Autor: Menéndez del Valle, Emilio. 
   El Sahara y el Parlamento/ 2     
 
 El País.    23/07/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

EL PAÍS, sábado 23 de julio de 1977

El Sahara y el Parlamento/2

EMILIO MENENDEZ DEL VALLE Comisión Internacional del PSOE

«Todo lo que el señor ministro de la Guerra nos ha contado acerca de la naturaleza del protectorado, de

los deberes que hemos contraído por pactos internacionales con Marruecos, todo eso no revela

absolutamente nada que no conozca el país. Su señoría puede decir más, seguramente; pero sy señoría

sigue rindiéndose a la fatal costumbre de la política española que hace un arcano de lo que constituye el

núcleo fundamental de las cuestiones y aparta por completo de su conocimiento al país. ¡Cómo no, si en

libros que parecen haber dado pauta y señalado el camino que hay que seguir en el partido conservador y

los núcleos acaudillados por el señor Maura, a propósito de la cuestión de Marruecos, se dice claramente

que las cuestiones internacionales no son cuestiones para ser tratadas por la democracia, ni siquiera por el

parlamento! Son cuestiones de camarillas secretas, son cuestiones de antecámara quizá, y nos autoriza a

nosotros esa actitud para decir que no, siendo las emanaciones del genio político carácter de la política

internacional en España muy frecuentes a través de la historia contemporánea, son combinaciones

mezquinas de intereses dinásticos. ¿Queréis probar al país que esto no es verdad? Pues hablad claro: no

habléis vagamente de lo que es el protectorado y de lo que es el Tratado de 1912, y de lo que es el de

1904. Hablad del contenido intimo que lodo eso tiene, que el derecho internacional no es una serie de

títulos y de rótulos, sino que está escrito con un fondo de problemas vivos, en los cuales va la sangre y el

dolor de los pueblos.»

Esto y mucho más dijo Julián Besteiro durante los debates del Parlamento de noviembre de 192!, en que

se exigieron responsabilidades por el desastre de Annual. Las palabras del insigne socialista recalcan la

necesidad de luz y taquígrafos, del control democrático de toda decisión fundamental que afecte a la

política exterior o a las relaciones internacionales.

A pesar de no muy lejanas declaraciones del actual ministro de Asuntos Exteriores, en el sentido de que

«hay que implicar a la representación popular y consecuentemente a toda la población del país en la

gestación, realización y control de la política exterior» no parece que los temas más importantes de la

España postfranquista estén siendo conducidos por el Gobierno Suárez de acuerdo a tal concepción

teórica del señor Oreja. Buena paradoja es la forma semisecreta en que se está llevando a cabo la petición

de adhesión de España a las Comunidades Europeas. En éste y otros temas (esperemos que en el de la

OTAN no pretenda ser tratado similarmente. a lo que el PSOE y es de suponer que el resto de la

Oposición se opondría tajantemente) siguen dominando los viejos hábitos, no ya de la España de Franco,

sino incluso de la España en que el señor Maura deseaba evitar que el Parlamento se ocupara de discutir

la intervención de España en Marruecos.

No le van a faltar temas de política exterior y relaciones internacionales que tratar a nuestro recién

estrenado Parlamento. En un próximo comentario ofreceremos la opinión del PSOE sobre algunos de los

más importantes, Sirva el de hoy para aludir a nuestro Annual de 1975, un Annual felizmente exento de

victimas españolas en combate, pero que supuso un tremendo golpe para el prestigio de España ante la

comunidad internacional. Me refiero a la seudodescolonización del Sahara Occidental, consumada el 11

de noviembre de 1975 mediante el llamado Acuerdo de Madrid.

Como es sabido, «durante los difíciles momentos de la transición» y debido a presiones exteriores (sobre

todo de EEUU) e internas (del lobby español promarroquí). España abandonó su política encaminada a

favorecer la autodeterminación del pueblo saharaui y eventual consiitución de un Estado independiente

(política mayoritariamente apoyada por la ONU y refrendada por el Tribunal Internacional de Justicia), y

entregó en ese Acuerdo la administración (pero no la soberanía) del territorio a Marruecos y Mauritania.

Tal decisión (que favorecía no el interés nacional español, sino el de un reducido número de españoles

integrantes del grupo de presión promarroquí) dañó consideramente la imagen de España, asestó un nuevo

golpe al papel del derecho internacional (favoreciendo con. la ocupación marroquí la tesis de que la

fuerza, más que el derecho, prima en las relaciones internacionales) y abrió la puerta a un innumerable

sinfín de víctimas (no por no ser españoles son menos víctimas) de nuestro otro Annual: los miles de

muertos, en la guerra o en el hambre, saharauis, marroquíes, mauritanos.

Tras la «solución» del Acuerdo de Madrid» gran parte de la opinión pública española quedó seriamente

preocupada. Asociaciones de amistad con el Sahara y su pueblo surgieron por todo el territorio español y

los actos de solidaridad se han multiplicado desde entonces. En territorio liberado del Sahara, el

14111976, una delegación del PSOE encabezada por su primer secretario ratificaba en un comunicado

conjunto los lazos fraternales que ya nos unían con el Frente Polisario.

¿Qué es lo que el PSOE y el resto de la Oposición puede propiciar en el Parlamento con respecto al

Sahara? De momento, sencillamente esto: a) Recordar que, en el Acuerdo de Madrid, España entregó la

administración, pero no la soberanía del territorio, lo que facilita que el tema siga abierto y pueda

producirse un debate público sobre las condiciones, contenido y consecuencias del Acuerdo.

b) Exigir la inmediata y verdadera neutralidad de España en el actual conflicto. Nada de armas españolas,

lanchas españolas (que, por cierto, pueden servir para apresar pesqueros españoles) a Marruecos y

Mauritania. No al entrenamiento en España de oficiales de esas nacionalidades u otros implicados en el

conflicto.

c} Con el cumplimiento de los anteriores requisitos España facilitaría el camino para lograr un mejor

clima de discusión sobre el Sahara en las instancias internacionales (ONU, OUA). Queda entendido que

bajo ningún concepto España volvería físicamente al Sahara.

 

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