Comunista, el

señor Suárez opta por eludir la investidura del Gobierno por el Parlamento.»

A continuación el señor Guerra, continuó hablando de este pacto entre el Gobierno y el Partido

Comunista. Entre otras cosas dijo: «Lo que se puede decir hoy del comunismo español es mucho y malo.

Aunque si consideramos la lógica interna de su táctica política, a la búsqueda de una credibilidad social

de la que carece y que resulta hoy imprescindible en su estrategia de conquista del poder, la verdadera

irresponsabilidad la encontramos en el partido del Gobierno, que se reduce al Gobierno, y aún más

precisamente a la "empresa" formada por Adolfo, Femando y Rodolfo.»

TÁCTICA Y ESTRATEGIA

Seguidamente el diputado socialista hizo un repaso de las cuatro corrientes político-ideológicas que

obtuvieron un apoyo popular considerable en las elecciones de 1977. De las cuatro, dos según el señor

Guerra parece que tienen garantizada su presencia pública: la UCD y el PSOE. El señor Guerra manifestó

que el Partido Comunista se afana por encontrar un «lugar en el sol de la política» y que AP desaparecerá

«sumida en la UCD de hoy o de mañana».

Tras esto señaló: «Tomando en consideración, pues, las tres fuerzas con garantía de supervivencia, o con

el activo de una lucha notable por mantenerse, estamos roturando el barbecho electoral español,

conservadores, comunistas y socialistas. De los tres grupos políticos al que corresponde la tarea más

difícil es al Partido Socialista.»

Sobre los comunistas dijo: «... Se mueven "en una estrategia de medio y largo plazo. No están tan

interesados en triunfos parciales inmediatos como en conseguir patentes de demócratas en la sociedad. Su

juego se dirige a aparecer con UCD, o incluso con AP, con objeto de asegurarse su aceptación en los

medios sociales donde tradicionalmente se rechaza todo contacto con comunistas. Es probablemente el

resultado de soportar tantos años de propaganda contraria, aunque también el fruto de la mimesis de otros

partidos comunistas, especialmente el italiano.»

Con respecto a Unión de Centro Democrático, Alfonso Guerra dijo: «Por el contrario, actúa siempre

confines inmediatos. Se trata para ellos de resolver los problemas que se presentan cada día, antes que de

planificar una acción de mayor alcance. Es la consecuencia lógica de un partido que no lo es y de uña

ideología indefinida, aunque definible, cristianodemócrata, que les fuerza a tapar agujeros y no a construir

modelos sociales concretos.»

Como es lógico, también habló Alfonso Guerra de los socialistas, de los que dijo: «Se esfuerzan en una

estrategia finalista, un modelo de sociedad preciso, definido, y a la vez acuden diariamente a la táctica del

momento ante los problemas concretos que aquejan a la nación. Esta es la mayor dificultad de la acción

política del Partido Socialista. Debe atender a la salida de la crisis, con un alto grado de responsabilidad, y

encaminar su actuación a la consecución de una sociedad justa, libre y democrática.»

Según Alfonso Guerra esto explica por qué el PSOE queda a veces entre los dos fuegos. «Suárez y la

UCD añadió practican la política de permanecer en el poder; Carrillo y el PCE (no sin descontento de la

base militante) caminan con lentitud hacia el futuro que les saque del "ghetto".»

MODELO DE SOCIEDAD

Sobre el tema del modelo de sociedad Alfonso Guerra señaló: «Hay que saber qué modelo de sociedad

quiere construir el señor Suárez en la España futura y qué está haciendo por lograrlo. España podría

orientar su esquema político y social hacia un modelo italofrancés..., yo sé que no todos los que

componen UCD están de acuerdo con esta estrategia de compromiso histórico que pone en peligro la

propia estabilidad de la Corona, como sé de muchos militantes comunistas que rechazan la política de

colaboración con la burguesía de sus dirigentes. El otro modelo de sociedad al que podría desembocar la

realidad española es el modelo de la Europa del Norte, que supondría la democratización de las

estructuras del Estado, el saneamiento de la Administración y la transformación del esquema de

distribución de las riquezas, nivelando el reparto de los medios y eliminando los contrastes sociales. Para

este camino resulta, aquí y ahora, imprescindible contar con el PSOE.»

Finalizó Alfonso Guerra declarando: «Si hoy se realizaran elecciones generales, y atendiendo a los datas

suministrados por sondeos de diversos orígenes —incluidos los de Presidencia del Gobierno, el PSOE

obtendría hoy una mayoría absoluta en el Congreso; doscientos diputados que garantizarían una fuerza de

Gobierno, que en solitario o con personalidades impolutas de pasado, podrían acometer la ingente tarea de

modificar los presupuestos sociales, económicos, políticos y vitales de una nación enrarecida por la rapiña

de los grandes y los pequeños. Esa acción de Gobierno abriría las puertas a la más necesaria revolución de

nuestro país, la revolución ética, la libertad como derecho y no como etiqueta, cambiar la vida, reinventar

una vida cotidiana cimentada sobre la verdad y la razón.»

 

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