Autor: González Márquez, Felipe. 
   Estaremos vigilantes     
 
 Pueblo.    29/11/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 13. 

ESTAREMOS VIGILANTES

Felipe GONZÁLEZ (Primer Secrerario del PSOE)

NOSOTROS, yo personalmente, asumimos responsablemente la totalidad del compromiso establecido.»

El día en que, en nombre del PSOE, dije estas palabras en el Plano del Congreso, aceptábamos eI acuerdo

establecido en el palacio de la Moncloa, en las anteriores semanas, entre el Gobierno y los partidos

políticos con representación parlamentaria. El llamado «pacto de la Moncloa" es un programa de

consensos, en el que unos y otros ceden y unos y otros creen sacar algo. Un programa mejorado de

contrapartidas s u s t a n c i ales, desde aquella mañana del 8 de octubre, en la que se nos urgía a una

negociación a plazo fijo de dos días. Un programa, innecesario aclararte, que no es al programa del PS0E,

pero que abre camino a un futuro socialista, desde mejores posiciones.

Se ha dicho y escrito que hemos sido duros en la negociación. Es cierto. Lo fuimos desde que

comprobamos que el Gobierno pretendía hacer toda la negociación económica y política en cuarenta y

ocho horas. Eso, para nosotros, no hubiera sido negociar, sino acatar y aceptar, acaso con ligeros

retoques, el paquete que presentaba el Gobierno. Dijimos que o bien se trataba de hacer una declaración

de principios o se entraba seria y responsablemente en la negociación. Se fijaron, finalmente, diez días

simbólicos, que, por imperativos de la lógica, se alargaron a quince.

• Después de analizar minuciosamente el paquete económico, el PSOE decidió entrar en la negociación

con el objetivo de arrancar fuertes contrapartidas al Gobierno, que beneficiasen, preferentemente, a la

clase trabajadora, a los autónomos, a la pequeña y mediana empresa. Estaba claro que, al buscar un

acuerdo con los partidos, el Gobierno reconocía su incapacidad de dar respuesta a la grave crisis

económica que atraviesa el país. Cabe imaginar también que calculase que el PSOE rechazaría de plano

cualquier negociación, lo cual, hábilmente «utilizado», saltando por encima de nosotros, es decir, de su

alternativa, les permitiría intentar marginarnos y profundizar en esa imagen, de procedencia oficial, que

nos quieren fabricar, tan contraría a la realidad, de inmadurez y radicalismo.

• Dentro de la idea de democratizar el país y de exigir correctores y controles sociales, para que la

economía de mercado no se vuelva contra el pueblo, nos marcamos un triple frente de objetivos, cara al

acuerdo:

1. Compensar el programa de recuperación económica, de tal manera que el coste de la crisis sea

distribuido mas justa y equitativamente.

2.

2. Obtención de contrapartidas no monetarias para que el Estado cubra determinadas necesidades

de los ciudadanos, de forma que la crisis no incida en los salarios

3. Desmantelar el aparato de poder de la dictadura.

• En el primer punto partimos de que es urgente la recuperación económica y acabar con la inflación. La

justificación de un acuerdo de esta naturaleza radica en la evidencia de que el país atraviesa una crisis

económica muy fuerte, que arranca de 197374. Esta crisis ha profundizado porque, desde aquella fecha, la

política de los sucesivos Gobiernos permitió que engordara, hasta alcanzar los niveles actuales. Toda

Europa pasó, en parte, por esa crisis, pero fueron capaces de abordarla y de darle, desde el principio, una

respuesta valiente. Yo contaba, hace algunas semanas, en la Cámara, que, cuando en Holanda las gentes

volvieron a la bicicleta para ahorrar energía, en España se hacia una política triunfalista y ciega, que

aumentaba el consumo de energía, uno de los elementos fundamentales de la crisis económica.

Nosotros insistimos en que las cargas, que antes caían casi exclusivamente sobre las clases populares, los

empleados y los pequeños empresarios, caigan ahora, en gran parte, sobre la clase dominante. En este

sentido, el PSOE consiguió que, en el acuerdo, constara algo tan importante como es la revisión salarial, a

los seis meses, sí durante el primer semestre de 1978 el crecimiento de los sueldos es superior al 11,5 por

100. También insistimos en los sistemas de control del crédito, con el objeto de evitar que los grupos

bancarios coloquen el crédito en sus empresas. El acuerdo estima la canalización más justa del crédito

oficial, cajas de ahorro y Banco de Crédito industrial, preferentemente hacia la pequeña y mediana

empresa. Se logró que el Gobierno se comprometiera a hacer crecer más las pensiones más bajas.

