Autor: Castellano Cardalliaget, Pablo. 
   Confunde, que algo queda     
 
 El Imparcial.    20/12/1977.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 13. 

20 diciembre 1977 EL IMPARCIAL página

la tribuna de EL imparcial

CONFUNDE, QUE ALGO QUEDA

ES evidente que si hoy viviera el "llamado Fernando VIl soportaríamos de nuevo su vieja frase:

«Marchemos todos juntos, y yo el primero, por la senda de la confusión». Y es que este es el problema

del país, al que unos y otros contribuimos en la medida de nuestro esfuerzo

¿Pero aquí quién gobierna? Es evidente que el Gobierno no, ya que admite, y te endosa sus

responsabilidades a los invitados de la Moncloa, los cuales a su vez no se oponen, y en suma ya no son

oposición.

Y el Gobierno ¿es de derecha, de centto o de izquierda? Vaya usted a saber, si presta atención a ciertos

datos o incongruencias, tales como la reacción contra Alvarez de Miranda y sus huestes por

Taranconizarse hasta el extremo de querer volver a Tremo, o si por el contrario recoge usted las críticas

de Fernández Ordóñez por sus intentonas reformatoriotributarias. Y eso sin perder de vista a los chicos

del Movimiento Nacional, convertidos hoy en defensores de la democracia inorgánica y pluralista, pero

menos, dejémonos de coñas.

Si a ello se añade la cordial emente SuárezCarrillo, el que los comunistas sean hoy el primer bastión de

defensa del suíirismo y el que los socialistas, (¡algunos, ojo!) ya no insanstan en la laicidad del Estado, en

la supresión de las subvenciones a la enseñanza privada, y dejen lo de la República convertido en una

etérea vocación, anhelo o inspiración, la confusión reinante alcanza ya grados de manicomio.

Hay que preguntarse por qué nadie quiere ocupar su sitio, y que se le eono/ea coherentemente por lo que

es, lo que representa, lo que defiende y lo que busca. ¿Por qué nadie quiere clarificar esto, y la mentira

política, el fraude, la simulación son la moneda en curso?

Esto sólo puede tener dos contestaciones

a). Desconfianza en que la difusión del propio y serio ideario, aparte del poder, y en suma sacrificio de la

verdad a la realidad de la ambición del ordeno y mando.

b).Convencimiento de que los intereses que se defienden sean inargumentables, y búsqueda de una

verborrea diferente para seguir jugando al mantenimiento de los mismos.

Es obvio que la primera posición es la de la llamada izquierda, y la segunda la de nuestro fundido y

confundido Gobierno.

Pero como la confusión era poca, y la constitución en secreto se va a encargar de hacerla mayor, para que

ningún ciudadano pueda saber lo que con respecto a cada articulo mantiene los partidos políticos,

enterándose sólo de lo que al final han pasteleado ahora, el señor Suárez, para que las cosas sean claras,

ha decidido constituir el partido único. (No le hacia falta, si ya había acabado con la oposición en los

Pactos de la Mondón).

Un partido de falangistas, opusdeístas, liberales, cristiano demócratas, social demócratas, independientes,

es imposible si cada uno de ellos es lo que dice ser, y sólo es lógico si todos son iguales, o sea nada. El

autor de estas lineas es tan bruto que ignora la existencia de partidos de la derecha, con tendencias

internas. Ah, ¡coño! eso ya estaba inventado y se llamaba el 20 de noviembre de 1975 el Movimiento

Nacional en el que estaban todos. Sí, todos. Hemos vuelto al origen.

Un parlamento en el que no están representados los electores, sino la familia Sindicato y Municipio eran

las Cortes franquistas. Aleluya, hoy en el Parlamento, tan apludidor contó el de antes, la Democracia

Orgánica de los ires pilares, se ha visto sustituida por los portavoces de los grupos parlamentarios, los

sumos sacerdotes del oficio de tinieblas en pasillos y confidencialidades. Nuevo regreso. Pues para des

cubrir ahora todo esto, perdón para encubrir ahora lo de siempre, no hacía falta tanta farsa.

Franco puede estar contento, lodo sígue atándose y bien atándose, sólo que con una ventaja, su hijo bien

amado Adolfo Suárez ha hecho del Movimiento hasta a los de la oposición.(Ojo no a toda).

PABLO CASTELLANO

Secretario tercero del Congreso

P S O E

 

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