Puntualizaciones a Democracia y Fuerzas Armadas     
 
 ABC.    05/04/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

PUNTUALIZACIONES A «DEMOCRACIA Y FUERZAS ARMADAS»

Publicado, en este número de ABC, un artículo de Enrique Múgica Hertzoq sobre el actualísimo

tema de la democracia y las Fuerzas Armadas, aun hecha la salvedad habitual sobre la no

adscripción de nuestro periódico a las Ideas que se expresan en artículos firmados, debemos

puntualizar algunas afirmaciones del citado texto.

Desde lueqo las misiones que se asignan en la Constitución a las Fuerzas Armadas no son

excepcionales, ni anómalas. Aparecen en la mayoría de las Constituciones vigentes. Lo

realmente importante son los «moldes» jurídicos y políticos que definan la posición de las

Fuerzas Armadas, de acuerdo con el fin o fines a los que esta institución se orienta y por el

poder que se le asigna o posee.

Naturalmente, las tensiones políticas, de derechas o de izquierdas, afectan a las relaciones de

las Fuerzas Armadas y la sociedad. Pero lo mismo que se puede partir del hecho de que las

Puertas Armadas, en alguna medida, protegen potencial o activamente el orden social

establecido —o deben, por lo menos, evitar su degradación—, tampoco debe excluirse la

hipótesis de una situación revolucionaria, por tensiones extremadamente cuantiosas a dicho

orden social.

El orden social no es, por supuesto, un concepto estático, sino un concepto dinámico —una

especie de proyecto continuo— a la solución de cuyos problemas se aplica el juego

democrático, como método mejor para resolverlos aunque sea mínimamente. Y es entonces,

en las situaciones límite, cuando se plantea el problema de la función política del Ejército;

problema, por cierto, que no se resuelve con exigencias de «apartidismo», como parece indicar

el señor Múgica, porque éste es un concepto superficial que nada aclara en definitiva. Y que si

alude a las posibles tentaciones de la derecha para buscar defensa de sus intereses, se

desvirtúa por el convencimiento de que estos intereses deberán tratar de ser defendidos en

otras instancias políticas o sociales.

La búsqueda, ciertamente importante, de la identidad política del Ejército —concepto

relacionado con la «distancia política» entre las Fuerzas Armadas y la sociedad— es crucial

asunto, sin duda; pero el artículo que comentamos nos sugiere esta esctarecedora acotación;

la solución del problema no deberá buscarse tanto en la ciencia política como en el contexto de

las realidades sociales del país. De otro modo se ahondaría, posible y peligrosamente, esa

«distancia». De otro modo se estaría a punto de demandar más que la neutralidad política de

las Fuerzas Armadas, su inoperancia.

Otro punto del mayor interés es el relativo a las relaciones del Ejército con el Gobierno y con el

Parlamento. Para no resumirlas, de modo elemental, como simple subordinación debe tenerse

presente que las Fuerzas Armadas son, ante todo, del Estado y a éste se deben. Es decir, ante

el Gobierno y el Parlamento tendrán una cierta dependencia, pero siempre limitada.

Más puntualizaciones podríamos hacer sobre la esencia funcional de la virtud castrense de la

disciplina, sobre la inactualidad de las comparaciones con la historia militar del s i g I o XIX —

en la que tantos casos y nombres pueden citarse en apoyo de unas tesis como de las

contrarias—, sobre el concepto historícista de Patria y, en fin, sobre otros asuntos a los que

alude el señor Múqica interpretándolos con sus estimaciones ideológicas personales. Para no

hacer interminable nuestro c o m e n t ario queden apuntados estos temas para futura ocasión.

Sólo comentaremos, como acotaciones finales, dos materias, también abordadas o aludidas en

el artículo. La referencia al Ejército alemán contemporáneo parece apuntar hacia la posible

sindicación de la tropa. Pues bien, tal sindicación siqnificaria una impregnación política y

partidista muy directa en las unidades del Ejército, con las consiquientes y previsibles

colisiones Jerárquicas. Y así quedaría rota esa situación de «apartidismo», de neutralidad

política, que se define como ideal en otra parte del texto del señor Múgica,

Por último, los criterios aplicados, en su articulo, en relación con los porcentajes

presupuestarios que se dedican a Defensa, están muy lejos de ser equiparables a los

adoptados en los países modernos. Los porcentajes, para ser significativos, deben obtenerse

referidos al Producto Nacional Bruto. Los haberes pasivos y los gastos de Sequridad no deben

ser incluidos. Estas puntualizaciones aparte, estamos de acuerdo con la elevación de eficacia

defensiva, con la modernización técnica de nuestro Ejército.

 

< Volver