También, y aunque se resistía a ello, por el temor de perder electores, el Gobierno se ha comprometido a

recomendar que al menos el cincuenta por ciento de la masa salarial se distribuya linealmente. Esto, que

era indicativo para el sector privado, quedó en que lo llevaría a cabo respecto a los salarios del Estado.

Por otra parte, el presupuesto dotará de 60.000 millones adicionales al Seguro de Desempleo, y el

Gobierno se ha comprometido a extender este seguro, que acogerá a todos aquellos que no estuvieron

antes empleados, jóvenes y mujeres, preferentemente. Finalmente creo conveniente resaltar que ciertos

productos estratégicos para el coste de la vida serán controlados por parte del Gobierno por medio de un

sistema de precios.

• En cuanto a las contrapartidas no monetarias, nosotros tratamos de que se otorguen al pueblo contra

partidas que el pueblo debe exigir como tal pueblo, sobre todo la clase trabajadora y los sectores

populares Contrapartidas de reforma de las estructuras, que nos aproximen a los países europeos, en los

que, de hecho, so han solicitado servicios básicos, de modo que, aunque no aumenten los salarios en la

proporción deseada, sus hijos tengan escuela gratuita y las familias acceso gratuito o muy barato a bienes

como vivienda, urbanismo, equipamiento, sanidad, seguridad social, etc. La gestión de esta última, en

gran parta en manos del bunker, será controlada por las centrales sindicales, como representantes de tos

trabajadores, y será financiada, cada vez más, por el Estado, según conste en el acuerdo. Es decir, que los

salarios en quien no tiene que pagar con ellos estos servicios, no pierden valor adquisitivo.

• En el tercer objetivo de desman´telar el aparato de la dictadura pedimos que el secuestro de Prensa sólo

sea decretado por los tribunales y que no se justifique en leyes especiales; que se restrinja el secreto

oficial; que la asistencia del letrado se produzca en el momento de la detención; que se frene la ley

antiterrorismo; que se estudia seriamente al futuro de los medios de comunicación de la AISS (en este

sentido se ha creado la Comisión de Cultura); regulación de financiación de los partidos, de acuerdo con

al número de votos... Es preciso reconocer que, en parte, al Gobierno había hecho una valoración interna

de lo que la pediría la izquierda, y algunos puntos estaban contenidos en su paquete. Ya al representante

da UCD dijo en televisión que el Gobierna salía al encuentro de las reivindicaciones de la Izquierda. Así,

en el paquete económico figuraba la reforma fiscal, temas da enseñanza y otros puntos, coincidentes con

los nuestroe, y, algunos, como los de anticonceptivos, adulterio y libertades públicas, con nuestro

programa... Juega esto con la idea de un Gobierno con votos de centroderecha, que quiera dar una imagen

de centroizquierda, aunque ello la aleje peligrosamente de su electorado.

• Suárez nos ha llamado para compartir cargas. Estimo que si la economía fuera boyante no nos llamaría.

Nosotros cumpliremos nuestros compromisos y vamos a estar vigilantes para que se cumplan todos los

acuerdos, incluidas las contrapartidas que la arrancamos al Gobierno. En las medidas a corto plazo, los

socialistas en el Poder hubiéramos insistido en la política de empleo; iríamos a un control más riguroso de

las cajas de ahorro; a una mayor participación de la renta salarial, como dijimos en la campaña; hacia un

control más progresivo de la economía, que nos llevara hacia la sociedad autogestionaria (nunca hacia

una sociedad estatalizada, en la que el Estadocapitalista fuera simplemente sustituido por el

Estadopatrón).

• Hay, por una parte, una crisis económica y, por otra, una crisis política, consecuencia de la transición de

un sistema autoritario a un sistema democrático. Estos dos condicionantes juntos llevan a un esfuerzo ce

lectivo común que pueda situarnos, salvando las grandes distancias histéricas, en el gran esfuerzo que

tuvieron que hacer numerosos países europeos, después de la segunda guerra mundial, para reconstruir

sus propios países, cediendo parte de su contenido programático y exigiendo también una transformación

profunda de la sociedad, para caminar hacia la justicia y la democracia. Creo que la democracia es la

única vía para una sociedad más libre, progresista y justa. Nosotros no vamos a renunciar a nuestro papel

de partido alternativa y de partido socialista. Y lo vamos a hacer ahora, exigiendo al Gobierno que cumpla

sus compromisos.

 

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